Revista Arquine No.38 | Infraestructuras culturales

Invierno 2006
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Proyectos

Josep Llinàs | Alberto Kalach | Landa García Landa | Alejandro Aravena | Giancarlo Mazzanti | Giancarlo Mazzanti + Daniel Bonilla + Rafael Esguerra

Los monumentos y edificios institucionales (parlamentos, museos y catedrales) que engalanaron las ciudades latinoamericanas a principios del pasado siglo —y que en México no se completaron hasta los años Setenta—, conformaron los signos de identidad nacional y la morfología urbana. Con las escalas metropolitanas contemporáneas aparecieron nuevos actores sociales y nuevos espacios económicos, difuminando la centralidad urbana y privatizando la ciudad.

En buena medida, los equipamientos culturales actúan como antídoto. Resisten. Las bibliotecas, las universidades o los centros de convenciones, que publicamos en este número, articulan e impregnan de significado las metrópolis del siglo XXI. En cierto modo, aprovechan los requerimientos programáticos para dotar a las ciudades de espacios públicos junto a los nuevos íconos.

Si las nuevas facultades universitarias se convierten en objetos de referencia en Monterrey o en Santiago, el Centro de Convenciones de Medellín recupera un espacio urbano secuestrado para convertirlo en área pública que contribuye a recuperar un centro devastado. Las dos bibliotecas son las mejores muestras de una nueva condición programática y urbana a la vez: la de Barcelona genera una plaza al frente y resuelve escenográficamente —desde su modesta escala— un skyline desarticulado; la de México explota su condición dual de arca y jardín botánico para dotar a la metrópolis de un nuevo polo de centralidad, siendo la única iniciativa gubernamental de los últimos años y una de las pocas propuestas que retorna al centro, contraponiéndose a la dispersión centrífuga de la iniciativa privada.