16 abril, 2021

Mal de archivo, de nuevo

por Christian Mendoza

 

En 2020, el arquitecto brasileño Paulo Mendes da Rocha, quien recibió en 2006 el Premio Pritzker, donó su archivo a Casa da Arquitectura-Centro Portugués de Arquitectura. Los 8,800 artículos que conforman este legado fueron recibidos por esta institución el mismo mes en que fueron enviados. Nuno Sampaio, director ejecutivo de Casa da Arquitectura, declaró a diversos medios que el archivo de Mendes da Rocha más adelante podrá ser consultado no sólo por quienes estudien de manera académica la obra del autor del Museo de Escultura en Brasil o, en su defecto, para quienes habiten en Portugal, ya que la totalidad del archivo será digitalizada y tendrá libre acceso. Asimismo, Casa da Arquitectura ha estudiado el cuerpo de obra de Mendes da Rocha desde 2017 y ha montado exposiciones dedicadas a este autor, quien se ha pronunciado desde este centro contra el ascenso de la ultraderecha en su país.

Sin embargo, la revista Domus reportó que arquitectas y arquitectos brasileños tuvieron una reacción adversa y criticaron la decisión del arquitecto ya que, con el gesto de trasladar su archivo a Portugal, Mendes da Rocha remite al poder colonial que ejerció Portugal sobre Brasil. Este comentario, ¿responde meramente a una tendencia política? En un momento de revisionismo histórico, cuyas repercusiones se encuentran en actos como la petición de dejar de usar el nombre de Phillip Johnson de manera honorífica en el MoMa y en Harvard, dada la afiliación nazi del arquitecto estadounidense, ¿qué implicaciones colonialistas pueden encontrarse en la donación de un archivo brasileño a una institución portuguesa? Pueden existir justificaciones casi de índole técnica: probablemente, Casa da Arquitectura tenga mayores recursos para cuidar y digitalizar un archivo tan importante. Y, de cualquier manera, que una institución portuguesa albergue el legado de Mendes da Rocha no afecta la relevancia estética de su obra y mucho menos su entendimiento, ya que Casa da Arquitectura permitirá la libre consulta de este archivo. 

“¿Más a quién compete en última instancia la autoridad sobre la institución del archivo?”, pregunta Jacques Derrida en Mal del archivo. Tal vez tendríamos que cuestionar la idea misma del archivo como una herramienta del conocimiento. Se sabe que la colonización no sólo implementó herramientas militares que, por ejemplo, concernieran únicamente a la navegación o a las armas. Los procesos de conquista también implicaron el traslado de gramáticas y tratados tanto arquitectónicos como de construcción, libros que, además de conformar bibliotecas —un edificio que significaba dominación en un territorio que no contemplaba al objeto-libro como el único para transmitir conocimiento— impusieron maneras de interpretar el mundo que van desde las formas de leer y escribir, así como las de trazar las ciudades y pensar el territorio. Por otro lado, todas las instituciones coloniales conformaron sus propios archivos. Las instituciones coloniales legislaban a través del papel y la escritura. Preguntarse quién tiene esos papeles se refiere no tanto a quién puede cuidar físicamente de un objeto histórico, sino quién tiene el poder sobre la interpretación que éste pueda generar. Clausurar su consulta o difundirla hasta cierto punto es, de alguna manera, mediar la narrativa histórica.

En 2019, Emmanuel Macron viajó por África del Este ya que Francia estaba devolviendo arte africano extraído durante la colonia. En ese momento, el periodista Patrick Gathara señaló que también se tendría que devolver un archivo colonial que permanecía en los países colonizadores y, por lo tanto, seguía siendo interpretado desde su visión. Para Gathara, devolver los archivos sería regresar la historia de la vejación a quienes tienen el derecho de leerla y reconocerla. Sin embargo, Francia ha negado entregar los documentos coloniales a Argelia. Inglaterra, además de no autorizar a los kenianos siquiera consultar el archivo colonial, quemaron documentos hasta bien entrada la década de los 80. 

Gathara apunta algo que podría ser pertinente para leer los archivos arquitectónicos. Tanto los gobiernos de Inglaterra y Francia anteponen las carencias técnicas de los países colonizados para cuidar de sus propios archivos. Para Gathara, tener las capacidades técnicas para albergar ciertos objetos históricos es afirmar el poder sobre el otro. Si bien, el archivo de Mendes da Rocha no contiene la misma densidad histórica y violenta que los archivos coloniales, sí podría involucrarse en las propuestas sobre el colonialismo. Por un lado, Casa da Arquitectura se legitima ante la diversidad de instituciones brasileñas que podrían haber recibido el archivo del arquitecto. Por otro, la generosidad del centro para digitalizar el archivo y abrirlo al público podría tomarse como que son ellos, y nadie más, los que facilitan la interpretación sobre la obra de Mendes da Rocha.

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