Revista No. 90 | Toda arquitectura es efímera

Invierno 2019
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La arquitectura define y moldea espacios y presupone su atemporalidad. Sin embargo el tiempo todo lo contiene. Algunas arquitecturas nacen con vocación de perpetuarse mientras que la mayoría asume, como nosotros mismos, que su caducidad es tan aleatoria como azarosa. Sin embargo, otras arquitecturas nacen para cumplir unos objetivos muy precisos tras los cuales pierden su razón de ser. Arquitecturas efímeras que celebran eventos o que contienen instalaciones, escenografías teatrales y pabellones que transforman fugazmente espacios públicos. Adolf Loos decía que la arquitectura pura se define en los panteones y los monumentos, sin embargo con los pabellones –en tanto que arquitectura efímera– hay siempre un potencial de experimentación que podría agregarse a la exclusiva lista loosiana. Desde las caprichosas follies del siglo XVIII, hasta los pabellones que detonaron la modernidad –Melnikov con el de la URSS y Le Corbusier con L´Esprit Nouveau, ambos en la Exposición de Paris de 1925; Mies van der Rohe con el pabellón alemán en la Exposición Universal de Barcelona en 1929 o Buckminster Fuller con el pabellón de los Estados Unidos en la Exposición Universal de Montreal en 1967, por sólo citar algunos– fueron los laboratorios experimentales de la arquitectura de cada época. En años recientes las aportaciones nacionales o de autor en la Bienal de Arquitectura de Venecia han sido el muestrario de ideas y formas de cada generación. También las experiencias anuales de la Serpentine Gallery londinense o los pabellones del festival de Arquitectura y Ciudad MEXTRÓPOLI, que se instalan anualmente en la Ciudad de México, han construido sendas tradiciones de experimentación formal.
Este número 90 de Arquine reúne propuestas formales de carácter efímero tan dispares como la incorporación de un bosque dentro de un estadio, las pintadas en la base del Ángel de la Independencia, escenografías teatrales, transformaciones temporales de espacios canónicos, las experiencias expositivas del Abierto Mexicano de Diseño y del Madrid Design Festival, las trayectorias de LIGA y los pabellones en el Museo de El Eco, hasta los arcos triunfales para celebrar la entrada a la Ciudad de México del virrey de España a finales del siglo XVII, hasta el urbanismo efímero de las ciudades nómadas. Expresiones tan dispares como experimentales todas ellas que empujan, desde su caducidad, a la evolución de la arquitectura.