28 marzo, 2018

Valerio Olgiati. La idea de arquitectura

por Pedro Hernández Martínez | @laperiferia

 

Con más de tres décadas de trabajo, la carrera del arquitecto suizo Valerio Olgiati (Coira, 1958) es, sin duda, una de las más distinguidas de la arquitectura contemporánea. Su obra ofrece una visión única dentro de una disciplina caracterizada, hoy más que nunca, por acercarse a tendencias cada vez más fugaces. Frente a ello, Olgiati se ha encargado de desarrollar una arquitectura propia, basada en un riguroso esfuerzo intelectual y reflexivo que da como resultado un cuerpo de trabajo enigmático y personal que prioriza, ante todo, la experiencia del espacio.

De apariencia clara y pura, la arquitectura de Olgiati supone un ejercicio exigente con el que la confronta. Para comprenderla, necesita ser revisada con esfuerzo, necesita tiempo: requiere compromiso, a fin de atender al proceso que se oculta detrás del edificio, basado en alusiones propias libres, alejadas de cualquier sentido histórico. Esta cualidad hace de sus edificios objetos enigmáticos, casi herméticos, pero que una vez atendidos, desvelan complejas lógicas de formulación que, sin embargo, evitan caer en resultados efectistas. Al contrario, la suya es una arquitectura de solidez formal y materialidad precisa, fruto de un meditado proceso de reducción, no tanto estilístico sino que deja atrás lo trivial para atender a lo esencial.

Su primera obra reconocida, la Escuela en Paspels (1996), contiene ya todos estos aspectos. Un primer vistazo revela un monolito de concreto de volumentría sencilla, perforado con diferentes ventanas desfasadas entre sí y coronado por una cubierta plana con pendiente suave. Al estudiar la planta cuadrada se revelan leves distorsiones que hacen que el edificio no sea exactamente un cubo: un gesto que desestabiliza la geometría, al tiempo que alimenta la experiencia perceptiva. En el interior, la estrategia se continúa, las paredes de las aulas se alejan de la ortogonalidad, revelando en el conjunto del edifico una cohesión aparte de aspectos conocidos, como el orden o la simetría. El resultado es un objeto extraño, único en ese emplazamiento y con sus propias leyes de formulación internas.

El contexto en la obra del suizo es siempre rebatido. Su obra nos ofrece un trabajo no contextual, libre de alusiones al lugar y a la historia. Su proyecto Das Gelbe Haus (1999) es una muestra de ello. Se trata de una intervención en un edificio patrimonial que, pese a conservar su volumen, se despoja de todo elemento superfluo: molduras, ventanas, puertas y acabados desaparecen, se unifica el orden de los huecos y el exterior se muestra descarnado, cubierto por una capa de cal de gran calidad que oculta todo aquello que quedó inacabado, al tiempo que permite mostrar los distintos cambios de material de la fachada. Dentro, las particiones originales se eliminan y el espacio se transforma en una sucesión de plantas libres que acogen un recinto expositivo. Muros, textos y suelos, interior y exterior, son pintados de blanco, configurando un elemento abstracto, liberado de su entorno, de las modas o de las nociones estilísticas.

El suizo presiona constantemente las soluciones convencionales de la arquitectura. En el proyecto para la Escuela Politécnica Federal de Lausanne EPFL (2004) presenta una estructura visible de concreto desplantada desde un polígono regular. Lo que podría ser resuelto de manera convencional con marcos rígidos y losas de concreto, que recordarían a la maison dominó, se convierte en una secuencia de columnas inclinadas que sostienen las losas de los diferentes niveles. Un cuestionamiento sobre la estructura que también aparece en su trabajo para la Universidad de Lucerna (2003). La propuesta es de por sí singular, tanto racional como irracional, pesada y ligera: el volumen se ensancha conforme asciende, y su estructura se resuelve de forma elegante: dos pilares en forma de A y un núcleo de comunicaciones, acompañados de un pilar puntual, crean un sistema eficiente que otorga la rigidez y la estabilidad necesaria, mientras que ofrecen una imagen lábil del conjunto, develando la precisión de una solución inusual.

Olgiati y su equipo prestan especial atención al desarrollo de sus proyectos, así como a su comunicación. Igual que sus obras, sus dibujos, maquetas y publicaciones, son atendidas con la misma rigurosidad que el resto de sus trabajos. También sus exposiciones. La muestra Valerio Olgiati, The idea of architecture es una selección del trabajo del arquitecto realizada en el marco del Festival de Arquitectura y Ciudad MEXTRÓPOLI 2018, en la Ciudad de México, a la que llega tras haber sido expuesta en Zurich, Mendrisio, Londres, Oporto y Tokio. La exposición se compone de 14 proyectos, de tipologías y escalas diversas, realizados a lo largo de más de 20 años y cuidadosamente representados a través de maquetas, dibujos e imágenes, en una selección curada por la propia oficina, como si fuera un proyecto más y que permite al visitante conocer de primera mano la experiencia espacial única propuesta por la obra de Valerio Olgiati.

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