17 junio, 2021

Vivienda colectiva: Las Américas. Conversación con Florian Idemburg y Amador Rodríguez

por Betina Rincón

 

 

En ocasión de la inauguración del proyecto de vivienda Las Américas en León Guanajuato, conversamos con Florian Idemburg, cofundador del despacho de arquitectura niuyorquino SO–IL y Amador Rodríguez, director de IMUVI.

Betina Rincón: Me gustaría comenzar preguntándole a ambos cómo llegó este encargo a SO–IL.

Florian Idenburg: Básicamente sucedió a través de un milagro. Yo estaba dando una conferencia en Harvard y allí estaba Mónica Gili quien para el momento trabajaba en Infonavit. Al final de la conferencia me dijo deberías venir a León, y fue ella quien me presentó a IMUVI principalmente para colaborar en un taller que tenia como tema la construcción de vivienda de alta densidad en el centro de la ciudad de una manera asequible. Entonces vine a León hace ya cuatro años e hicimos un taller con todos los participantes y las partes interesadas en la construcción de vivienda de la región. Comenzó con una sesión de un día, y luego Amador y su equipo me mostraron toda la zona de la periferia de la ciudad de León y pedimos a los participantes del taller que imaginaran este modelo de vivienda denso más cercano al centro de la ciudad y pedimos a Amador que nos nos propusiera dos sitios posibles para eso. La dinámica era realmente para ir descifrando las opiniones e intereses de las partes interesadas, porque una de las dificultades en los proyectos de vivienda es que muchas veces se encuentran diferentes deseos y este taller servía para ayudar a la gente a entender sus diferentes puntos de vista y necesidades y cómo podríamos colectivamente encontrar una nueva forma de abordarlos.

Amador Rodríguez: Como dice Florian fue casi por milagro. Ya teníamos un proyecto anterior en León de características similares, un proyecto de 60 apartamentos, que venía de una administración anterior, sobre el que queríamos evolucionar. También se trataba de un edificio de vivienda urbano y de alta densidad para personas sin seguridad social, pero queríamos llevar este concepto un paso más adelante. Esto es lo que comentamos con Florian, él y el equipo de SOIL fueron muy receptivos a la idea de trabajar de la mano de una institución pública, aunque contábamos con un presupuesto ajustado. En lo que respecta al presupuesto, Florian terminó invirtiendo su propio tiempo y el de su oficina para trabajar con nosotros. Lo bueno es que ambos nos sentíamos muy comprometidos con el proyecto y queríamos llevarlo adelante. Para el concepto inicial tres arquitectos de mi equipo y yo viajamos a Nueva York y regresamos de ese viaje con un diseño conceptual con el que empezamos a avanzar. Algo que debemos mencionar es que desde que llegamos a IMUVI, en el año 2015, hemos tratado también de orientarnos hacia el diseño arquitectónico, ya que como sabes este tipo de instituciones se concentran mayormente en otras cuestiones como la legalidad del suelo por ejemplo, y el tipo de vivienda que desarrollan es usualmente el modelo más económico posible. Nosotros queríamos avanzar sobre esta idea y darle importancia al diseño.

 

BR: Entiendo que este proyecto tiene cómo objetivo compensar la expansión descontrolada del centro de la ciudad y que es parte de un programa más amplio de IMUVI. ¿Creen que este proyecto haya logrado ese objetivo y que deba ser replicado?

AR: En IMUVI tenemos mercados más amplios de los que nos encargamos porque nuestra misión es desarrollar viviendas dirigidas al sector que carece de seguridad social, que representa casi la mitad de la población, entonces nos enfocamos en las necesidades de personas con bajos ingresos y con bajas probabilidades de acceder a un crédito. La mayor parte del trabajo que hacemos esta centrado en viviendas muy económicas para familias con ingresos mensuales entre 5,000 y 6,000 pesos. Las Américas es un proyecto emblemático pero está dirigido a personas que aunque también forman parte de la economía informal tienen ingresos un poco más altos, como jóvenes profesionales y comerciantes. Nosotros damos créditos a estas personas y ese es mayormente nuestro programa. Tenemos este amplio sector de la población que no recibe créditos de nadie más y en este mercado tenemos diferentes proyectos para sectores de diferentes ingresos. Entonces sí, en IMUVI tenemos más terrenos para ser desarrollados con otros proyectos similares a este diseñado por SO-IL y planeamos avanzar con este tipo de diseños pero todavía tenemos que tener diferentes tipos de proyectos ademas de proyectos urbanos de alta densidad como este.

