8 agosto, 2019

El programa para Chapultepec. Conversación con Gabriel Orozco

por Arquine | @arquine

Con motivo de su nombramiento como coordinador del proyecto para el Centro Cultural Bosque de Chapultepec, en esta conversación Gabriel Orozco explica el programa que propone y sus características.

Alejandro Hernández: El primer cuestionamiento acerca de Chapultepec, sobre todo entre arquitectos, es el tipo de encargo: por qué no a un arquitecto o urbanista. ¿Qué opinas de esto?

Gabriel Orozco: La respuesta a esta pregunta, articulada desde una perspectiva arquitectónica, sería otra pregunta: ¿por qué tendría que ser un arquitecto o un urbanista el que desarrollara el Programa Maestro de un centro cultural y ambiental como Chapultepec? Pregunto esto a sabiendas de que sin el desarrollo de un programa de necesidades o propuestas no puede haber plan maestro arquitectónico —mucho menos plantear concursos a desarrollarse. Desde un principio tuvimos muy claro que era prematuro elaborar un plan maestro sin desarrollar un programa cultural y ambiental para Chapultepec. Desde el anuncio en la mañanera con el presidente de la República el 2 de abril de este año, hablamos de un Programa maestro. En eso hemos estado trabajando, en el desarrollo de un programa bien planeado, que involucre a todas las partes, organismos, estratos y plataformas de intereses que se suceden en un lugar como Chapultepec. Lo que los arquitectos insisten en llamar el plan maestro en mayúsculas dóricas, nosotros lo vemos como varios planes maestros ecológicos que se desarrollan entrelazados y paralelamente dentro del desarrollo del programa cultural.

En términos generales, dividimos el programa maestro de Chapultepec en cuatro estratos entrelazados: el ambiental, el cultural, el urbano-social y el sustentable. Para establecer este programa estamos trabajando con varios especialistas en cada ramo, con múltiples asesores y vamos tomando decisiones e iniciativas paso a paso junto con la Secretaría de Cultura que coordina este proyecto, pero al mismo tiempo con los funcionarios de todas la Secretarías de Estado involucradas en el bosque (incluyendo la Sedena y la Semarnat) y principalmente con la jefa de Gobierno de la Ciudad de México y su Secretaría de Medio Ambiente y de Obras Públicas, que son los encargados de cuidar el Bosque. Hemos recorrido mucho y recopilado mucha información de los cuatro estratos que menciono, que hasta ahora pasaron desapercibidos o de plano eran desconocidos. Consideramos que han que surgido buenas ideas que se implementarán muy pronto.

En este rubro en particular que preguntan, ha sido muy interesante revisar los planes maestros de arquitectos precedentes. Por ejemplo, el plan maestro desarrollado por los arquitectos de la Sedatu para la Secretaria de la Defensa en la ahora cuarta sección, los varios planes arquitectónicos hechos en distintas épocas para la Tercera sección, el plan maestro de la segunda sección que sigue desarrollándose y que se puede re-orientar hacia el nuevo programa. También revisamos planes mas específicos. Nos entregaron recientemente un plan maestro, arquitectónico también, para el Panteón de Dolores realizado a principios de este año. Se han dado muchos intentos a lo largo de los años de proyectos dirigidos por arquitectos. Hay proyectos fallidos para un Museo de la Biodiversidad, otro reciente para el Museo de Historia Natural, hay varios proyectos para intervenir avenida Constituyentes, el Circuito Interior y Reforma, por arquitectos. Lo que descubrimos tras estudiarlos es que, en todos los niveles, se tienen que replantear y orientar cuestiones de índole urbano, histórico y ecológico que eran consideradas de segunda importancia anteriormente. Con el programa maestro —que estamos avanzando a buen paso— iremos esclareciendo el camino para vislumbrar el posible horizonte para desarrollar los varios planes maestros, todos sustentables, posibles en lo ambiental, lo cultural y lo urbano.

 

AH: ¿Cómo has hecho para configurar los grupos y equipos que te sirven de asesores y garantizar que sean amplios, plurales y a la vez los mejores?

