Exposiciones
Huésped del Edificio Francia
El edificio Francia que se ubica en la esquina de la avenida Álvaro Obregón y la calle Jalapa en la [...]
23 junio, 2016
por Anna Adrià

Ayer pude visitar las exposiciones del CCCB junto a Mario Corea, jefe de producción de exposiciones de dicha institución y director del Posgrado Espacio efímero que hacemos en Arquine junto a la UPC. Las mejores exposiciones que he visto, las que me han emocionado, se han hecho en esta institución, por esta razón le pedí a Mario que me explicara cuál es el proceso que siguen en el centro para llevar a cabo las exposiciones temáticas que hacen. Me comentó que todos los proyectos parten de un tema que trata la cultura contemporánea y que se conciben para hacerse en el mismo centro para, quizás luego, itinerar. La exposición es quizás la parte del proyecto que más se conoce pero siempre se plantea con actividades paralelas como conferencias, mesas de diálogo, talleres o cursos. Para ellos el éxito de una exposición no se determina solo por el número de visitantes sino también por la gente que participa en dichas actividades.
Cyrus Kabiru, Gafas maravilla (C-Stunners) 2012. Sol Caribeño (Caribbean Sun). © Cyrus Kabiru. Foto: Miguel Luciano.
En el momento sólo hay una exposición abierta al público, Making Africa. Un continente de diseño contemporáneo, que, casualmente, es la primera exposición que no pertenece al CCCB. Se trata de una muestra producida por el Vitra Design Museum y el Guggenheim de Bilbao presentada en diferentes museos y centros culturales de todo el mundo. Esta exhibición ha planteado una nueva forma de trabajar a todo el equipo del CCCB, que ha tenido que encontrar un espacio para almacenar las cajas y embalajes con la que se mueve la obra –como no es un museo, no tiene un espacio destinado para este fin–. Al no ser una museografía pensada para el CCCB, se monta y desmonta todo a partir de un manual que sirve para todos los lugares al que va, dejando poco para la creatividad y sin grandes retos para los encargados del montaje.
Lo bueno de visitar el CCCB con Mario es que pudimos pasear por las salas que se están montando. En dos semanas se inaugura la exposición La máquina de pensar. Ramon Llull y el ars combinatoria, dónde se muestra la faceta de inventor del intelectual catalán del siglo XII.
Lo que se empieza a ver es más propio de este centro; el recorrido y la transformación del espacio se plantean como pilares a tener en cuenta para el diseño de la exposición: vitrinas que hacen zigzag entre los arcos del edificio original, una instalación artística que se apodera de la sala.
Los montajes normalmente duran tres semanas, si es arquitectónicamente sencillo, o cinco, si es una exposición más escenográfica. En la de Ramon Llull están en la segunda semana de montaje y ya se han hecho los muros, la instalación eléctrica, se ha colocado el pavimento y se ha realizado la primera mano de pintura. Queda todavía la instalación de audiovisuales, la de obra y, finalmente, la gráfica, que siempre va al final.
Ya saliendo, veo por dónde entrará el público. Todavía hay pruebas de color sobre el muro de acceso. Según Mario, deben ser pruebas grandes ya que las pequeñas no sirven de nada, además deben estar bien iluminadas para que el diseñador del montaje pueda decidir qué color funciona mejor.
Han pasado más de veinte años desde la apertura del CCCB; se han logrado evocar muchos espacios y sensaciones en casi todos sus montajes expositivos, algunos todavía siguen en la memoria de los ciudadanos de Barcelona y sirven de motivación para gente que, como yo, quiere vivir diseñando y pensando espacios diferentes para contar historias.
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El carácter efímero de la luz tiende a estar abierto a narrativas e interpretaciones personales.