31 agosto, 2020

Torre Bansí: es de sabios…

por Juan Palomar Verea

Cuando Bansí solicitó el permiso para la construcción de su torre en López Mateos, el director del banco acordó con el Vocal Ejecutivo de COPLAUR dos cosas: que haría un concurso con arquitectos calificados y que dejaría, en la planta baja, la parte de entre el edificio y la banqueta como extensión del espacio público. En el concurso participaron arquitectos como Alejandro Aravena, Carlos Ferrater, Augusto Quijano, Agustín Landa, Ignacio Colín, Alberto Kalach, Victor Legorreta y otros. El arquitecto Miquel Adriá, director de la revista Arquine, fungió como presidente del jurado y el proyecto ganador fue del arquitecto Kalach, que presentaba la mejor funcionalidad, economía, sustentabilidad, estética y adecuación al sitio. Desafortunadamente, Bansí no respetó el proyecto original y Kalach retiró su autoría.

De todos los cambios realizados al proyecto, el peor es no haber conservado la superficie entre la torre y la banqueta como una continuidad del espacio público. El director del banco deshonró su acuerdo con el Vocal Ejecutivo de COPLAUR una vez que obtuvo su permiso y el banco, como si lo suyo fuera el lucro y la usura, aprovechó para sí hasta el último centímetro de terreno, edificando una muralla de concreto al filo de la banqueta. Este gesto, además de ser contrario a la imagen publicitaria del banco, provoca un efecto bunker que, en lugar de invitar al público lo repele, como si el objetivo fuera, que nadie quisiera tener ahí su oficina o su negocio. Pareciera que al banco no le interesa ni la ciudad ni las personas.

El espacio público es la esencia de la ciudad y la relación de un edificio con el espacio público es esencial para ganar su pertenencia a ésta. Las ciudades con mejor calidad de vida dan principal importancia al espacio público. Hoy en día, nuestro mundo, nuestro país y nuestra ciudad necesitan menos muros y más espacios de armonía. Y la ciudad la hacemos todos.

Ahora bien, concedamos que el banco se equivocó, no por tonto sino por un error de enfoque, ya que los edificios más exitosos del mundo tienen una relación muy activa con su entorno y hoy por hoy la privacidad y la seguridad no se logran con muros sino con sistemas inteligentes. Y concedamos también que, como es de sabios, el banco puede enmendar su error… Después de todo, los invitamos a reflexionar.

Cuando se enfoca de manera inteligente, el aportar al bien común resulta mejor negocio que ignorarlo. Si Bansí integra al espacio público la planta baja de su torre, demostrará que realmente es un banco entre personas.

ARTÍCULOS DEL MISMO AUTOR./

Publica

La ciudad: razones para su futuro

Es indudable que los tiempos que corren, dominados por la pandemia, vuelven más frágil el tejido mismo de la ciudad, su raíz más profunda: el ánimo y el temple de sus moradores.

Ver más
Publica

Bicicletas contra la peste

La bicicleta es, se ha dicho, uno de los más nobles inventos del hombre. Es una extraordinaria herramienta para hacer ciudad, para recorrerla a buen paso, para conocerla y quererla.

Ver más