26 julio, 2015

Zoótropo Urbano

por Mónica Arellano | @prxcaffeinating

Aut viam inveniam aut faciam / Encontraré un camino o haré uno.
 Aníbal.

Mientras me dirigía a mi antigua escuela de danza ubicada en la Colonia Narvarte miraba una especie de zoótropo que se proyectaba de mi lado izquierdo mientras corría para no perder la clase, cuando estaba sobre el eje este fenómeno se hizo más marcado: una casa de estilo californiano en demolición, un predio vacío, una obra en proceso de cimentación, un primer piso, cinco pisos, ‘DEPARTAMENTOS EN VENTA’, al salir caminé del lado opuesto (como si se tratase de un recorrido involutivo) hasta que me detuve en la primera casa, recuerdo que hace un año caminaba todos los días por ahí y nada de esto había pasado, incluso, la escuela ahora parece estar enterrada por debajo de todos esos balcones con banderitas de colores anunciando su venta.

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Lo evidente del recorrido es el murmullo de solipsismo de los nuevos complejos, la carencia de discurso de las nuevas ‘cosas’, que sucedieron con tal rapidez que no tuvieron la oportunidad de ser pensadas ni sentidas, es por eso que callan por convicción, no hay ninguna intención de expresar algo más allá que la materialización de un render, ¿por qué los nuevos desarrollos se sienten tan vacíos?

«Ya sea literario o arquitectónico, nuestro poder para crear otro futuro depende de la capacidad para imaginar las consecuencias remotas de actos presentes, nuevas combinaciones de hechos y consecuencias para conectar los sentimientos y motivaciones actuales, suprimir o rebajar el énfasis de los estímulos presentes que de otro modo desviarían nuestra atención de dar a los deseos y acontecimientos el valor de vaticinios»
– Juan José Kochen. La Utopía como modelo. Arquine. México. 2015 (pp.85)

La calle de mi antigua escuela ahora suena a martillazos, a ollas de premezclado, bailarinas, cinceles y la velocidad con la que se desenvuelven los nuevos eventos genera imágenes que aparecen dentro de este aparato secuencial, nuevos habitáculos, 56m2 y dos baños, arquitecturas de inmunidad en la era del desencadenamiento técnico de la complejidad,1 edificios en papel celofán.

No es que se trate de cambiar los arquitectos y a los desarrolladores por filósofos, grandes pensadores dedicados al discurso, pero sí de reivindicar las batallas para ir cada vez menos a la deriva, para tener un lugar a dónde llegar y posar los sueños que tenemos como sociedad.

«Yo soy yo y mis circunstancias»
José Ortega y Gasset

Un año no es mucho tiempo, me pregunto cuál es el futuro de estas calles que crecen con tal rapidez, quince departamentos (por decir un mínimo) se vendían sobre ese eje, todos con al menos dos cajones de estacionamiento por departamento, pero habría de preguntarnos lo siguiente: ¿estamos calculando los desastres futuros de nuestras obras?, o ¿estamos produciendo pisos para atender las peticiones del mercado? Pero, ¿sabemos de dónde vienen estas solicitudes y son justificadas?, ¿por qué se demanda lo que se demanda, beneficia esto al interés público o privado? El abuso del control privado requiere responsabilidades públicas.

«La ciudad es propiedad de sus habitantes, y es el primer sitio donde debe hacerse realidad la máxima de que el interés colectivo está, invariablemente, por encima de los individuales. La sociedad civil debe de ser siempre, siempre más que las instituciones, y eso implica grandes responsabilidades para esa sociedad. Ahora que estamos recuperando la voz y el voto, y que la ciudad está empezando a ser un tema de interés y de comentarios públicos, necesitamos una sociedad civil responsable, informada, participativa y generosa»
– Fernando González Gortázar. Arquitectura, pensamiento y creación. FCE. México. 2014 (pp. 171)

Volvamos la mirada al zoótropo ¿es este nuestro autorretrato?

¿Hemos encontrado el camino?

———–

1. Sloterdijk, Peter. Esferas I, Ediciones Siruela. España. 2003.

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