FI: Creo que hablar del prototipo o modelo ideal es complicado. El problema de la vivienda es de una escala gigante, y este es un proyecto de 56 unidades, entonces no va a a solucionar la escala del problema. El modelo puede estar en la manera en que acomodamos estas 56 unidades y en alguna de las tipologías que estamos usando en el edificio, y quizá estas puedan servir de inspiración o darnos pista de como lidiar con el problema de la vivienda en diferentes escalas y sectores.

BR: Usualmente el modelo de vivienda denso de baja altura trae como beneficio áreas compartidas que facilitan y mejoran la relación entre vecinos. ¿Nos contarías más sobre espacios como estos presentes en el proyecto?

FI: Sí, efectivamente creo que la densidad en baja altura es el modelo de este proyecto y es ideal para condiciones como esta. Lo que tratamos de hacer, y esto es algo que surgió durante las discusiones al principio del proyecto, es crear una comunidad vertical. La gente está acostumbrada a construir sus casas una al lado de la otra y quizá es fácil imaginarnos esta idea de comunidad sobre el suelo, pero ¿cómo podemos trasladar esa idea a una condición más bien vertical? Así que trabajamos mucho en cómo podíamos aumentar la conciencia sobre el otro vecino dentro del edificio y evidentemente los dos grandes patios internos permiten ver al otro en diferentes niveles. Organizamos la circulación no sólo alrededor de los patios sino también de una forma en la que surgieran múltiples formas de llegar a las unidades. Creemos que uno de los grandes problemas de la vivienda es que la distancia entre el pasillo y la puerta principal está siempre comprometida y minimizada, porque nadie quiere pagar por esas áreas, entonces se intenta que sean tan eficientes o tan mínimas cómo sea posible. Lo que nosotros tratamos de hacer con la circulación es hacerla parte del tejido del edificio y proponer diferentes caminos para llegar a casa. A lo largo de estos caminos introdujimos un montón de espacios sociales, y quitamos algún departamento para convertirlo en una terraza o en un espacio común, es algo muy simple pero que da la oportunidad de que la gente coincida, y que de camino a sus casas puedan encontrarse con algún vecino sentado allí y conversar. Esto es algo que sucede en todo el edificio y no sólo en la planta baja, entonces debemos esperar y ver, porque no necesariamente las situaciones que imaginamos los arquitectos suceden, pero tenemos el presentimiento de que la porosidad del edificio traerá vida a estas áreas.

BR: Sí, cuando recibimos las plantas nos dimos cuenta de que los pasillos son muy generosos y nos recordaron a las calles en el aire de los Smithsons.

FI: Sí, hay algo de su influencia en este proyecto debo admitir, un poco de brutalismo suave.

BR: También alguno de los retos en este tipo de proyectos suele ser lograr la privacidad de las unidades de cara a la circulación. ¿Cómo atendieron la privacidad en este proyecto?

FI: Algo que hicimos fue rotar las unidades y esto se nota en la fachada que es muy articulada y esto es algo que trae vida a la unidad pero que permite que visión no sea directo a otras unidades porque genera una vista más bien oblicua. Al rotar las ventanas logramos iluminar el interior de las unidades sin tener vistas directas al pasillo o a otras unidades. Ciertamente hay que lograr el balance entre generar comunidad al tiempo que privacidad. Puedo imaginar que algunas personas pondrán persianas o cortinas en sus ventanas pero al menos podrán iluminar sus departamentos y abrir sus ventanas para recibir aire fresco. Así que ya veremos cómo los usuarios empiezan apropiarse de estos espacios pero tengo el presentimiento de que encontramos el balance correcto con esta rotación.

