12 mayo, 2020

Urbanismo resiliente: movilidad más despacio

por Pablo Lazo

Aquella frase con que el primer ministro de Australia se refirió a los incendios que azotaron gran parte de su país el año pasado: «una catástrofe continua; que no esta limitada ni por zona geográfica ni por temporada climática”, captura el sentir de la Ciudad de México ante el virus. 

Cierto que cada ciudad —o geografía, para el caso— lo sufre de forma distinta, así como su temporalidad, pero los aprendizajes de otras ciudades pueden y deben servirnos para planear soluciones y formas de vida en la época post-Covid.

El primer aviso llega desde Milán. El alcalde de esa ciudad ha confirmado que, como enseñanza de esta situación, los hábitos de movilidad urbana tienen que ser repensados. El papel que juegan los autobuses y los sistemas de metro en la propagación de la enfermedad sigue sin entenderse y es controvertido, pero está claro que los sistemas de transporte público corren el riesgo de convertirse en puntos calientes para la transmisión si se llenan demasiado. 

¿Qué debería hacer una ciudad como la Ciudad de México? ¿Mantener la capacidad de su sistema de metro en menos de un tercio de su actividad previa a la pandemia, en lugar de los 6.4 millones de viajes promedio que vio diariamente anteriormente? El cambio en el servicio de metro es sólo una parte de lo que parece una reinvención más dramática de lo que puede ser la ciudad post COVID. Los patrones de trabajo, escuela y vida cotidiana de la ciudad deberán de ser replanteados para acomodar la necesidad de aplanar los picos en el uso del tránsito. Aquellos que pueden trabajar desde casa continuarían haciéndolo, mientras que otros, como los trabajadores de las tiendas y servicios básicos y los estudiantes, deberían tener cierta flexibilidad en su rutina. En el libro Loose Space: Possibility and Diversity in Urban Life, editado por Karen A. Franck y Quentin Stevens. elaboran las posibilidades de usos y actividades para espacios abiertos de tal forma que no tengan limitaciones o sean específicos para una  sola actividad.

Como Milan, también otras ciudades europeas estan repensando su relación con el automóvil ante la crisis del coronavirus que amenaza con convertirse en el modo de transporte post pandemia más popular cuando los trabajadores vuelvan a la oficina. Para la Ciudad de México este momento resulta crítico en la transformación del modelo urbano que depende directamente del automóvil. Hay que especular para que los nuevos modelos de movilidad se convierta en desplazamientos menos caóticos y desenfrenados, quiza un poco más pausados. Como alguna vez dijo Raymond Williams, «ser verdaderamente radical es hacer lugar para la esperanza en lugar de la desesperación”.

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