Revista Arquine 62 | Infraestructura cultural

Invierno 2012
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Dossier | Infraestructural cultural

Beatriz Colomina | Fernanda Canales | Alejandro Hernández Gálvez | Mirko Zardini

La cultura se construye. Bibliotecas, cinetecas, librerías y museos son distintas expresiones de la misma vocación. Equipar las ciudades de contenedores culturales incrementa la calidad de vida y estimula el conocimiento de los ciudadanos. En algunos casos, las intervenciones más recientes se insertan en el patrimonio arquitectónico mientras que otros exploran las virtudes de construcciones efímeras. En México, la cultura —y también su ausencia— es una cuestión de Estado. El momento más glorioso sigue siendo la creación de la Ciudad Universitaria (CU) construida a mitad del siglo pasado, como un anhelo del primer presidente universitario de la historia nacional y la complicidad de casi todos los arquitectos mexicanos que supieron conjugar la modernidad y el legado prehispánico. Le siguió el Instituto Politécnico Nacional con el más puro estilo funcionalista y, a principios de los años noventa tuvo una réplica —neoliberal e icónica— con el Centro Nacional de las Artes (CNA). Si el sexenio de Vicente Fox legó la megabiblioteca Vasconcelos, en el de Felipe Calderón, a falta de políticas culturales, se ha mantenido la confianza en los equipamientos para la cultura. El mismo despotismo ilustrado que guió el dedo de Carlos Lazo en CU y de Rafael Tovar en el CNA, fue el que orientó la mirada de Consuelo Sáizar hacia las nuevas generaciones. Y la joya de la corona saliente es sin duda la Ciudad de los Libros y la Imagen. Se trata de un acertado rescate de La Ciudadela, que nació siendo fábrica de tabacos y ha albergado un sinnúmero de funciones —cárcel, cuartel, polvorín, escuela, biblioteca nacional— para acoger en la actualidad las bibliotecas personales de los escritores ilustres del pasado siglo. Arquitectos y artistas han recreado con más prudencia que riesgo, los ambientes domésticos originales, construyendo unos libreros de autor que son, a su vez, escenografías hagiográficas. Este número 62 reúne, junto al mencionado conglomerado de bibliotecas, intervenciones recientes nacionales —el Centro Cultural Elena Garro y la ampliación del Museo Tamayo— además de ejemplos internacionales de gran calidad –—la Filmoteca de Barcelona, el Pabellón de Humanidades de São Paulo, la Biblioteca Central UDP y las instalaciones provisionales del Goethe-Institut— así como una caja de información ciudadana en Puebla que es, ni más ni menos, el proyecto ganador del 4º Concurso Arquine, hecho realidad, diez años después.