BR: La fachada es quizá una de las partes más características de este proyecto. ¿Nos contarías un poco más sobre estas piezas prefabricadas de concreto que conforman la fachada?

FI: Tuvimos que ser muy cuidadosos con el presupuesto, la construcción debía ser sencilla y queríamos utilizar tan pocos elementos como fuera posible. Inicialmente queríamos que estos elementos fueran unos paneles prefabricados que pudieran instalarse de una manera muy simple y creo que Amador y su equipo realmente intentaron que así fuera pero con el tiempo se volvió muy claro que deberían prefabricarse en Guadalajara y trasladarlos a León y entonces el costo de instalar un panel se hacía muy alto y nos dimos cuenta que reduciría el presupuesto del proyecto a un equipo muy pequeño. Entonces nos dimos cuenta que un trabajador puede cargar hasta 17 kilos, y decidimos dividir el panel en estas unidades más pequeñas que son básicamente un bloque personalizado y que puede ser trasladado por un sólo trabajador y así el presupuesto de construcción podía ser repartido entre más personas que se involucraran en la construcción de la fachada. También esta técnica nos permitió generar este patrón estriado y escalonado, porque el concreto es un material pesado pero la manera en que escalonamos el bloque realmente lo suaviza por la manera en la que esta fachada curva y los patios internos reciben la luz a lo largo del día. Así que creo que aunque el concreto es un material brutal con este bloque y su aplicación logramos generar mucha textura y mucho refinamiento para hacerlo más humano.

BR: Por último, no quería perder la oportunidad de preguntarte por otro proyecto de SO-IL que hemos publicado en nuestra web: el Centro de Cultura y Arte K11 en Hong Kong que también tiene un fachada muy interesante ¿qué puedes contarnos sobre este proyecto?

FI: Este proyecto es casi lo contrario al de las Américas, es un proyecto muy comercial en el centro de Hong Kong dentro de un gran desarrollo comercial multifuncional. Fuimos contratados cuando el proyecto ya estaba en construcción para hacer este Centro de Cultura y Arte sobre la plaza comercial. Necesitábamos crear una distancia entre este centro cultural y este mundo de comercio. Entonces en Hong Kong cada centímetro cuadrado cuesta muchísimo dinero, usualmente el objetivo en Hong Kong es minimizar el espesor de la fachada porque el espacio interior es rentable y el exterior no debes pagarlo, entonces se debe encoger al máximo la fachada y nosotros pensamos en cambio en cómo podríamos inflar ese espacio y crear una zona habitable en el medio. Tuvimos que retar mucho al cliente y a la zonificación para lograr crear con estos cristales curvos una distancia entre el espacio comercial y el espacio de arte y difuminar su relación. Queríamos inflar el frente comercial al curvearlo y darle más profundidad para generar un límite más difuso entre el interior y el exterior. Creo que esta idea de pensar en la piel del edificio no como una capa sencilla sino como algo que tiene cierto espesor es un punto en común entre estos proyectos y es en general algo sobre lo que reflexionamos mucho porque estamos muy interesados en la relación entre lo público y lo privado y en como generar estas capas entre diferentes audiencias.

ARTÍCULOS DEL MISMO AUTOR./

Publica

Objetos y mobiliario mexicano

Conversación con Marcelo Sánchez Bretón, Alejandra Martínez Castillo y Ramses Viazcán sobre el diseño mexicano durante la inauguración del showroom de la red de diseño mexicano Dikat.

Ver más
Publica

La cabaña y la cueva

Casi simultáneamente contemplaron la posibilidad de reconciliarse con su entorno y establecer un pacto con la naturaleza. Le Corbusier desde su humilde barraca de Cap Martin, O’Gorman desde su casa-cueva en el Pedregal.

Ver más