7 enero, 2021

Lo que se ve y no es —hasta que lo dibujas

por Juan Carlos Tello

Cuando elaboraba mi tesis de licenciatura, comentando la iglesia de la Tourette con uno de mis sinodales, éste me dijo: “es muy pequeña”. La visité años más tarde y me di cuenta de que sí, pero no…

Llegamos una tarde de verano. Tras instalarnos en nuestra celda fui a la iglesia. Quedé perplejo ante el espectáculo de luz. Un plano horizontal de luz dorada atravesaba la nave, de izquierda a derecha, rematando en el muro detrás del altar. Al día siguiente, reflexionando sobre nuestras impresiones, nos preguntábamos cómo Le Corbusier había convencido a unos dominicos para construir ese monstruo. Seguramente no les sobraba el dinero y el concreto aparente se los habrá presentado como un reflejo de la humildad monástica. Entramos de nuevo a la iglesia y descubrimos otro dispositivo que forma parte del espectáculo: una pequeña linternilla que no sólo recibía luz de uno de sus costados sino que hacía bajar una luz blanca, en contraposición al plano del atardecer. La linternilla aparece como un volumen perfectamente rectangular que hace flotar el espacio del coro con su iluminación, separando así esa área y la del altar, apoyado sobre los cañones de la cripta.

Tras el viaje, comencé a buscar libros del trabajo de Le Corbusier En uno, con los planos impresos en pliegos que se desdoblaban, encontré una sección longitudinal de la iglesia de la Tourette que cortaba por la linternilla y mostraba que no era un rectángulo exacto como lo había visto. Tiempo después, en otro libro, encontré un dibujo axonométrico del exterior, con unos elementos que parecían fuera de lugar en relación al conjunto.

Daba la impresión de que servirían para captar la luz del atardecer, pero haciéndola rebotar para crear otra luz que hiciera del coro un espacio atemporal donde, al amanecer, los monjes le cantarían a la luz como lo hacían al atardecer con aquél plano dorado. La publicación mencionaba que, a cargo de la obra, había estado Iannis Xenakis, quien tenía la intención también de captar el sonido de “campanas electrónicas en el valle” a través de una “concha acústica.” Xenakis diseñó varios “dispositivos de iluminación”, como los cañones para la cripta y otros para la sacristía.

 

 

Sección de la linternilla de la capilla en la Tourette.

 

Volví otra vez al monasterio, lugar de peregrinación de arquitectos de todo el mundo. Y volví a tener la experiencia de la linternilla. Quizá en este caso conocer cómo funciona el dispositivo tras haberlo dibujado no cambie mucho la experiencia. Quizá la pura sección de la iglesia ayuda a entender los efectos de la luz en relación a la perspectiva, que logra que el lugar se perciba con proporciones muy distintas a las que se supone del dibujo, como una caja perfecta, un espacio dentro de otro espacio. Quizá algo así vio Enric Miralles al pensar la linternilla de la biblioteca de la casa en la Clota.

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