6 diciembre, 2017

‘Saber hacer’: una conversación con los finalistas del Pabellón Eco 2018

por Arquine | @arquine

 

El pasado lunes se anunció que el estudio T O (Carlos Facio Gaxiola, José G Amozurrutia) será el encargado de realizar el Pabellón ECO 2018, en un trabajo que, según las palabras del equipo, aspira a lograr la belleza a través de “la simplicidad, de la contundente síntesis y de una sugestiva abstracción”. La propuesta se concibe como un bosque sonoro conformado por una retícula que sostiene un plano de discos de cobre, que podrán ser activados por los visitantes.

Ahora, desde Buró-Buró y el Museo Experimental El Eco, se ofrece un acercamiento al trabajo de los distintos estudios finalistas que responden una serie de preguntas relacionadas con el tema del concurso en esta edición –saber hacer–, desde el que se aspiraba a recuperar “las bases más elementales del hacer arquitectura con la intención de reivindicar el papel que el dominio del oficio juega en el quehacer de los arquitectos en este siglo”.

 


Cuando hablamos de arquitectura, ¿qué podría significar saber hacer?

 

Álvaro Lara (AL): Saber hacer es poder materializar una idea, teniendo como herramienta principal los oficios para poder llegar a la consolidación de un objeto arquitectónico a través de su construcción empleando estrategias, técnicas y conocimientos.

 

Casa Blanca (CB): Podríamos aproximarnos al saber hacer en la arquitectura como un constante proceso de diálogo entre la razón y la intuición; proyectando siempre desde la empatía, buscando materializar una intención mediante el uso de la técnica y el conocimiento colectivo adquirido con el tiempo, y respondiendo a un contexto específico. Nos gusta pensar al arquitecto como una persona comprometida sumamente sensible e ingeniosa.

 

LANZA Atelier (LA): Tradicionalmente se define la arquitectura como una disciplina en la que confluyen el arte y la técnica. En la actualidad, podríamos decir de un modo un tanto simplista que resulta más mediática la faceta artística y ligada a la forma de la arquitectura, ya que se comunica visualmente, con mayor rapidez y facilidad, que lo experiencial. Sin embargo, la etimología de la palabra nos remonta al griego antiguo ἀρχιτέκτων (architéctōn, «arquitecto o constructor jefe»), compuesto de ἀρχός (archós) («jefe», «guía») y τέκτων (téctōn, «constructor»), es decir que el origen de la concepción de la arquitectura tiene que ver con la capacidad de construir, de transformar la idea en materialidad.

 

PRÁCTICA ARQUITECTURA (PA): La arquitectura es una reflexión plural; atenta a la historia y emociones. Hacer no sólo habla de lo físico, la provocación del valor intangible en una obra es lo que define la relación con su habitante. Para nosotros saber hacer involucra los mundos del rigor teórico/histórico con el peso que tiene un espacio traducido en memoria. El diálogo que queremos alcanzar habla de las pre-existencias, la tradición constructiva y el hacer de lugares/espacios.

 

Carlos Facio Gaxiola / TO (TO): Saber tocar un instrumento musical implica estudiar muchas horas. A partir de su dominio es posible evocar significados, hacer música o ser un intérprete. Saber hacer, hablando de arquitectura, implica para nosotros componer y construir a partir de los elementos de su propio lenguaje.

 

TACO (T): Para nosotros saber hacer en la arquitectura se traduce a la capacidad que se tiene para lograr que los proyectos se materialicen en obras. Tiene que ver más con los procesos que con los resultados, ya que estos últimos son la consecuencia de los primeros.

 


 

¿Cómo consideran que su práctica se aproxima a la arquitectura pensada como oficio?

 

AL: La solución de nuestros proyectos se genera por medio de pensar en conjunto con lo manual, utilizando el dibujo como un medio para plasmarlo. En el proceso (que contempla al usuario, la función, el sitio, las técnicas constructivas y el proceso de la obra) se considera principalmente al material como un elemento que puede ser expresivo y utilizado buscando el “firmitas, venustas y utilitas” (firme, bello y útil) vitruviano.

 

CB: Nuestra práctica se aproxima al oficio mediante una constante búsqueda y su proceso de experimentación, y la “purificación” del resultado que responde con precisión a una intención: que nuestra respuesta vaya ligada a lo colectivo, lo cotidiano, al imaginario en común, a valorizar el tiempo contenido en la preexistencia.

