30 agosto, 2018

IMS Paulista

por Arquine | @arquine

Nombre del proyecto: IMS Paulista
Arquitectos: Andrade Morettin Arquitetos – Vinicius Andrade, Marcelo Morettin, Renata Andrulis, Marcelo Maia Rosa
Arquitectos encargados: Adriane De Luca, Raphael Souza
Equipo del proyecto: Carlos Eduardo Miller, Felipe Fuchs, Fernanda Carlovich, Fernanda Mangini, Gabriel Sepe, Jaqueline Lessa, Melissa Kawahara, Beatriz Moretti, Fábio Ucella, Flora Fujii, Júlio Beraldo, Lauro Rocha, Ricardo Gusmão, Valeria Mónigo, Guido Otero, Eduardo Miller, Guilherme Torres, Daniel Zahoul
Cliente: Moreira Salles Institute
Ingeniería estructural: Ycon Engenharia, G.O.P.
Fundación: Moretti Engenharia Consultiva
Ingeniería eléctrica: LZA Engenharia
Fachadas: Front Inc., Grupo Galtier
Consultor Iluminación: Peter Gasper & Associados, Lux Projetos
Acústica: Harmonia Acústica, Akkerman, Holtz
Equipo de supervisión de la construcción: José Leandro, Camila Lazzari
Contratista general: José Luiz Canal, All’e Engenharia
Fotografía: Nelson Kon
Ubicación: São Paulo, Brazil
Fecha: 2017


 

Presentado por:

Este proyecto es uno de los 6 finalistas al Mies Crown Hall Americas Prize (MCHAP) 2018: 

El Instituto Moreira Salles es una institución consolidada con una presencia fuerte en la escena cultural de Brasil. A pesar de albergar una preciosa colección y de tener amplia experiencia en la difusión de exhibiciones y de eventos culturales, IMS no había tenido, hasta ahora, un espacio expositivo que fuera coherente con sus posibilidades en São Paulo. La nueva sede responde a la necesidad concreta de tener más espacio, pero ciertamente es mucho más que eso: sobre todo, se levanta por el deseo de crear un lugar que represente los valores y transmita el espíritu de la institución.

Se ideó un museo accesible, anclado en el presente, que ofrece una relación directa y franca con la ciudad, al tiempo que provee de un cálido y tranquilo ajuste interno; un museo capaz de balancear el bullicio de las aceras con la escala y la naturaleza de los espacios museísticos; un ambiente con una luz de una calidad alta y precisa, y de percepción temporal; finalmente, un museo capaz de dar una experiencia única y subjetiva a sus visitantes.

El concepto principal fue trasladar la planta baja del museo desde la calle hacia el centro del edificio, quince metros sobre el nivel de la Avenida Paulista, creando relaciones enteramente nuevas entre el museo, la ciudad y sus habitantes. De la planta baja elevada, la percepción que el visitante tiene de los programas arquitectónicos es sencilla y clara.

La planta baja fue transformada en un punto de reunión y en una plaza de distribución, donde hay también una cafetería y una tienda; sobre la plaza y, flotando sobre ella, los espacios de exhibición están protegidos en un volumen cerrado; debajo, el programa de la mediateca está agrupado a lo largo del sitio de reunión y dedicado a la proyección de películas, a la música, literatura y, a un nivel más general, a la investigación y producción de conocimiento.

La espacialidad del museo está percibida y dada primordialmente por los vacíos del edificio, que son los espacios de circulación y reunión que se esparcen entre los volúmenes y la fachada. El material de la fachada –hecha con un vidrio autoportante– crea un espacio quieto, acogedor. Asimismo, la luz que filtran estos espacios lleva consigo el rastro de la ciudad, trayendo al museo la memoria del mundo que se encuentra a su alrededor.

Después de cinco meses desde su inauguración, el IMS Paulista se ha convertido en un elemento significativo en la agenda cultural de São Paulo. La estrategia de crear un museo que se abra de manera franca a la calle, con acceso gratuito y circulación fluida ha contribuido a la amplia aceptación pública del proyecto. La escalera mecánica da la bienvenida a los visitantes desde la acera y dirige el flujo a través de diecisiete metros de altura para encontrar el lugar de reunión –el salón del museo– en el centro de gravedad del edificio. Este cuadro elevado se abre por sí mismo a la ciudad a la manera de un gran balcón con una perspectiva única del escenario metropolitano.

Todos los circuitos de visitas empiezan y terminan en la plaza; los visitantes pueden tomar un descanso para tomar un café o para visitar la librería: es la plataforma del museo para la circulación vertical, con su escalera abierta y sus juegos de elevadores. Los espacios de actividades del IMS, como las salas para exhibiciones, auditorio/cine, librería y salón de clases, han sido totalmente ocupados. Las soluciones espaciales y la provisión de infraestructura, cada una detallada especialmente, contribuye enormemente a la implementación de la agenda de actividades del instituto.


Puedes encontrar los proyectos finalistas del MCHAP en nuestro número especial No.85 de la revista Arquine.

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