11 octubre, 2011

Paisajismo arquitectónico

por María García Holley | @mariaholley

El Museo de Arte Carrillo Gil devela una faceta distinta del artista y activista David Alfaro Siqueiros con la exposición “Siqueiros Paisajista”. La muestra, curada por Itala Schmelz, Alberto Torres, América Juárez y Cristopher Fulton, se vale de más de 70 obras, principalmente de caballete y algunas reproducciones de murales, que denotan los múltiples estudios de perspectiva y la intriga por plasmar una concepción de paisaje única y contrastante.

La exposición empieza su recorrido con el único cuadro que no trata de paisajes: el autorretrato del pintor, Yo por yo (autorretrato) (1956) que enfatiza, curiosamente-,el ojo del artista, dando la bienvenida a la muestra a través de su mirada. La museografía parte de la figura de Siqueiros para avanzar sobre una línea formal en la que las obras se agrupan por afinidades y temáticas, además de fotografías.

Uno de los actores principales en la exposición es el espacio expositivo, fragmentado a través de un juego de planos conformado por plafones angulados que soportan la obra. Se exhibe una serie de conexiones visuales angulares dentro del volumen espacial permitiendo la contemplación armónica de las obras en cualquier lugar donde el espectador se sitúe. Uno de los mayores aciertos fue construir un espacio que no se valiera de salas, ya que el recorrido continuo se ve quebrantado únicamente por el cerramiento y la apertura de los muros que confinan atmósferas y regulan así los espacios de contemplación. Como en una composición ‘siqueiriana’, el movimiento da sentido a la composición espacial.

La muestra tiene un fuerte vínculo museográfico y curatorial desarrollando lecturas paralelas apoyadas en sus soportes físicos y teóricos: por un lado existe una gran colección de obras cargada de connotaciones políticas, utopías, paisajes imaginarios, futuristas y cotidianos; y por el otro, la museografía, a través de la construcción de las ‘salas’ y el recorrido, permite que el espectador habite la teoría poliangular de Siqueiros.

Con esta teoría, el artista imaginó y llevó a cabo una pintura envolvente capaz de abarcar la arquitectura en todos sus aspectos que venció al espacio, dándole continuidad al juego entre el interior, el exterior y la falta de límites, una pintura que se pudiera leer desde cualquier ángulo: “Un  método que tenga en cuanta los 10, 20 o más puntos normales del observador dentro del tránsito normal del mismo en el plano o topografía de la arquitectura correspondiente” (Siqueiros, David Alfaro, Como se pinta un mural, Ediciones Taller Siqueiros, 1951).

La exposición primero fue inaugurada en el Museum of Latin American Art en Longbeach CA y visitada por más de 15 mil personas, siendo seleccionada por el diario Los Ángeles Times como una de las mejores muestras del 2010. En México se abrió desde el 12 de mayo y estará hasta el 23 de octubre en el Museo de Arte Carrillo Gil.

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