7 mayo, 2015

Pradápolis

por Adeline Seidel

01-Fondazione-Prada_Photo-Bas-Princen Fondazione Prada | Foto © Bas Princen

Rem Koolhaas y OMA han convertido una antigua destilería al sur de Milán en la sede de la nueva Fundación Prada, creando así una antología de diversos espacios y materiales.

La casa de oro luce reluciente y destaca entre el entorno, incluso a la distancia. El conductor del taxi no conocía ni el nombre de la calle, ni el nombre de la Fundación Prada, pero sin duda sí sabía dónde estaba la casa dorada, o al menos eso dijo; después de todo, todo mundo está hablando del tema. Si, capisce, dice Rem Koolhaas en la conferencia de prensa, optar por una fachada de oro fue una “decisión espontánea tomada en el último minuto” y agrega que la hoja de oro es un material relegado al olvido pero excepcional para fachadas; tan sólo en cuanto a costos, es mucho más rentable que el mármol. Por otra parte, insiste que el proyecto no consiste en simplemente mostrar una superficie exterior hecha de oro sino exhibir riqueza, y no una riqueza de tipo monetario, sino una que surge de la diversidad, la perfección, los espacios y los materiales. Se trata de colocar materiales de diversas propiedades junto a otros, de este modo resaltando cambios, colores y superficies. Este es un lenguaje que las dos compañías involucradas en la realización del proyecto dominaban, una en el ámbito de la moda, la otra en el de la arquitectura.

El nuevo edificio de la Fundación Prada se encuentra al sur del Milán. El distrito que lo alberga se compone principalmente de viviendas, naves industriales, concesionarios de automóviles y una vía férrea abandonada. El complejo sobre el que ahora se erige la Fundación fue una vez una destilería rodeada de edificios de un siglo de antigüedad que envuelven el espacio como un marco. Desde el exterior todo lo que se observa es la casa dorada, a través de los pisos superiores sobresalen tentadoramente las siluetas de los viejos edificios así como la reluciente fachada plateada de otra construcción que se extiende desde las viejas estructuras hasta la calle. Desde 2008, OMA ha estado trabajando en los 19,000 metros cuadrados que hoy ocupa el edifico; ahora, únicamente “la Torre” –una estructura de diez pisos con espacio para exhibiciones adicionales, continúa en construcción, su conclusión está comisionada para finales del año entrante.

IMG_5890Foto © Adeline Seidel, Stylepark

La unión de lo viejo con lo nuevo

Una cuestión de modernización clásica, así se refiere Rem Koolhaas a la tarea con la que debía cumplir: “Analizamos el sitio y queríamos que lo viejo y lo nuevo se mezclaran a la perfección”. Así, los arquitectos únicamente añadieron dos nuevos edificios al complejo (tres, si se cuenta la “Torre”). El primero es un cubo enorme revestido con espuma de aluminio que cuenta con una textura que asemeja a la de los corales, misma que brilla proyectando una tonalidad plata. El otro edificio emula perfectamente la forma básica de una antigua sala que estaba más allá de salvamento. Tiene una fachada reflectante por todos sus lados, lo que lo hace parecer un espejismo. Ambos edificios no se concibieron simplemente como relleno, sino que se buscó que se conectaran, súper pusieran y mezclaran con los edificios ya existentes.

IMG_6080Foto © Adeline Seidel, Stylepark

Una antología de espacios

El complejo está subdividido por diversas áreas al aire libre, mismas que difieren en términos de tamaño, topografía y las propiedades de los materiales con las que fueron construidas. Mientras que una forma una calle, otra genera una gran plaza y la tercera crea un patio íntimo delimitado por los edificios y techos que sobresalen alrededor. Las tres áreas, en perfecta sincronía, presentan una composición tan precisa que pareciera que los arquitectos se dieron a la labor de visitar las plazas públicas más bellas de Italia para tomarlas como referencia al construir el terreno que hoy ocupa la Fundación Prada. Como resultado de lo anterior, entre la casa dorada y uno de los edificios ya existentes, un bello espacio ha sido creado. Más que una extensa entrada hacia un patio, este es un espacio en el que los visitantes automáticamente podrán reunirse y experimentar un cierto sentido de protección. En contraste, la plaza que se generó entre los dos nuevos edificios construidos dentro del complejo pareciera que se duplica en tamaño gracias a la fachada reflectante que se encuentra al lado.

