25 enero, 2013

Líneas arquitectónicas

por Pedro Hernández Martínez | @laperiferia

En una línea el mundo se une, con una línea el mundo se divide,
dibujar es hermoso y tremendo.

Eduardo Chillida

Posiblemente el trabajo de Office KGDVS –estudio conformado por Kersten Geers, conferencista del Congreso Arquine No.14 y David Van Severen– se base exactamente en la cita del escultor vasco. Sus proyectos puede que tan sólo sean líneas trazadas sobre el territorio que definen espacios para habitar. El gesto, aparentemente sencillo, encierra su enorme complejidad. Dibujar una línea conlleva la creación de dos lados, de dos ámbitos que adquieren un carácter de distinción entre ambos: lo que hay a un lado, lo que queda al otro. Si ahora la línea se cierra sobre sí misma construye un recinto; un interior en el mundo; una estancia que deberá establecer una relación con el exterior, ya sea por negación o afirmación.

En los proyectos del estudio belga, este proceso se torna absolutamente radical, construyendo sus espacios a través de sencillas geometrías ortogonales que, en palabras de Enrique Walker, tratan de establecer una ‘corrección geométrica’ sobre el entorno. Así parece, la geometría de los edificios de estos arquitectos parece chocar frontalmente con el paisaje en el que se circunscribe, sea el contexto inmediato o la misma topografía. Se genera así lo que es una de las características más significativas de su obra: el conflicto. Conflicto entre una pieza ideal y el afuera, entre una geometría ortogonal la dificultad para llevarla a cabo.

Pier Paolo Tamburelli y Andrea Zanderigo en su texto Recortar agujeros en los desperdicios y otras historias definen la obra de KGDVS como la realización de un vacío en el desperdicio. A través de la construcción de una línea cerrada se genera un perímetro que separa un interior de exterior que se niega, creando un lugar para el descanso de ese entorno saturado de ‘desperdicio’ mencionado. After the party, pabellón belga en la bienal de Venecia de 2008, es una clara muestra de esto. No sólo practica esa corrección a través de un muro que edifica una nueva sala sino que separa visualmente el lugar del resto de propuestas, definiendo un área donde relajarse del bullicio y trasiego de una bienal, como si después de esa fiesta, al fin podemos sentarnos y descansar.

Pero también existe un conflicto desde el límite hacia adentro, que afecta a las mismas prácticas del habitar. Sus estancias se vinculan unas a otras sin hacer uso de pasillos, de modo que la construcción e idea de construcción de salas de límites precisos se traslada también a la subdivisión interior. Algo que obliga a sus habitantes a moverse obliga a recorrer toda la casa no solo bordeándola sino atravesando las habitaciones. Crean una fricción que a muchos podría incomodarnos a priori, pero que acaban por construir una nueva relación de encuentros y desencuentros al practicar los espacios construidos.

Quizás sea en uno de sus proyectos en papel y, al tiempo, de sus primeros proyectos: Border Garden –ganador del  Concurso Arquine No.7 y realizado junto a Wonne Ickx (PRODUCTORA)– el que mejor resuma estos conflictos y actúe casi a modo de manifiesto. Su memoria recoge “la arquitectura del cruce fronterizo debería evocar la experiencia fenomenológica. El cruce está concebido como única acción territorial. El jardín amurallado es un espacio contenido, un gesto audaz sobre la mancha urbana descontrolada. El quiebre en la barda convierte el cruce de la frontera en una experiencia espacial a través de un oasis que alivia del desierto cotidiano. El jardín interior consiste en una retícula de palmeras. (…) El muro de nueve metros de alto es de adobe. Los pabellones son volúmenes acristalados que permiten una relación inmediata con el jardín”.

Una gran sala, un enorme vacío en el desierto que construye un orden acotado nuevo al caos “descontrolado” del entorno. Una única estancia que contiene otras para relacionarse con un nuevo paisaje. Pero también una sala que pertenece a ambos mundos de la frontera. Un límite esponjado que define un espacio para el encuentro de distintas personas en su cruce de un lado a otro. Un nuevo orden sí, pero uno que construye un escenario para que vuelva a aparecer la vida, el desorden y la fricción en su interior o, dicho en palabras de Kersten Geers, “lo que sobrevive de la arquitectura son precisamente los perímetros y los umbrales. El resto cambia sin cesar. La arquitectura no existe ni como objeto ni como contenido de un objeto. No resuelve ni lo que hay dentro ni lo que hay fuera. Tal vez la arquitectura sea la línea de en medio”.

*El Concurso Arquine No.15 busca la generación de nuevas tipologías para la vivienda del siglo XXI a partir de la revisión de los modelos habitacionales de la modernidad, con base en criterios de redensificación, sostenibilidad, flexibilidad y cohesión con la ciudad.

*El Congreso Arquine No.14 pregunta ¿de qué hablamos cuando hablamos de espacio? para explorar las distintas acepciones de su significado, aristas multidisciplinares para redimir el valor de cada una de éstas y así develar las Especies de espacios.

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