16 octubre, 2013

Pulso Alterado

por Mariana Barrón | @marianne_petite

«Esta exposición integra obra con contenido sexual». Aviso preventivo que me introduce a la sala del museo, camino unos pasos a mi derecha y me encuentro con un dibujo de Nahum Zenil llamado “Homicida” donde se muestra un hombre que sostiene su corazón con la mano derecha y su pene a la altura de del pecho con su mano izquierda, giro de nuevo y me encuentro con El desgaste de la clase media en México de César Martínez, una pieza de 1999 que, entre la escultura y la instalación, presenta inflables desgastados cuyos elementos son 3 aparentes individuos: el padre, la madre y el hijo.

‘Pulso Alterado. Intensidades de la Colección del MUAC y sus Colecciones Asociadas’ forma parte de la iniciativa de mostrar el fortalecimiento de una colección razonada, pública y universitaria que se da cita en Ciudad Universitaria. Usando el mecanismo expositivo para compartir, socializar e impulsar experiencias estéticas colectivas pretende provocar críticas, desacuerdos o alteraciones en sus espectadores. Con la curaduría de Sol Henaro y Miguel López, como curador invitado, estamos ante una exposición ensayística que a su vez toma partes esenciales de la historia –en su mayoría historia de México– para posicionarnos en diversos momentos y estados mentales que parten del frenesí, el trance, la frustración o la excitación de donde el arte se agarra para dar lugar a experiencias sensoriales humanas que encuentra su válvula de escape en la representación.

La histeria colectiva, la desorganización de las estructuras sociales, el trance producto de la fiesta y la música crean una inestabilidad perceptual al entrar a las salas siguientes. Pulso Alterado pareciera que se desarrolla como un remix de canciones de Miles Davis, Rockdrigo González, Pixies, Gloria Trevi y música infantil. Buscando una crítica ante las lógicas de comportamientos como aquellos paradigmas que controlan la identidad y los cuerpos reivindicando acciones e imágenes de placer que desembocan en formas diferentes de ejercer lo político. Con obras de geografías diferentes que van desde el  los años 70 hasta la actualidad vemos dibujos de Miguel Ventura representando diversos estados frenéticos o bien recordando la serie llamada “Militarismo y Represión” hecha por Melecio Galván (1945-1982) militante y dibujante del movimiento estudiantil de 1968 quién a partir de sus trazos denunciaba la transgresión imperialista y autoritarista del Estado.

Encontradas una con otra las piezas de Miguel Ángel Ríos y Felipe Zúñiga muestran al espectador estados mentales de euforia donde en uno se percibe la contundencia que ejerce la comunicación visual en el individuo con “Putacomunicación” de frente a “El viaje del botanista” donde los sentidos y los estados mentales alterados por sustancias naturales recuerdan los rituales indígenas de América entera, donde estas experiencias son ilustradas y documentadas.

Otro de los temas que resalta esta exhibición es cómo la importancia del archivo o registro de una acción llega a lugares tan paradigmáticos como son las salas de museo. Guillermo Santamarina, Marina Abramovic, Ana Mendieta y Adrian Piper forman parte de este ensayo en el subtema de lo corporal. Frei Von jedem Schaden! (libre de cualquier daño) es el registro del día inaugural de la exposición donde la acción de Santamarina fracturó la realidad y la significación de los objetos, quitándoles sentido y destruyéndolos en un momento de éxtasis. A su vez poniendo en cuestión los estereotipos del cuerpo o vida deseable Daniela Rosell y Ximena Cuevas desarrollan a partir de sus discursos aquella estética de lo kitsch partiendo del video y la fotografía como medios donde los estereotipos corporales y sociales se desenvuelven creando dogmas.

Mi pregunta es ¿en qué momento el arte dejó de ser enteramente contemplativo para convertirse en algo que da experiencias incómodas? ¿Son necesarios los letreros preventivos? Esta estética que representa la fenomenología de nuestros tiempos tiene mucho que ver con el significado crítico y político que el arte contemporáneo periférico, en algunos casos representa. Pulso Alterado busca generar de inicio inestabilidad en las percepciones estéticas de los individuos. En un segundo momento a través de estas representaciones  no sólo se deja en claro la re-significación de los símbolos sociales, políticos y sexuales. Se le suma un estado reflexivo desde el planteamiento espacial expositivo hasta su replica en los espacios en esencia de opinión y reflexión como lo el aula, el museo o la ciudad misma.

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© Marisa Hernández

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@ MUAC UNAM

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