24 junio, 2015

Luz y sombra

por Alejandro Hernández Gálvez | @otrootroblog

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Un gran grupo de animales —disecados— se enfilan como respondiendo al llamado de un Noe o un Tarzán que no aparecen en escena. Será porque realmente estos animales se agrupan respondiendo más a las ideas de Darwin que a la de aquéllos héroes de ficción. La Gran Galería de la Evolución es parte del Museo Nacional de Historia Natural de Francia y se encuentra en el Jardín de Plantas, en París. La institución, fundada tras la Revolución Francesa, tiene su origen en el Real Jardín de Plantas Medicinales, fundado en 1640, transformado en centro de investigación por el naturalista Georges-Louis Leclerc, conde de Buffon, quien lo dirigió entre 1739 y 1788 y ejercería gran influencia sobre las ideas de Darwin un siglo más tarde. La nueva Galería de Zoología, construida para albergar la colección que había ido creciendo siguiendo el afán enciclopédico de aquellos tiempos, se inauguró pocos días después de la Torre Eiffel, en julio de 1889. El proyecto del edificio estuvo a cargo de Louis-Jules André, arquitecto nacido en París el 24 de junio de 1819.

André estudió en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes y ganó el gran premio de Roma en 1847. De regreso a Francia, trabajará como arquitecto de obra de Charles Rouhault de Fleury, que proyectaba parte del Museo de Historia Natural, y de Henri Labrouste, arquitecto de la Biblioteca Sainte-Geneviève, construida en 1851. Labrouste también había nacido en París, el 11 de mayo de 1801 y también ganó el gran premio de Roma, en 1824, ciudad en la que estuvo durante casi seis años estudiando su arquitectura.

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En 1838 fue nombrado arquitecto de Monumentos Históricos en París y el 18 de junio de ese año arquitecto de la Biblioteca Sainte-Geneviève, que tras ser parte de la abadía del mismo nombre había sido refundada en 1624 por el cardenal de La Rochefoucauld. En octubre de 1838, Labrouste recibe el encargo de diseñar el nuevo edificio de la biblioteca. Josephine Greider dice que, en su época, a Labrouste se le consideraba uno de los mejores exponentes del estilo neo-griego y a la biblioteca la obra que mejor lo representaba. Pero Peter Collins subraya que, con el tiempo, a Labrouste se le ha llegado a apreciar casi como ingeniero por las innovaciones estructurales que propuso. Anthony Vidler dice que Labrouste fue una liga entre la tradición —Bellas-Artes, el neo-griego— y la modernidad —el vidrio y el acero— y que fue Siegfried Giedion quien cimentó la posición de aquél como “precursor canónico de la construcción en hierro” —la biblioteca se terminó el mismo año que el Crystal Palace de Joseph Paxton. Vidler dice que para Giedion, “la verdadera «arquitectura» de Labrouste no está en su tratamiento del salón de lectura sino en el área de guardado posterior: «su obra maestra es el grand magasin… El área entera cubierta con un techo de vidrio, con pisos de hierro forjado en un patron reticular que permite que la luz penetre los estantes de arriba a abajo.»”

Entre el gran vacío de la Galería de Zoología de André y la sala de lectura de la biblioteca de Labrouste, así como el Crystal Palace de Paxton hay similitudes que tienen que ver con la relación entre la estructura y el espacio, donde cierta decoración permanece casi por una costumbre a punto de desaparecer —Vidler cita a Labrouste diciendo que “el monumental catálogo es la principal decoración de la fachada, como los libros son el más bello ornamento del interior.” El sentido real del edificio viene dado por su capacidad de reunir, bajo una misma estructura ligera y luminosa, todo lo que se requiera: libros, animales, novedades de la industria —o del comercio, como pasará más adelante en las tiendas departamentales, que replicarán el modelo.

En 1856, Henri Labrouste le dejó a Louis-Jules André la dirección del taller libre de arquitectura que había fundado en 1831. Entre los muchos alumnos de André, estuvieron Julien Guadet, que colaboró con Garnier en la Ópera de París y autor del influyente Elements et Théorie de l’Architecture, publicado en 1901, y Henry Hobson Richardson. Labrouste murió el 24 de junio de 1875, el día en que Louis-Jules André cumplía 56 años —y 72 años antes de que naciera Ian Ritchie, socio de Norman Foster entre 1972 y 1976 y autor de numerosos edificios de vidrio y acero quien ha dicho que “la luz es el opio del arquitecto y la sombra, la forma de la luz.”

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