12 octubre, 2016

Mario Pani. Arquitectura en proceso. Conversación con Pablo Landa

por Alejandro Hernández Gálvez | @otrootroblog

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Tras exhibirse hace dos años en el Museo MARCO de Monterrey, la exposición Mario Pani. Arquitectura en proceso se expone ahora en el Museo Amparo de Puebla. Curada por Pablo Landa –curador también del actual pabellón de México en Venecia–, la muestra expone fotografías, dibujos y maquetas del arquitecto mexicano, dando lugar a una perspectiva completa tanto de su figura e infliencia como de la arquitectura mexicana durante el siglo XX: desde los proyectos de multifamiliares a la Ciudad Universitaria, pasando por sus colaboraciones con artistas u otros arquitectos.

AHG: ¿Cuál es la diferencia entre Pani y otros arquitectos modernos en México?

PL: La modernidad propuesta por Mario Pani es muy distinta de la que comúnmente se le atribuye. Se dice a menudo que era un arquitecto “funcionalista” y “racionalista” y que su obra es lecorbusiana. Estas descripciones atañen a la obra temprana de O’Gorman y pueden decirse para parte de la de Villagrán y Obregón Santacilia, pero no representan muy bien a la de Pani. Si bien el multifamiliar Miguel Alemán tiene relación directa con la arquitectura de Le Corbusier, se trata de un caso aislado. Muchos de los proyectos de Pani tienen estructuras murarias, y sus conjuntos habitacionales suelen integrar edificios y casas unifamiliares, dos aspectos que los diferencian de aquellos de Le Corbusier. A Pani le interesaban poco las estrategias para diseñar a partir del programa y no creía en la necesidad de desnudar la arquitectura de ornamento y referencias metafóricas. Por el contrario: le interesaba la forma y el diseño de fachadas y detalles decorativos. La casa en Lieja 10, donde vivía la familia Pani, se parece más a las casas de Robert Mallet Stevens, con interiores similares a escenografías, que a las de O’Gorman, Pastrana o Yáñez. Además, los diseños de Pani surgen a menudo de esquemas en planta como los de la arquitectura neoclásica, compuestos a partir de ejes y secuencias simbólicas. El resultado no es, como en el hospital de tuberculosos de Villagrán, un conjunto de pabellones dedicados a distintas funciones, sino grandes complejos urbanos, como la Escuela Normal de Maestros o la Ciudad Universitaria de la UNAM, que se articulan en torno a espacios públicos y a edificios-emblema. En la medida en que siempre tiene una dimensión urbana, la obra de Pani es de algún modo similar a la de Ramírez Vázquez, aunque en su caso esta dimensión surge de su interés en la composición arquitectónica mientras que para Ramírez Vázquez la arquitectura se convierte en una estrategia de planeación territorial. Pani era alumno de Georges Gromort y Auguste Perret, y se imaginaba como un Barón Haussmann mexicano. Ramírez Vázquez pensaba más bien como funcionario público; su contraparte quizás sea Robert Moses, en Nueva York.

AHG: ¿Era la visión de Pani simplemente más pragmática?

PL: Muchos me han dicho que Pani era bien recibido por distintos funcionarios públicos porque no era, a diferencia de arquitectos más radicales como Legarreta, O’Gorman o incluso Yáñez, un personaje incómodo o potencialmente peligroso para el gobierno. Sin embargo, Pani tenía ideas políticas bien definidas y las mantuvo a lo largo de su carrera. Se identificó siempre con Antonio Ortiz Mena, que abanderó una facción muy influyente en el gobierno a lo largo de cuatro sexenios, concentrada en el IMSS, la Secretaría de Hacienda y el Banco de México. Podríamos decir que Ortiz Mena fue el cliente más importante de Pani —está detrás de buena parte de sus unidades habitacionales y planos reguladores—. Sin embargo, decir que Ortiz Mena fue el cliente y que Pani era el contratista que realizaba sus encargos implicaría ignorar el papel de Pani en la definición del tipo de proyectos que realizaron el IMSS, el Fovi, Banobras o el Pronaf. Pani participó, junto con Ortiz Mena, en la definición de los objetivos y alcances de éstas y otras instituciones. No sólo dio expresión material a sus políticas, fue también uno de los ideólogos del desarrollismo mexicano. No es accidente que su carrera termine a finales de los años sesenta, cuando las políticas del “desarrollo estabilizador” son reemplazadas por otras estrategias de gobierno. Analizar su obra permite entender mejor la historia reciente de México: nos ofrece una ventana para interpretar los orígenes y efectos del “milagro mexicano”. Pani resulta un arquitecto particularmente interesante por la escala de su obra, que dio forma a la política pública en el país e impactó la vida de millones. Sus proyectos fueron enormes e influyeron de manera notable en las prácticas e ideas de servidores públicos y arquitectos de la época.

