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Los pasos perdidos (IV): Le Corbusier

En sus proyectos para el Centrosoyuz, el Palacio de los Soviets de Moscú o el Palacio de la Asamblea de Chandigarh, Le Corbusier tuvo oportunidad de ensayar la tipología del «salón de los pasos perdidos». Unos espacios que el suizo describiría como «inmensa promenade» que «garantiza (…) la posibilidad de todo tipo de encuentros favorables: conversaciones individuales, arreglos, concesiones (y) resoluciones»

12 febrero, 2017

Los pasos perdidos (III): Le Corbusier

Quizás los últimos grandes ensayos de la tipología moderna del “salón de pasos perdidos” los encontremos –como de costumbre– con Le Corbusier. Entre los edificios parlamentarios diseñados por el arquitecto suizo, la salle des pas perdus constituye un elemento esencial cuya presencia obedece tanto a una tradición ya centenaria como sirve para subvertirla y generar algo distinto. Tal es el caso de su proyecto para el Palacio de la Liga de las Naciones. Aquí, el salón de pasos perdidos desborda su propia historia como tipología, y se entronca con las más importantes búsquedas espaciales de la arquitectura del siglo XX.

3 febrero, 2017

Los pasos perdidos (II)

“La sala de pasos perdidos en un palacio legislativo no es sino un gran salón de desahogo, donde los miembros del parlamento descansan de las fatigas de las sesiones, se pasean, conversan formado corillos entre sí o con los personajes que ocupan las tribunas; tiene pues el mismo papel que el foyer de un teatro. ¿Con cuánta razón el programa expedido para el concurso del palacio legislativo en México lo exigía común a ambas cámaras y que fuera el motivo principal y el ornamentado con mayor suntuosidad del edificio”

27 enero, 2017

Los pasos perdidos (I)

“En la Francia del siglo diecisiete muy a menudo sucedía que los nobles tenían que esperar horas para ver a un persona de alto rango, especialmente en las cortes y tribunales. Su constante caminar en esas grandes espacios y salones dio origen al nombre “salle des pas perdus” o “salón de los pasos perdidos”. Para finales del siglo diecinueve, en la escuela de Bellas Artes de París, era obligado que cualquier promenade o marche contara con una “Salle des pas perdus”. Con el tiempo esa frase fue apropiada por el lenguaje cotidiano de tal forma que antes de la guerra en las estaciones de trenes francesas uno podía encontrar el letrero “Salle des pas perdus” o simplemente sala de espera.”

20 enero, 2017