 

LA: En LANZA nos involucramos en el proceso completo de cada proyecto, desde las primeras ideas lanzadas al aire hasta la consecución en obra del último detalle. Inevitablemente esto hace que el cómo, con qué, en cuánto tiempo y por cuánto dinero sean parámetros que acompañan toda la secuencia de pensamiento. Trabajar de la mano con las personas, las herramientas y las máquinas que efectivamente ejecutan, moldean, construyen, es algo que retroalimenta la manera en la que concebimos los proyectos. Además de ser muy enriquecedor y divertido, lo consideramos un lujo que va muy ligado al hecho de trabajar en México, donde es posible estar en contacto con “aquel que hace”.

 

PA: Trabajar sobre lo trabajado y avanzar sobre lo avanzado. El interés por la historia es el principio de nuestro trabajo. Entenderla y reinterpretarla nos acerca al rigor sobre la técnica y la abstracción de ideas aprendidas para abrir nuestro entendimiento del problema. Con un espíritu de aprendizaje, nuestra práctica se desenvuelve en procesos sobre pensar y trabajar eventos arquitectónicos que complementen al lugar.

 

TO: Nos gusta construir lo que diseñamos porque nos acerca a los procesos íntimos de nuestro oficio; nos entusiasma darnos cuenta que el proceso de aprendizaje es inagotable.

 

T: Hemos desarrollado una metodología de diseño a partir del análisis del contexto, misma que se va nutriendo continuamente por la experiencia de ejecutar/construir nuestras obras. El objetivo es producir hechos y no intenciones. Somos conscientes que la arquitectura no se logra únicamente con las capacidades del arquitecto… se requiere del trabajo coordinado de múltiples disciplinas y oficios hacia un objetivo común. En este sentido, está conformado nuestro equipo de trabajo. Al final buscamos ser conciliadores de las necesidades de un usuario, de un lugar y de un momento, con todo lo que ello implica.

 


 

¿Qué necesidades, oportunidades o desafíos encuentran en el concurso del Pabellón Eco?

 

AL: El Pabellón Eco da la posibilidad de reafirmar que el oficio es una parte fundamental para el arquitecto, haciendo del objeto arquitectónico un proyecto integral, sabiendo cómo y para qué funciona, en este espacio que históricamente ha contemplado la experimentación, pudiendo llegar a trasmitir sensaciones, utilidad  y estética a través de una forma.

 

CB: Son contadas las veces en que un arquitecto recibe una comisión para poder expresar a cierto nivel sus inquietudes espaciales y espirituales, sin la brecha que ha aparecido entre el arte y la arquitectura en los últimos años. La arquitectura de un país crece a partir de continuas oportunidades de experimentación que permitan a los arquitectos dialogar y cuestionar la profesión mediante su expresión física, conceptual y experiencial. El Pabellón Eco es una oportunidad para encontrarnos con la memoria del lugar y sus potentes aspiraciones, un espacio ⎯como insistía Goeritz⎯ de búsqueda hacia un nuevo camino para la sociedad.

 

LA: Para nosotros, que ya hemos pensado sobre este espacio, la nueva manera en la que se formula el Concurso lo cambia todo. En esta edición hay una temática muy concreta que va a direccionar la reflexión y eso hace que todo se convierta en un desafío nuevo y que nos demos cuenta de cómo hemos evolucionado. Los concursos siempre son momentos para mirar la propia práctica y entender qué estamos haciendo y por qué lo hacemos.

 

PA: El espacio tiene una relevancia histórica, arquitectónica y social. Para nosotros es una oportunidad de manifestar el compromiso de nuestra reflexión hacia la arquitectura mexicana. Nos sentimos afines con la temática y orgullosos de participar con las demás oficinas seleccionadas.

 

TO: Es un honor y una gran oportunidad. Para nosotros el mayor reto es entablar un diálogo nutrido con un patio tan bello y con un maestro de la síntesis como Mathias Goeritz.

 

T: El concurso Pabellón Eco representa para nosotros la oportunidad de plantear una propuesta de carácter experimental dentro de una preexistencia de gran valor arquitectónico y artístico, la cual se planteó desde un inicio para estos fines; lo que nos da ciertas libertades que estamos dispuestos a tomar. El gran desafío es que se trasciendan los límites del museo y que se logre generar una discusión sobre el oficio a partir de la propuesta para el Pabellón.

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