26 julio, 2016

SFMOMA: El museo itinerante

por Mariana Narváez Medina

En diciembre de 2012, el SFMOMA –uno de los propulsores culturales más influyentes de San Francisco y residente permanente del emblemático edificio de Mario Botta desde 1995– anunciaba sus planes de expandir y renovar sus instalaciones.

El proyecto arquitectónico, a cargo de la firma nórdica Snøhetta, creó el doble de espacio expositivo y expandió considerablemente los espacios públicos –y gratuitos– del museo. La expansión de 235,00 pies cuadrados, ubicada detrás del edificio existente, se comunica con su antecesor por medio de una plaza central de acceso que evoca los callejones de las calles centrales de la ciudad.

Galerías más grandes y más flexibles permiten la exposición de piezas de gran escala. Nuevas circulaciones públicas entre el museo y la ciudad se crean a través de galerías públicas y gratuitas a nivel de calle. Entradas adicionales facilitan el acceso desde distintas direcciones y crean espacios para conducir programas después de las horas normales de operación. Las nuevas terrazas al aire libre y un jardín vertical con 38 especies de plantas distintas configuran en el muro verde más grande de San Francisco.

Desde un punto de vista arquitectónico, la expansión influye de nueva vida al museo. Desde un punto de vista operativo, la construcción de la misma representó un reto gigantesco en términos de logística y calendarios expositivos.

Rodeado de especulación e incertidumbre, el museo cerró sus puertas en 2013 para dar inicio a la construcción del nuevo anexo y permaneció así durante los siguientes tres años; sin embargo, el SFMOMA no estuvo clausurado, por lo menos no en el sentido literal. La decisión de cerrar el museo temporalmente tuvo repercusiones que no sólo afectarían su composición física sino el futuro de la organización y el de sus empleados.

¿Cómo mantener una institución de este calibre presente y relevante durante tanto tiempo?, ¿cómo garantizar el trabajo de curadores, educadores y administrativos?

La respuesta fue, con un museo “on the go”.

Captura de pantalla 2016-07-26 a las 11.39.42 a.m.Janet Cardiff: The Forty Part Motet | SFMOMA on the go

Durante los últimos tres años esta institución, globalmente asociada a su espacio físico tan característico, se encontró en estado inmaterial. Mantuvo un programa expositivo y un calendario de eventos que tomaron la ciudad entera: en espacios públicos, como plazas y parques; a través de lazos con otras instituciones culturales; a nivel tecnológico, por medio de redes sociales.

Con el propósito de no desaparecer, se mantuvo como una organización activa dentro de la comunidad cultural y la vida de la ciudad. De no haber perdido momentáneamente su espacio físico, tal vez no habría podido tener los alcances que ha tenido y enriquecer la vida cultural de San Francisco a una escala urbana y no sólo de edificio.

El Museo y su nueva Expansión abrieron sus puertas el 14 de mayo de este año. La organización vuelve a casa. El nuevo reto está en cumplir las expectativas que la institución misma se ha impuesto, no sólo en términos de calidad arquitectónica, sino del significado que el SFMOMA tiene para la ciudad de San Francisco.

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