20 marzo, 2013

Lina Bo Bardi a distancia

por Alejandra Gámez | @ale_gameza

Si fuera necesaria una definición de arquitectura sería quizás la de una aventura en la cual el hombre es llamado a participar como actor, íntimamente; a definir la no gratuidad de la creación arquitectónica, su absoluta adherencia al útil, pero no por esto menos ligada al hombre “actor”; quizás esta pueda ser, siempre que sea necesaria, una definición de arquitectura. Una aventura estrictamente ligada al hombre, vivo y verdadero.

El espacio, esta verdad tangible de todos los días, se tornó una entidad metafísica, desconocida, que amenaza la propia vitalidad de la creación arquitectónica. Espacio euclidiano, no euclidiano, figurativo, no figurativo, fisiológico y psicológico; el espacio es la condición de existencia del hombre, su única condición de vida. Una de las definiciones más afortunadas y más inteligentes de los últimos tiempos dice que la definición más precisa que se puede dar hoy de la arquitectura es aquella que lleva en consideración el espacio interno. Pero la definición de espacio interno no encierra la aventura arquitectónica del hombre.

Lina Bo Bardi

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Lina Bo Bardi (Roma, 5 de diciembre 1914 – São Paulo, 20 de marzo 1992) fue un ícono de la modernidad brasileña de la segunda mitad del siglo 20, no sólo en el campo arquitectónico sino también en el campo editorial, museográfico, académico y teatral. Luego de haberse graduado de la Universidad de Roma, viajó a Milán para trabajar con Gio Ponti. Arquitecta, crítica y colaboradora de revistas como Stile, Tempo, Grazia y Vetrina, además de editora de Quaderni en Domus, y colaboradora con Bruno Zevi en A Cultura della Vita. En 1946, Lina Bo Bardi se casa con Pietro Mari Bardi, de quien toma su apellido. Meses después llega a São Paulo en 1947, exiliada de la Segunda Guerra Mundial, donde conoce a Lúcio Costa, Oscar Niemeyer, Rocha Miranda, Burle Marx y Assi Chateaubriand. Brasil le permitió tejer una red de relaciones al imbricar arquitectura, arte, artesanía y antropología. En Salvador de Bahía exploró y recopiló objetos de uso cotidiano que posteriormente expuso, estudió y catalogó en una suerte de intelectualización de la artesanía.

Con base en este aprendizaje, en 1951, Bo Bardi concluyó la construcción de la Casa de Vidrio, primera vivienda en el barrio de Morumbi, y ahora sede del Instituto Pietro Maria Bardi. Después de la guerra, Bo Bardi dijo que “en Europa, la casa del hombre  ahora sólo es escombros”. Seis años después inicia la construcción del Museo de Arte de São Paulo (MASP). Emplazado frente al parque del Trianon y en la intersección de dos ejes viales superpuestos: la avenida Paulista y el túnel 9 de julio, el museo se construyó entre 1957 y 1968. El terreno donde se ubica fue donado por el constructor de la avenida Paulista, quien puso como condición que el edificio que se construyera no obstaculizara las vistas desde el sitio hacia el parque de un lado y hacia la ciudad del otro. El resultado entonces fue una composición porticada con una planta baja libre. Este sistema mantenía la superficie del terreno de uso totalmente público y a la vez enmarcaba las visuales.

Lina Bo Bardi at the construction site of the MASP building copy

El MASP consiste en una caja de cristal de 29 metros de ancho por 70 de largo y 14 metros de altura. Se apoya sobre dos pórticos estructurales compuestos por dos columnas cada uno. Éstos sostienen el volumen suspendido a 8 metros de altura dando lugar al vacío que era necesario conservar en planta baja para no bloquear las visuales. En la caja suspendida en el aire y soportada por los pórticos están la planta que aloja la pinacoteca que expone la colección estable del museo y la planta adonde se localiza la administración con la sala de exposiciones temporales. En la planta baja, está la galería, seguida del teatro en la planta -2 y el vestíbulo en el nivel -1. Sobre el museo, Lina Bo Bardi decía que «el propósito es promover una atmósfera, una conducta, que cree en el visitante la mentalidad para comprender la obra de arte. Con este mismo objetivo la obra no está expuesta siguiendo un criterio cronológico. Si no que está presentada deliberadamente para producir un shock despertando reacciones de curiosidad e investigación…”