GO: Preguntando. En mi práctica artística trabajo con muchos medios, distintas escalas y en varios países. Siempre he trabajado formando equipos para cada obra, colaborado con biólogos, escritores, artistas y arquitectos. He tenido la afortunada experiencia de trabajar con los mejores del mundo. Chapultepec no será la excepción en este sentido. Dependiendo del proyecto se invitan a los especialistas que puedan ayudarnos a realizar ese trabajo. Chapultepec se trata de una escultura social en la que hay que considerar lo ambiental y cultural con el contexto histórico, urbano, vecinal y turístico. En nuestros recorridos nos hemos entrevistado tanto con trabajadores como con expertos. Hemos revisado decenas de planes maestros específicos tanto urbanos como arquitectónicos —los ancestrales, los de los meses pasados. Eso nos ha dado una idea de los puntos que falta afinar o que hay que impulsar. Hay biólogos que llevan 15 años trabajando en Chapultepec pero nunca habían tenido acceso al panteón de Dolores para catalogar sus árboles y planificar una restauración. Ahora estamos colaborando con la Alcaldía Miguel Hidalgo y ya tenemos ese apoyo y acceso. Igual con la de Alvaro Obregón estamos trabajando mucho. Tampoco había acceso a la cuarta sección y ese trabajo hace falta. Conacyt nos está ayudando recopilando información, generando la base de datos de los distintos estratos que menciono así como de los estudios de suelo, hídricos, topográficos y arbolado. También estamos emprendiendo el levantamiento de los edificios en todo el bosque. En la cuarta sección hay mucha infraestructura y debemos entender qué tipo de plan maestro urbano necesitamos para ese caso en particular, que es distinto al caso de la tercera sección. Es muy sabido que hay que atender problemas de movilidad en Constituyentes, así como en varios cruces de Reforma. Pero aún más imperante es el impacto que va a generar el tren interurbano que atraviesa la cuarta sección. El aspecto ecológico de los planes maestros existentes ha sido revisado y actualizado. Por eso estamos trabajando con asesores nacionales e internacionales que nos están ayudando a diseñar un plan maestro de restauración ambiental propositivo, esencial, prioritario, y no como ornato arquitectónico, sino con una propuesta que va desde la agroforestería hasta la ortodoxia ambientalista y que puedan ayudar a establecer este tema en el desarrollo de la biocultura del país.

 

AH: En estos meses se ha hablado de ciertos conflictos entre, digamos, el valor otorgado al conocimiento de los expertos y el que se le da a otros tipos de saberes. ¿Cómo lees esto en relación al encargo que se te hace?

El hecho de que la coordinación de este proyecto cultural se le encarga a un artista responde claramente al tipo de expertos que se intenta convocar. Digamos que el presidente Lopez Obrador junto con su secretaria de Cultura hicieron de facto la primera poda cultural ambiental del país al no tecnocratizar el proyecto. Podríamos verlo como un cambio interesante en la mentalidad política cultural del país, o como una actitud prácticamente inédita desde la época de los muralistas. Tanto a nivel político, económico, como cultural, las doctrinas adoptadas eran decirle a la gente (incluso a los artistas) que paisajes pintar o que sembrar en sus tierras y eso también influye en la manera cómo se produce arte y arquitectura. Yo no ignoro temas de ecología política, de arquitectura, de escultura pública, no desconozco sobre jardines o parques, pero tampoco sobre geopolítica. No acepté este reto actuando como un neófito. Por supuesto busco asesorías y estoy conversando con las personas informadas y, sobre todo, con los sabios y sabias que se han acercado generosamente a compartir sus saberes. Me han depositado su confianza también, al escuchar mis propuestas iniciales y compartir nuestras ideas y así lograr coordinar este proyecto en su balance ecológico, social, económico, y hasta si quieren estético y filosófico en los cuatro puntos que mencioné.

 

AH: ¿Hay alguno de esos puntos que en principio pese más que los otros? 

