4 octubre, 2019

Sentirte parte de la luz

por Anna Adrià

Conversación con Andrus Marín, exalumno del Posgrado Lighting Design, por su participación en el Workshop Lights in Alingsås becado por Lightecture.

En la sexta edición del Posgrado Lighting Design que hacemos en Arquine junto a la Universidad Politécnica de Cataluña se hizo una alianza con Lightecture. La revista de iluminación española ofreció una beca al mejor alumno del programa de este año para que formara parte del taller de iluminación en Alingsås, Suecia.

Alingsås es un pueblo sueco de menos de 30.000 habitantes que desde hace 20 años recibe cada año a unos cincuenta estudiantes de todo el mundo para que durante una semana participen en un taller en el que deben concebir, diseñar y montar siete instalaciones lumínicas. Estas piezas forman parte del festival Lights in Alingsås, que durante cinco semanas visitan miles de personas. Andrus Marín, quien fue el alumno seleccionado por parte del Posgrado Lighting Design nos contó cómo fue su semana de inmersión en el mundo de la iluminación artística.

Fue la semana más intensa de mi vida. Sabía que me gustaba la luz, pero no era consciente que me gusta tanto. La experiencia dura una semana completa, de sábado a sábado. El primer día los participantes, que venían de 27 países diferentes, se dividieron en siete grupos que seleccionaron según sus intereses y afinidades. Cada equipo lo lideraba un Lighting Designer internacional quien presentaba la idea general que quería desarrollar y el espacio en el que se llevaría a cabo la instalación.

Jackson Stigwood (Melbourne, Australia) fue el líder del proyecto en el que trabajó Andrus con un equipo de siete lighting designers o estudiantes de iluminación y cuatro electricistas que venían de la escuela de electricidad de la ciudad anfitriona. El tema que todos los equipos tenían que desarrollar era Be the light. A cada grupo se les asignaban unas oficinas en las que durante tres días tenían que conceptualizar una propuesta y presentarla al comité organizativo del Festival. Una vez aprobado el proyecto, tenían otros cuatro días para instalar, montar y programar las luminarias en el espacio que tenían reservado. Trabajas de día y de noche. Acabas molido, pero estás tan motivado y emocionado por lo que haces, que no te importa el cansancio.

En el caso del equipo de Andrus, tenían una arboleda para hacer su instalación. Era un espacio en el que buscaron primero la oscuridad absoluta y así poder desarrollar su propuesta lumínicamen la que, para ser la luz tenías que sentirte parte de la luz. En este bosque en penumbra, un camino de luz te llamaba para llevarte a un centro iluminado que a cada espectador lo envolvía de una manera subjetiva, convirtiéndolo en un lugar único.

Los nueve meses del posgrado te enseñan a diseñar a partir de la luz, y todos los proyectos están muy ligados con la realidad de un Lighting Designer pero, además, culminar con el workshop de Alingsås es como hacer una tesis extra; todo lo aprendido lo pones en práctica.

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