31 octubre, 2011

Líneas de fuga para hacer ciudad

por Juan José Kochen | @kochenjj

Conversación con Felipe Correa, arquitecto ecuatoriano y profesor adjunto de diseño urbano en la Harvard Graduate School of Design.

Juan José Kochen (JJK): ¿Al pensar en la reinvención de las ciudades, qué importancia tienen los proyectos utópicos para su futuro desarrollo?

Felipe Correa (FC): El rol del proyecto especulativo es algo muy importante ya que actúa como un depósito de ideas que amplían el imaginario creativo de la disciplina. Existen muchos proyectos que nunca se han construido pero que han sido fundamentales para el discurso y el saber práctico de la arquitectura. El valor del proyecto utópico de la ciudad recae no sólo en generar ideas que se van a construir mañana, sino en ideas que pueden cambiar ciertas actitudes a lo largo del tiempo.

JJK: ¿En qué medida esta labor especulativa refleja el malestar por las ciudades actuales?

FC: Totalmente, sin duda estos proyectos son una contraparte importante  al status quo contemporáneo y una diversidad de nuevos modelos de ciudad. Más que la idea de imaginar una idea de ciudad perfecta debemos pensar en cuáles son las estrategias más sobresalientes para transformar las ciudades actuales. Hoy por hoy, creo que este recurso de crear ciudades desde cero, a excepción de Masdar y algunas otras en Medio Oriente, no es la opción principal. La función de los urbanistas debe ser más visionaria sobre la transformación de la ciudad a través de sistemas de estrategias específicas como la movilidad o el espacio público, priorizar estrategias más no formas de una ciudad nueva.

JJK: ¿Qué estrategias o ejemplos tangibles se pueden destacar en ciudades específicas?

FC: Las propuestas más significativas tienen que ver con la restructuración de los espacios públicos. Hemos visto un renacimiento de modelos de gran calidad desde el Seattle Olympic Sculpture Park o el High Line de Nueva York, proyectos en los que el valor del diseño está muy bien representado en la ciudad.

JJK: ¿Y formas de transporte y movilidad urbana?

FC: Esto tiene que ver con un proceso de cambio para romper con la idea de estas estructuras simples y monofuncionales de posguerra, en la que una carretera era sólo una carretera. El objetivo es buscar sistemas de infraestructura compleja o multifacética en donde diversos usos y escalas puedan estar representados.

JJK: ¿Qué ciudades están buscando este cambio de paradigma urbanístico?

FC: Los casos más interesantes son en los que las municipalidades han entrado a gobernar con un plan espacial muy específico, como Bogotá, Medellín, Curitiba, además de los casos más conocidos de Barcelona y Ámsterdam; creo que Río de Janeiro tiene una gran oportunidad con sus próximos eventos deportivos. En el momento en que el sector público transforma un espacio de la ciudad, el sector privado tiende a responder muy bien. Si se mejora un parque, todos los vecinos van a pintar sus puertas, si se le retribuye algo a la ciudadanía, los espacios de grano más fino que van creando una misma red.

JJK: ¿Con base en esta forma de hacer ciudad, se debería controlar la extensión de la ciudad para impulsar un crecimiento vertical?

FC: Creo que esta dualidad de ciudad dispersa y desmedida es un poco falsa. Hay ciudades que no se pueden transformar de manera vertical, por lo que la pregunta es cómo mejorar las condiciones particulares con técnicas geográficas específicas. El punto clave está en repensar alternativas que no asuman que la idea de ciudad tradicional es la mejor por encima de todo.

JJK: ¿La sobrepoblación y densificación de espacios es una de las principales causas de los desplazamientos y marginalidad?

FC: Las técnicas para modificar la ciudad siguen operando bajo el rubro de una ciudad compacta tradicional, de cierta densidad y capital económico. Las disciplinas de arquitectura y urbanismo deben comenzar a expandir su caja de herramientas para enfrentarse a contextos urbanos medios. Me interesan los procesos de formación urbana particulares que cuestionan las herramientas tradicionales del urbanismo, un ejemplo de esto es Phoenix y Tucson en Arizona.

JJK: ¿Qué pasa cuando las propias ciudades, desde su trazo, encausan prácticas sociales complejas, sobretodo en ciudades fronterizas?

FC: No se puede determinar si el urbanismo creó la violencia o si la violencia se dio en la ciudad, por lo que este tipo de observaciones no me convence. Las ciudades fronterizas tienen el problema de que se trazaron a partir del mismo modelo tradicional, y requieren de un proceso de transformación porque no existe un modelo de invención puro que se replique en todos lados. El urbanismo es muy débil cuando no comparte el bagaje histórico de la arquitectura.

JJK: ¿Cómo aterriza los conceptos analíticos y teorías en su práctica profesional y cotidiana?

FC: Se puede dividir en tres elementos: la práctica privada (Somatic Collaborative), un laboratorio de urbanismo e investigación, y el programa de posgrado que busca expandir el conocimiento del arquitecto al área del urbanismo. Tenemos una clase muy interesante llamada Cities by Design, organizada por Rahul Mehrotra, jefe del Departamento de Planificación y Diseño, en la que diez profesores dan un módulo de dos semanas para explicar la historia urbana de diez ciudades. Hace un par de meses también desarrollamos el simposio The South American Project (SAP) con el fin de analizar los procesos evolutivos de las ciudades latinoamericanas.

JJK: ¿El último libro que publicó es sobre estos estudios urbanísticos?

FC: El libro se llama Cities: X Lines: A New Lens for the Urbanistic Project, en coedición con Joan Busquets. La publicación nace de una serie de estudios realizados en la Facultad de Arquitectura de Harvard (Graduate School of Design) y tiene un punto de partida muy claro: si bien el movimiento moderno tuvo una ideología específica sobre la construcción de la ciudad, hoy la ciudad contiene una gran pluralidad de estrategias y proyecciones en donde no existe una ideología clara. El libro refiere los procedimientos más sobresalientes de cómo hacer ciudad y cómo han sido utilizados en sus respectivos contextos. Los casos de estudio están organizados en diez líneas de pensamiento en un periodo de tiempo entre 1980 y 2000, sobre la recuperación de espacios públicos pequeños o la restructuración de infraestructuras de movilidad, entre otros.

Felipe Correa es arquitecto y profesor adjunto de diseño urbano en la Harvard Graduate School of Design. Es el cofundador de Somatic Collaborative, una práctica de investigación arquitectónica y urbanística con sede en Nueva York. Su trabajo más reciente se centra en los procesos de transformación en las ciudades latinoamericanas.

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