En la pinacoteca del museo, el recurso que Bo Bardi utilizó para conmocionar al visitante consistía en alterar una de las principales convenciones que tenemos de las exposiciones. Los cuadros que por lo general están expuestos sobre paredes y en salas con iluminación indirecta, en el MASP se proponían en un inicio, que flotaran en cajas de vidrio y acero de modo que ningún apoyo vertical interrumpiera la continuidad espacial y visual. Otro edifico emblemático es el edificio de Sesc Pompéia (SESC), anteriormente una fábrica en la ciudad de São Paulo, que fue intervenido por Bo Bardi para convertirse en un centro deportivo y cultural, polivalente, donde agregó un nuevo edifico para las nuevas funciones. La reactivación de un gran espacio fabril al conferir usos distintos y acondicionar espacios para la cultura y relaciones situacionales que se integraran con la contundencia formal y canónica del espacio. A 21 años de su muerte, sus edificios regresan como un principio de modernidad adoptado por la cultura carioca y su arquitectura monumental.

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DSC02013Lina Bo Bardi, autora del Museo de Arte de São Paulo (MASP) (1957/1968) fue un ícono de la modernidad brasileña de la segunda mitad del siglo XX no solo en el campo arquitectónico sino también en el campo editorial, museográfico, académico y del teatro.

De nacionalidad italiana, llega a São Paulo en 1947 como exiliada de la Segunda Guerra Mundial. Brasil le permitió tejer una red de relaciones imbricando arquitectura, arte, artesanía y antropología. En Salvador de Bahía exploró y recopiló objetos de uso cotidiano que posteriormente expuso, estudió y catalogó en una suerte de intelectualización de la artesanía.

El Museo de Arte de São Paulo se emplaza frente al parque del Trianon y en la intersección de dos ejes viales superpuestos: la avenida Paulista y el túnel 9 de julio. El solar, fue donado por el constructor de la avenida Paulista, quien puso como condición que el edificio que se construyera no obstaculizara las vistas desde el sitio hacia el parque de un lado y hacia la ciudad del otro. El resultado entonces fue una composición porticada con una planta baja libre. Este sistema mantenía entonces, la superficie del solar de uso totalmente público y a la vez enmarcaba las visuales.

El MASP consiste en una caja de cristal de 29 metros de ancho por 70 de largo y 14 metros de altura. Se apoya sobre dos pórticos estructurales compuestos por dos columnas cada uno. Éstos sostienen el volumen suspendido a 8 metros de altura dando lugar al vacío que era necesario conservar en planta baja para no bloquear las visuales. En la caja suspendida en el aire y soportada por los pórticos están la planta que aloja la pinacoteca que expone la colección estable del museo y la planta adonde se localiza la administración con la sala de exposiciones temporales. En la planta baja, está la galería, seguida del teatro en la planta -2 y el hall cívico en el nivel -1.

En el escrito acerca del MASP Lina Bo Bardi se refiere al edificio del siguiente modo:
“…El propósito de este museo es promover una atmosfera, una conducta, que cree en el visitante la
mentalidad para comprender la obra de arte. Con este mismo objetivo la obra no está expuesta
siguiendo un criterio cronológico. SI no que está presentada deliberadamente para producir un shock despertando reacciones de curiosidad e investigación…”

En la pinacoteca del museo, el recurso que Bo Bardi utilizó para conmocionar al visitante consistía en alterar una de las principales convenciones que tenemos de las exposiciones. Los cuadros que por lo general están expuestos sobre paredes y en salas con iluminación indirecta, en el MASP se proponían en un inicio, que flotaran en cajas de vidrio y acero de modo que ningún apoyo vertical interrumpiera la continuidad espacial y visual.

Otro edifico emblemático es el edificio de Sesc Pompéia, anteriormente una fábrica en la ciudad de São Paulo, fue intervenido por Bo Bardi para convertirse en un centro deportivo y cultural, polivalente, donde agrego un nuevo edifico para las nuevas funciones.

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