31 julio, 2019

UN LUGAR: murales del territorio

por Arquine | @arquine

Nombre de proyecto: Un lugar : murales del territorio
Curaduría y diseño: Jorge Ambrosi y Gabriela Etchegaray
Equipo de diseño: Castaña Arango, Ivo Martins, Sarah Tanguy
Sección ilustrada: Hugo Sánchez
Diseño de Iluminación: Artec3 Studio
Montaje: Gustavo Hernández Ordaz herrería, Custom Display
Colaboradores: Marcos Colin, O-RU, Marina Povedano, Carlos Zedillo, Facultad de Arquitectura UNAM

Página web: ambrosietchegaray.com
Ubicación: Ciudad de México
Fecha: 2019
Fotografía: Sergio López

 

Un lugar: murales del territorio es una sucesión de vacíos abierta a la interpretación del visitante. Es además un lugar diferente para cada persona, pero también un lugar distinto cada vez que se recorre. Acceder a la exhibición, transitarla y recorrerla supone un ejercicio de conciencia e interacción del cuerpo con el espacio.


La sucesión de vacíos no se muestra de forma explícita, sino que se experimenta y se descubre en paralelo a la sucesión de escalas, de lugares: desde la galería hasta el vacío delimitado por los dos murales de piedra. Uno tras otro, los espacios interpelan al visitante, obligándole a tomar partido.

En un primer espacio, el corte —el ilustrado y el tallado—de un mar a otro, trazado originalmente por el naturalista Alexander von Humboldt, representa la búsqueda por congeniar el mundo visible y el invisible como dos dimensiones inseparables del territorio. Este, permite esbozar la complejidad de un lugar, revelando visualizaciones geográficas en las que el territorio representado se convierte en el paisaje imaginado, y da pie a una lectura metageográfica que sirve para revelar el vacío de nuestro territorio.


Al abandonar la galería para adentrarse en el perímetro curvo, sólo queda volver la mirada a nosotros mismos. Transitar un vació angosto entre dos superficies en las que nos vemos reflejados nos obliga a reconocernos, a observarnos con otros ojos, a encontrarnos entre dos caras del individuo: la ortogonal y ordenada, y la indefinida y curva. Esta es una invitación al tránsito entre lo racional y lo irracional.

Cruzar el último umbral supone hacer un doble salto de escala. El primer salto —material—se acomoda al vacío delimitado por los murales; mientras que el segundo salto —conceptual—obliga pasar desde lo individual hacia lo territorial y colectivo. La materialidad de las superficies rodean al visitante para dejar entrever la topografía del territorio mexicano, y lo hace sin señalar fronteras políticas, invocando tan sólo la tactilidad y tectónica que sugieren la piedra tallada y el lenguaje muralista.


En ambos murales, el territorio de México se desnuda para el visitante, y lo hace a través de su orografía y batimetría más cruda. Mientras en uno de ellos puede leerse el territorio de forma literal, el otro ha sufrido el vaciado de aquellas áreas devastadas por fuerzas naturales y antrópicas, sociales y culturales. Entre ambos, el visitante debe identificar su territorio conocido, pero también encontrarse de nuevo a sí mismo, volviendo la mirada hacia sí para identificarse como parte de un colectivo y de un lugar.

Un lugar: murales del territorio es un recorrido sereno desde lo individual a lo colectivo; hacia la inmersión de un sujeto autoconsciente en la colectividad geográfica y social.


Las piezas en piedra y la sección ilustrada que conforman esta exhibición fueron parte del Pabellón de México Echoes of a Land en la 16a Muestra Internacional de Arquitectura de la Bienal de Venecia 2018.

Agradecemos al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, a través de la Subdirección General del Patrimonio Artístico, liderado por la Mtra. Dolores Martínez Orralde, el apoyo en esta iniciativa con fines de divulgación y renovada utilización de los murales del territorio.

Hasta el 17 de agosto, 2019  en la Galería José Luis Benlliure | Facultad de Arquitectura – UNAM |  Ciudad de México

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