Revista Arquine No.49 | São Paulo

Otoño 2009
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Proyectos

Paulo Mendes de Rocha + MMBB | Apiacás Arquitectos + Brasil Arquitetura | UNA Arquitetos | Grupo SP / Angelo Bucci + Alvaro Puntoni | Vainer + Paoliello | MMBB | Marcelo Ferraz + Francisco Fanucci | Luis Mauro Freire | Vinicius Andrade + Marcelo Morettin | Ciro Pirondi

Brasil ha sido siempre la gran promesa latinoamericana. Su origen lusitano generó un mestizaje mucho más diverso que el de sus vecinos hispanos. A indígenas, portugueses y africanos les seguirían italianos, alemanes y japoneses, que convirtieron sus ciudades en hervideros y laboratorios de hibridación.

Su extensión (ocho millones de km²) y número de habitantes (190 millones) hacen de Brasil uno de los países con mayor peso a escala global. A su vez, la estabilidad política y el sólido rumbo económico de los últimos años le han permitido un crecimiento sin igual, propiciando una nueva oleada de arquitectura moderna.

Si desde los años treinta, América Latina ha sido un laboratorio único de la modernidad, en Brasil tomó dos caminos contrastados: por un lado, la arquitectura carioca, sensual y a veces frívola; por otro, la escuela paulista, sustentada en el austero protagonismo de las estructuras.

En los actuales tiempos de crisis, mientras se congelan proyectos icónicos de arquitectos estrella y se desvanecen tantos excesos de arquitectura y urbanismo, en São Paulo emerge una nueva generación de arquitectos —ajena a los avatares del mainstream global y ligada al Movimiento Moderno—, que renueva la estela de sus maestros, entre los cuales, Paulo Mendes da Rocha es referente ineludible.

Como apunta Paloma Vera, editora invitada de este número, sus propuestas se asientan en la expresividad austera de los elementos estructurales, en la integración del espacio público y en el rescate de la ciudad. Una arquitectura esencial y social, con infraestructuras y equipamientos educativos modélicos que dignifican tejidos urbanos marginales, firmada por autores que privilegian el rigor de plantas y cortes por encima del tratamiento de las pieles; la economía de medios antes que la sofisticación de los maquillajes y la acción transformadora de la arquitectura más que las escenografías fugaces. Y aún así, sus edificios siguen levitando.