GO: La parte ambiental se trata de un tema de supervivencia pulmonar básica. La cultura ambiental se está insertando con mayor intensidad en la mente y el discurso de los políticos del mundo, no sólo de México. Todavía las ideas sobre desarrollo, bienestar o  progreso no incluyen necesariamente conceptos o acciones reales que nos permitan respirar en términos ambientales. Sabemos que el balance entre lo cultural —lo cultural podríamos pensarlo como el corazón— y lo ambiental —los pulmones— es vital en Chapultepec para que irrigue su sangre, el agua. De hecho, intentaremos dar un paso más allá: intentar que los términos ambientales empiecen a permear los términos culturales y económicos del proyecto. Hablamos de permacultura en campo expandido. Proponer una filosofía ambientalista que genere acciones y desarrollos sustentables en lo urbano, en lo arquitectónico, en lo económico. Hacer de Chapultepec una plataforma biocultural sustentable, exitosa. Cada una de las acciones constructivas que se implementarán deberán cumplir al menos con las cuatro funciones: ambiental, cultural, social y sustentable.

En concreto, a nivel arquitectónico, para regresar al tema que les atañe, queremos aplicarle este uso agricultural: aplicar sistemáticamente una poda arquitectural. Por supuesto que no buscamos demoler como hace la arquitectura de roza, tumba y quema —esa que provoca detonantes de incendios inmobiliarios y que degenera nuestro suelo. Pero sí vamos a establecer un criterio de poda y composta cultural en sitio, tanto para la vegetación como para los inmuebles invasivos y obsoletos y así rescatar las semillas endémicas, las estructuras y objetos casi arqueológicas que contiene este bosque como joya cultural y ambiental.

 

AH: En el Bosque de Chapultepec están algunos de los museos más importantes del país, centros de espectáculos, y también se dan manifestaciones culturales de diversos tipos. ¿Cómo trabajará esto con tu programa?

GO: Justamente entendiendo en términos de restauración y reforestación cultural todos los diferentes estratos del arte que se desarrollan en Chapultepec. Pensando que ahora se suman Los Pinos y las zonas antes pertenecientes al Ejército, entendiendo que podemos duplicar, incluso triplicar a largo plazo, la oferta cultural del territorio ampliado que es  ahora el Bosque de Chapultepec. En algunas zonas está francamente atrofiada porque hay mucha sombra, en otras está sobre desarrollada y hay mucho ruido, demasiado sol,  y en otras la vegetación cultural ha quedado abandonada inhibiendo la participación comunitaria y vecinal, generando inseguridad y temor a nuestra cultura social contemporánea. Buscamos desarrollar el potencial de cada una de las cuatro secciones de este bosque cultural. Lo importante es que Chapultepec funciona como el gran bosque de nuestra memoria histórica, como un laboratorio ambiental, pero también como un organismo cultural contemporáneo sano.

 

Miquel Adrià: ¿En qué momento termina la fase del programa y se definen los planes y el proyecto?

GO: Al plantear el presupuesto y calendario entendimos que hay partes que pueden terminarse a un año del arranque, otras en tres y otras que esperaremos estar vivos para verlas. El programa sucede en el tiempo y debe aceptar los cambios de planes, lo impredecible de un desarrollo de planes maestros sometidos al juicio del tiempo y que se irán ajustando a lo imprevisto —o a las temporadas de lluvia. No es un proyecto impositivo, estático desde las alturas o desde la computadora. Es un proyecto orgánico que, de hecho, ya ha comenzado. Y, regresando a su lenguaje arquitectónico, no estamos produciendo anuncios publicitarios ni vendiendo desarrollos inmobiliarios con esos infames horrenders. Buscamos primero que la comunicación sea fluida entre la enorme cantidad de personas que están participando en el desarrollo del programa maestro, desde nuestros jardineros hasta nuestro presidente. Por eso, preferimos generar mapas, calendarios y planes, mas que diseños prematuros plantear mapas que tracen las líneas y diseñen la estrategia de juego en este tablero cultural del bosque. Parte de la manera como funciona la idea de un programa es dejar canales abiertos a lo impredecible para irlo afinando. Por ejemplo, la restauración ambiental de la tercera sección se está programando y diseñando de acuerdo a las estaciones y temporadas de lluvias, para lograr resultados hídricos y forestales que no requieran de irrigación artificial y depender en lo mas mínimo de esa ingeniería dura y costosa. En la cuarta sección el calendario depende de la manera como se vaya desocupando la zona militar y como vaya integrándose la comunidad a restaurarla. Es una zona muy distinta a las otras secciones, con barrancas profundas, con agua corriente de manantial vivo y un río con flujo permanente. Funciona más como una isla. Hay mucha infraestructura que se podrá utilizar para la comunidad vecinal y para los visitantes balanceando los cuatro aspectos de los que hablamos. Digamos que la poda en la ex-zona militar será de índole distinta: la restauración arbórea consistiría en que dejen de tener la copa cúbica y ya no parezcan arquitectura. También tenemos un sitio histórico a proteger, en un momento de suma fragilidad, la ermita Vasco de Quiroga. Haremos hasta lo imposible por salvarlo. También tenemos los museos de la primera sección que hay que revitalizar implementando la oferta artística, histórica y contemporánea.

