15 abril, 2019

Xochimilco, más que trajineras: reflexiones de un pasado y presente lacustre

por Mónica Meza Pérez

Fotos cortesía Federico Contreras

 

Desde hace tiempo los chinamperos de San Gregorio Atlapulco han advertido a las autoridades sobre la continua desecación del lago de Xochimilco y de sus canales, y sobre las graves afectaciones que esto trae para la producción agrícola de la zona y el fuerte impacto que tiene para el desarrollo económico y social de sus habitantes. Situación que se ha visto agravada a partir del sismo del 19 de septiembre de 2017 y resurge con un aire desesperanzador para el rescate y conservación de los canales de la zona.

Para muchos habitantes de la Ciudad de México, Xochimilco es el lugar de las trajineras. Un lugar de atractivo turístico a donde ir, ya sea por su tradicional venta de plantas y flores, por su gastronomía e incluso para ir a «enfiestar» y pasear por sus canales. Sin embargo, también hay quienes confunden el término de trajinera con el de chinampa, como si se tratara de lo mismo. Se muestra un desconocimiento completo de la relación histórica, económica, social, cultural y ambiental de Xochimilco con el resto de la ciudad; se desconoce el pasado lacustre como definición, no exclusivamente de Xochimilco sino de todo el Valle de México.

 

Xochimilco es Patrimonio Cultural de la Humanidad, una zona declarada junto con el Centro Histórico de la Ciudad de México por la UNESCO desde 1987 por representar un remanente tangible del pasado lacustre prehispánico de lo que fuera Tenochtitlán. Sin embargo, además de su gran valor histórico y cultural, tiene un gran valor ecológico. Esta demarcación brinda importantes servicios ecosistémicos al resto de la ciudad; provee de condiciones naturales para la producción y cultivo de alimentos, abastecimiento de agua, regulación de la calidad del aire, recarga de acuíferos y control de inundaciones, así como también el alojamiento y mantenimiento de una gran biodiversidad. Estos beneficios también los aportaban en conjunto los otros 4 lagos de la cuenca del Valle de México (Xaltocan, Zumpango, Texcoco y Chalco) y su incidente pérdida se refleja en impactos que atentan afectando la calidad de vida de los ciudadanos. Sin estos beneficios se puede acrecentar la vulnerabilidad ante impactos sobre la salud y desastres como deslaves e inundaciones. Además de crear afectaciones sociales y políticas como lo ha sido, hasta ahora, con el controversial Lago de Texcoco. A pesar de los beneficios que la zona aporta al resto de la ciudad, la desecación del lago de Xochimilco ha sido producto de una modernización urbana que se buscaba desde principios del siglo XX, cuando la entubación de ríos y la desecación de canales, para dar paso a la construcción de avenidas y calles, parecía ser el único camino hacia el desarrollo urbano óptimo y por ende a un crecimiento económico favorable. Pues daban lugar a nuevas infraestructuras que representaban mejores medios de comunicación y transporte, aún cuando los canales, como el Canal Nacional, ya tenían esa función, pues por medio de distintas embarcaciones, desde trajineras hasta chalupas se transportaban productos y gente al centro de la capital. De esta manera se fue rompiendo el vínculo que unía a Xochimilco con la ciudad, y acortando la función de los canales a meramente de carácter recreativo. 

 

A mediados del siglo XX se empezaron a agotar los manantiales y canales de Xochimilco, ya que se extraía agua de la zona para abastecer una urbanización creciente que demandaba más servicios. Esto tuvo como consecuencia que se empezaran a presentar hundimientos en la zona lacustre como en el ejido de San Gregorio, en donde se registraron hundimientos de hasta 4 metros. Ante dicha problemática, los canales fueron abastecidos entonces con aguas tratadas e incluso con aguas negras, resultado de un desarrollo urbano con deficiencias de drenaje. Este abastecimiento artificial a los canales tuvo gran repercusión ambiental. Se contaminaron los canales afectando el crecimiento de flora nativa y ahuyentando la fauna. Además la contaminación del suelo hizo que las chinampas perdieran su fertilidad; lo que provocó una gran baja en la producción agrícola y fomentó un cambio en su uso de suelo, pasando de suelo de cultivo al habitacional; lo cual a su vez resultó en graves problemas ambientales y sociales. Se generó así una degradación socio-ecológica de Xochimilco, pues no solamente se ha afectado la economía humana y el desarrollo social sino también al ambiente. La degradación ecológica y económica de los canales de Xochimilco va en crecimiento pues se sigue extrayendo agua del subsuelo. El abastecimiento de agua tratada a los canales sigue siendo una práctica vigente pero es deficiente por el poco mantenimiento a cárcamos y estaciones de bombeo, aunado a fugas en tuberías y daños a la red hidráulica en general; esto resultó afectado también a partir del sismo del 19 de septiembre. La falta de agua en los canales empieza a ser cada vez más visible y preocupante.

El problema va más allá del área de actuación de las autoridades locales, se necesita la suma de esfuerzos entre distintas instancias del gobierno local con el gobierno federal, pero también con los habitantes de la localidad. Se tiene que entender a Xochimilco como parte de un sistema urbano y no como un elemento adyacente a él. Ya que las estrategias y esfuerzos que se han hecho hasta el momento para mantener el titulo de Patrimonio Cultural de la Humanidad no han presentado éxito: el acelerado crecimiento urbano en toda la zona ha sobrepasado los planes de acción para el rescate de chinampas y de sus canales. También se necesita de un gran esfuerzo social para valorar, exigir y actuar en un verdadero rescate de la zona; es necesario que veamos más allá de sus trajineras. Pensemos entonces en rescatar para integrar, restaurar y conservar en vez de rescatar para solo preservar; hagamos de Xochimilco algo más que un remanente histórico, hagámoslo parte de un presente urbano que busque integrarlo como  elemento clave para el desarrollo de un futuro sostenible. 


Referencias: 

  • Figueroa Torres, M., Linares Jauregui, F., Ferrara Guerrero, M., & Castro Mejía, J. ((eds) 2014). Manejo Integral de la Cuenca de Xochimilco y sus afluentes. Recuperado el 8 de abril de 2019, de UAM, Número especial de la revista E-Bios.: https://es.scribd.com/document/309629093/Manejo-Integral-Cuenca-Xochimilco
  • GPPA Consultores. (2012). Informe final «Taller Seminario: Temas Ambientales» Tendencias y propuestas sobre el hundimientos de la zona del ANP «Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco». México: Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del Dsitrito Federal.
  • Terrones López, M. (2006). Xochimilco sin arquetipo: historia de integración urbana acelerada. Recuperado el 7 de abril de 2019, de Universidad de Barcelona, REVISTA ELECTRÓNICA DE GEOGRAFÍA Y CIENCIAS SOCIALES Vol. X, núm. 218 (37): http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-218-37.htm

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