28 mayo, 2021

Oficinas Nordeste Curuguaty

por Arquine | @arquine

Nombre del proyecto: Oficinas Nordeste Curuguaty
Arquitectos: Mínimo Común Arquitectura
Superficie: 200 m2
Ubicación: Paraguay
Fecha: 2018
Fotografía: Daniel Ojeda


1- Suelo: Lo primero: debíamos controlar el territorio de una manera sutil. Imaginamos una línea en el paisaje, que nos permitiera observar lo que pasaba a nuestro alrededor, protegernos de otros animales e insectos y también protegerlos a ellos. Para esto, hicimos un movimiento que nos permitiese estar a 1.5 metros del suelo: una plataforma.

2- Cubierta: Una vez conseguido el control sobre el territorio proyectamos una sombra, como primera condición necesaria en un clima en el que los 45 grados centígrados son cosa de todos los días. Una sombra que albergue a la propia construcción, dirija los vientos y acopie las aguas, para que en su propio proceso constructivo permitiese dar cobijo a los obreros y, posteriormente, salvaguardar la interacción de las personas debajo de la misma. Una vez que entendimos la importancia de la sombra, pensamos en cómo podríamos realizarla de manera liviana y económica. Encontramos en los cabos un elemento muy eficiente. La catenaria nos sonreía. La estructura funcionaría como un diagrama de momento flector, los perfiles IPN en las puntas trabajarían sólo a la compresión y los cabos a la tracción nos brindan 45 metros de luz con la simpleza de un trazo en el aire.

3- Materialidad: A la hora de construir las oficinas no teníamos muchas opciones de materiales. Construimos las oficinas enteramente de tierra, fabricando cada ladrillo en el lugar, con el uso de una prensa. Llevamos sólo los materiales que no se podían destruir en el camino, hierros, cabos y cemento. Lo demás nos lo  proveía el terreno.

4- Parasol: Protegernos del sol y dotar a las oficinas de privacidad era la necesidad imperativa. Desde el interior en la proximidad a los muros entenderíamos el paisaje de otra manera. Desde el horizonte se perdería en las sombras el vivir cotidiano dentro de estos muros transparentes. Dicho parasol fue construido del mismo material que las paredes, de tierra, pero esta vez sin cemento, lo que nos permitió borrarlo con agua quedando sólo las líneas del
mortero, como lo haría el paso del tiempo. Devolvimos la tierra una vez más al suelo. A la vida.

5- Agua: Aprovechando la curva de la catenaria juntamos el agua de lluvia en un espejo, permitiéndonos reutilizarla, la bombeamos hasta el punto más alto de las chapas para luego distribuirla y así enfriar todo el techo, en un circuito constante de generación de microclima fresco y húmedo, para humanos y plantas que, tras el paso del tiempo, terminaran tomando todo el proyecto.

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