En origen, este proyecto fue un muro que se erigió en respuesta a las inundaciones del río Grijalva, que habían anegado la ciudad de Villahermosa desde hace casi 20 años. Aunque esta estructura logró la contención del río, también significó una división entre el entorno natural y los habitantes, además de que el muro se volvió hostil, solitario y trajo consigo problemas de seguridad, integración urbana y seguridad ecológica. El proyecto, además, recibió el premio DNA Paris Design Awards 2024 en la categoría de paisaje (landscape).