AHG: Pensando en las unidades habitacionales que desarrolló, ¿resultaron un éxito o un fracaso?

PL: Son, al mismo tiempo, un éxito y un fracaso. Podemos celebrar las unidades habitacionales por el impulso que dieron a cientos de familias de trabajadores y burócratas que hoy forman parte de la clase media en México. Los años cincuenta y sesenta en el país son un periodo comparable con los años veinte y treinta en Amsterdam y Viena: se trata de uno de los momentos más efervescentes de la historia de la vivienda social en el mundo. Los conjuntos son un éxito también en la medida en que en ellos hay comunidades urbanas integradas y, con frecuencia, un fuerte sentido de pertenencia. Sin embargo, las unidades son un fracaso por que no fueron suficientes. Sólo beneficiaron a unos cuantos; entre ellos, no siempre se encuentran quienes más lo necesitaban. Además, muchas de las unidades sirvieron para formar grupos clientelares que dieron solidez a un sistema político autoritario y poco democrático. Fracasaron también en la medida en que muchas de ellas dejaron de ser propiedad pública por resultar económicamente insostenibles para las instituciones del gobierno. Al cambiar el modelo económico del país en los años ochenta, muchas fueron abandonadas y se deterioraron rápidamente.

AHG: ¿Cuál es la particularidad de esta exposición en relación con otras recientes sobre el trabajo de Pani?

PL: La exposición aborda la arquitectura desde fuera de la arquitectura. Explora distintos procesos asociados con la arquitectura de Mario Pani: procesos de diseño, construcción, transformación, y significación y re-significación de sus obras. Estos procesos hablan del contexto político, social y económico en el que surgieron las ideas y obras de Pani —y del que surgió Pani, como personaje— así como de sus cambios en el tiempo. Las fotografías de Mark Powell, Dante Busquets, Onnis Luque y de los álbumes familiares de habitantes de unidades habitacionales, así como entrevistas con ellos en video, dan una idea de la medida en la que se cumplió la promesa de la modernidad en México. Un papel tapiz realizado por el artista Terence Gower, con una unidad habitacional infinita, ofrece una visión del sueño moderno, realizado según las intenciones de sus promotores —es una visión a la vez emocionante y aterradora que pone en perspectiva conjuntos como Tlatelolco—. La exposición incluye muchas imágenes de obras notables a las que se ha prestado poca atención, como las unidades Modelo en la ciudad de México y Guadalajara, el mercado de Cuernavaca y las casas Lieja 10 y García de Alva. Hay también láminas y planos que nunca se habían presentado, que estaban archivados como negativos y diapositivas. Todas estas son imágenes del Tec de Monterrey. Además, las maquetas y dibujos nuevos fueron realizadas por estudiantes, también del Tec, como parte de sus clases de historia y diseño. Estos materiales ofrecen ángulos nuevos para leer a Pani. Por ejemplo, revelan antecedentes de Ciudad Universitaria en proyectos previos y su influencia en obras posteriores. Otras piezas en las salas son de la UNAM y del INBA —entre ellas croquis y planos—. Estos objetos están dispuestos para permitir lecturas similares a las que se realizan en un archivo. Los visitantes pueden leer las historias que narran la yuxtaposición de distintas imágenes y descubrir otras posibles maneras de interpretar el legado Pani. La idea es, lejos de ofrecer la última palabra sobre este arquitecto o la modernidad en México, facilitar nuevas discusiones al poner a la disposición del público nuevos materiales y sumar nuevas voces a la conversación.

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Texto publicado en Revista Arquine No.68 | Fundamentales

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