14 enero, 2014

México en el tiempo: El 68

por Mónica Arzoz | @marzozcanalizo

 

Entender una ciudad tan compleja como lo es la ciudad de México es acercarse al imposible. La ciudad de México es una urbe con un proceso de evolución y crecimiento claramente condicionado por el factor del tiempo. Esta teoría es reafirmada por Gerardo Sanchez Ruiz, quien señala que para lograr descifrar el por qué de la historia y los diferentes procesos que ocurren en esta gran ciudad, primero hay que entender, cuáles son los distintos factores que la afectan.

Él identifica dos factores como los más importantes para la ciudad de México. Primero, el hecho de que es una ciudad construida “entre crisis” y segundo, que sus tendencias arquitectónicas y urbanísticas están atrapadas “entre modernidades”. Los efectos e implicaciones de estas dos circunstancias son claros cuando se piensa en el Distrito Federal como una ciudad o construcción que resurge por momentos, algunas veces tras acontecimientos de gran impacto y se crea por etapas que se trasponen. No tiene un crecimiento social y físico típicamente lineal como la mayoría de los centros urbanos, mas bien es una ciudad que a lo largo de su historia ha tenido un patrón de crecimiento con grandes aceleraciones, al igual que grandes pausas. Un centro urbano de estas dimensiones y con tal grado de embrollo, posee un infinito listado de momentos cruciales que ha atravesado a lo largo del tiempo. Sin embargo, existen aquellos momentos específicos durante los cuales ocurre la intersección de dichos fenómenos —crisis y modernidades—, efecto que tiene como consecuencia un desencadenamiento de impactos e implicaciones tanto a nivel urbano-arquitectónico como social.

Un claro ejemplo de lo anterior ocurriría en el transcurso de 1968, año en el que fuerzas políticas, sociales, culturales y económicas se intersectaron como pocas veces en la historia del país. Además de las consecuencias e implicaciones políticas y sociales que tendrían eventos como las revueltas estudiantiles, la matanza en la plaza de las tres culturas y las olimpiadas, es inevitable ver las repercusiones de dichos hechos sobre la arquitectura mexicana y nuestra ciudad. La arquitectura y el urbanismo mexicano atravesaban por una época de esplendor y reconocimiento a nivel internacional. El llamado “Periodo Heroico” (1939-1968) sobresaldría por la activa participación de conocidos arquitectos en estrategias a escalas urbanas y educativas, algo nuevo en la historia de nuestro país. La arquitectura mexicana consolidaría su imagen cosmopolita ante el mundo. Una arquitectura con orgullo nacionalista representaba el estandarte de identidad de la sociedad mexicana. La ciudad sería un laboratorio en el cual grandes nombres dentro del gremio de la arquitectura lograrían reflejar “el gran milagro mexicano”. Resulta paradójico que el movimiento estudiantil del 68 se llevara a cabo en lugares icónicos de ese periodo heroico. Las más grandes obras del régimen: la UNAM, el Museo de Antropología y, desde luego, Tlatelolco, propiciaron encuentros para replantearse el rumbo del país. Tras los eventos que tomarían lugar en la plaza de las tres culturas, el Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco de Mario Pani, pasó de ser reconocido como un gran logro arquitectónico y social a convertirse en un edificio icono mexicano. La historia del México moderno pasa por este ambicioso proyecto que le daba vida a la clase media mexicana.

Charles Jencks, dice que para que un objeto arquitectónico se convierta en un icono debe de proveer una nueva imagen, sobresalir de lo establecido y proponer algo innovador, estas son características que en su momento poseía y sigue poseyendo el conjunto habitacional. Además de las virtudes arquitectónicas de la obra, el cambio social que ahí se llevó a cabo garantiza la perpetuidad de la obra. La arquitectura permanece en el tiempo y queda como un recuerdo, que va mas allá de ser un símbolo físico, se convierte en un significado, una razón de identidad, un sentido de origen. Es la idea detrás de la forma lo que trasciende en el tiempo. La arquitectura se convierte en una idea que, a través del tiempo, refleja los ideales y circunstancias de una sociedad, ya sea desde la idea original del arquitecto o el sentido que quienes la viven le encuentran. Los hechos transcurridos durante 1968 marcaron un punto de inflexión en la evolución de nuestra ciudad. Monumentos arquitectónicos de la época evidencian el final de una arquitectura entendida como proyecto de nación. La ciudad de México resurgiría nuevamente para adaptarse a otra época, otro lapso en la historia de la arquitectura de México.

 

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