30 octubre, 2012
por Arquine
"La densa corporeidad y la composición axial de Mario Pani; el funcionalismo medido y voluntariamente sobrio de Augusto H. Álvarez; las plantas estrictas y las fachadas unifilares de Ramón Marcos; la voluntad de síntesis entre metales, vidrios y pórticos de Juan Sordo Madaleno; y más adelante, la diáfana, etérea, casi ausente, corporeidad de los edificios de Ramón Torres y Francisco Artigas" escribió Humberto Ricalde como preámbulo para leer la arquitectura viviendista de Zabludovsky, y a la vez se preguntaba: ¿cómo las edificaciones de estos arquitectos sobreviven y dialogan con la intricada trama de la metrópoli?
Un lenguaje edificado, significación social, vida doméstica moderna, densidad espacial, transparencias, profundidades, sombras densas y ventanería cortina serían los elementos identitarios de su arquitectura. Louise Noelle escribió que Zabludovsky se acercó "al tema del diseño arquitectónico en el ámbito de la vivienda, consciente de los requerimientos de los diversos niveles económicos, sin descuidar los aspectos de inserción urbana y resultado formal, a la vez que privilegia el contexto cultural particular de su lugar y su tiempo".
Esto, porque "a través del tiempo, el género habitacional ha sido promotor de estudios y especulaciones por parte de quienes se interesan en la arquitectura; además, se puede decir que un proyecto de vivienda concentra una capacidad integradora de conceptos y promotora de ideas de vanguardia. Por ello, un examen de los ámbitos domésticos incide por fuerza en el terreno de los patrones culturales dominantes y su nexo con las condicionantes de entorno, economía y clima, entre otros". Al final, para Miquel Adrià, "la vivienda residencial aislada se considera generalmente como la forma de alojamiento más deseable: un terreno privado, una entrada privada, estacionamiento propio y distribución a medida de los propietarios, por lo que es en sí bastante intransferible y poco comparable con otras tipologías".
*El Concurso Arquine No.15 busca la generación de nuevas tipologías para la vivienda del siglo XXI a partir de la revisión de los modelos habitacionales de la modernidad, con base en criterios de redensificación, sostenibilidad, flexibilidad y cohesión con la ciudad.