 

MA: Cuando hablas de poda arquitectónica y reciclaje, ¿cómo interviene en el caso de esas construcciones?

GO: Entender la economía en la producción de un proyecto siempre ha sido muy  importante en todo proceso creativo. Aplicar los criterios de poda y composta a la arquitectura tanto como al paisaje es un trabajo complementario. Lo que ahora tenemos en la cuarta sección urbanizada es una poda de vegetación severa, que proyecta una disciplina militar, mientras que en la Primera sección la jardinería es más europea pero con un desarrollo acumulativo de árboles que irrumpe con el tiempo la traza cartesiana. La segunda sección tiende más hacia un modernismo tecnológico occidental, clásico de la segunda mitad del siglo XX. Todas las secciones necesitan sanearse y re orientarse en algún lugar de algún modo —digamos que entonarse en términos musicales, para incorporarse a esta nueva sinfonía de 800 hectáreas— para que el ruido invasivo del entretenimiento ingenierista tecnocrático se matice con la poda que, repito, sin ser de roza, tumba y quema —y empobrezca nuestro suelo—, logre fertilizar “composteando” los estratos inhibidos por el impacto del cemento y de la sombra.

 

MA: ¿Cuales son las ideas específicas en el lado del Bosque que toca avenida Constituyentes? ¿La cuarta sección será un espacio aparte o se integrará de algún modo?

GO: Estamos pensando en conectarlas, pero ahí es importante de nuevo entender el tema de los tiempos. Estamos haciendo un programa en el sentido de movilidad sin pretender que todo estará funcionando el día de mañana. Hay que ver lo que podemos hacer con el tiempo de aplicación de cada estrategia urbana. Tenemos cosas bastante claras desde hace tiempo. Sabemos de antemano que necesitamos controlar el tráfico vehicular desmesurado de Constituyentes y re establecer el derecho peatonal. Sabemos que no queremos mandar al subsuelo al ciudadano con túneles peatonales y también sabemos que queremos inocular la epidemia que se propaga de puentes peatonales aptos más para el ganado que para las personas. Queremos pensar en los pasos como paseos que conectaran las cuatro secciones como destinos en sí mismos, como paseos o parques flotantes.

 

MA: Por último, en relación al presupuesto, ¿está planteada la propuesta de modo que sea viable, en términos de la austeridad en la administración pública, y que no corra el riesgo de quedar sólo en buenas ideas?

GO: Planteamos ya un primer presupuesto bastante detallado. Tanto el presidente como la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto, y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheimbaum, lo revisaron con cuidado y fue aceptado. Lo seguimos afinando. Planteamos ese presupuesto conscientes de que no se trata de un proyecto que se pueda presupuestar como si fuera un proyecto inmobiliario, sino esencial, cultural y ambiental. Les pareció bien, les gustaron las ideas ahí vertidas las cuales estamos comenzando a aplicar. Por eso, insisto, todavía no estamos presentando horrenders publicitarios, sino dibujando a mano un programa de ideas concretas que deberán ser capaces de aplicarse y lograr su objetivo, realizarse. Es consecuente al plantear que podemos duplicar la oferta cultural del Bosque de Chapultepec, así como implementar su restauración ambiental de una manera fundamental, bien consolidada. Por supuesto estamos preparados para reducciones en el presupuesto tanto como para lo que posiblemente viene: que exista un entusiasmo cada vez mayor y se refleje económicamente en la manera de sumarse a todos los sectores involucrados en esta iniciativa del presidente, en la que si todo se desarrolla como lo estamos creando a nivel ambiental, cultural, social y sustentable, lo poético pueda sucedernos.

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