No sólo los espacios exteriores forman una única colección, también lo hacen los interiores: cada espacio destinado para las exhibiciones es distinto. A través de su gran colección de arte, este repertorio espacial que ofrece la Fundación Prada permite realmente exhibir cualquier tipo de arte. Al mismo tiempo, esta antología de espacios guía al visitante por los jardines, de este modo sorprendiéndolo con entornos nuevo y diferentes, como si el lugar se tratara de una ciudad en sí mismo: Pradapolis.

Prada_Hochkant_4Foto © Adeline Seidel, Stylepark

Lenguaje arquitectónico refinado

El uso del collage, contraste, coaliciones y superposiciones es algo que se ve no sólo en los espacios y en los volúmenes sino en la evidencia de la rica variedad de materiales utilizados, la cual abarca desde el acero, aluminio, hoja de oro, vidrio, yeso, plástico y madera hasta chapa perforada, hormigón y travertino. Y como si eso no fuera solo de lo que los arquitectos pueden valerse, los materiales también se usan en una gran variedad de versiones. Despreocupadamente, Koolhaas juega con las distintas tipologías de los materiales: el acero está presente como cuadrícula, perforado o en forma de malla, también en un entramado de puntos; la madera es utilizada tanto en adoquines como paneles de pared – y así sucesivamente. Algunos de los anteriores elementos se han manifestado en diversos diseños de OMA, pero en este caso específico, el lenguaje de Koolhaas adquiere un nuevo grado de refinamiento y alcanza un nuevo amor por el detalle.

IMG_6258_1Foto © Adeline Seidel, Stylepark

El collage Koolhaas como el principio edificador/compositivo

El universo milanés de Fundación Prada es una maravilla no tan solo por los precisos detalles en las habitaciones, estructuras y texturas, sino también lo es por la hábil y prudente combinación de diversos elementos. ¿Se ha contagiado Prada de un gusto por la arquitectura? ¿O después de tantos años de colaboración ha surgido un nuevo lenguaje mutuo? Sea como sea, es sorprendente cómo tanto los materiales cómo las estructuras idiosincráticas van de la mano. Los paneles de aluminio se conjugan magníficamente con el travertino, mientras que los diferentes metales, suelos y pisos de madera dotan a cada espacio de un aspecto de individualidad. Al mismo tiempo, los materiales tan robustos como industriales son excepcionalmente elegantes.

El “Luce” Bar, diseñado por el director de cine Wes Anderson, cuenta con paredes y techos de madera, acero y vidrios pegados como si fueran papel tapiz; este diseño encaja de un modo único con los espacios y los materiales. Ahí, sin embargo, tanto el personal como el mobiliario están físicamente presentes –ambos están híper-estilizados a la vieja usanza de los bares de Milán, aunque sin la paleta de colores que se esperaría de Wes Anderson.

IMG_6107Foto © Adeline Seidel, Stylepark

En el espíritu de la marca

La sede de la Fundación Prada en Milán (la Fundación actualmente tiene una exhibición principal en Ca’ Corner della Regina, en Venecia) se posiciona ahora junto a los museos de otros imperios de la moda. El año pasado, la explosión de formas de Frank Gehry se materializó en la inauguración de la Fundación Louis Vuitton en París; el 1 de mayo de 2015, Giorgio Armani inauguró un fino mausoleo de yeso en la exclusiva zona milanesa de Tortona. Mientras que Gehry celebra principalmente la arquitectura que lo representa y Armani se celebra a sí mismo, la nueva sede de la Fundación Prada es un lugar que homenajea un collage de arte y arquitectura, de los espacios, la luz y los materiales – con una precisión, ligereza y devoción a los detalles, una hasta ahora ausente en los otros edificios. Con el complejo edificado en Milán, Rem Koolhaas ha ganado una importante batalla en contra de los insulsos yo-también en arquitectura y al hacerlo, ha creado un espacio que rinde homenaje al espíritu de Prada.

Resto de fotografías:  © Adeline Seidel, Stylepark

Publicado originalmente en Stylepark

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