10 enero, 2019

Nuevos espacios culturales en Morelos

por Brenda Soto

 

 

La ciudad de Cuernavaca, como tantas otras zonas metropolitanas contemporáneas en Latinoamérica, padece los perjuicios de una urbanización no planeada: densificación masiva de viviendas que conforman casi la totalidad del entorno construido y la consecuente insuficiencia de equipamiento. De todos los tipos de equipamiento que requiere una ciudad, generalmente los espacios culturales se subordinan por debajo de otros que, al menos en apariencia, se requieren con mayor apremio.

De este modo, el espacio público en el siglo XXI funciona de acuerdo con una cultura que, ante la falta de territorio destinado a equipamiento, demanda espacios multipropósito; es decir, edificios con la capacidad de alojar varias actividades de acuerdo con los intereses de una comunidad específica.

Entendiendo estas condiciones, se propusieron cinco proyectos culturales para Cuernavaca: intervenciones en el Jardín Borda y la Antigua Estación del Ferrocarril; la construcción del Centro Cultural Teopanzolco, el Centro de Desarrollo Comunitario Los Chocolates y el Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano. Éstos últimos fueron documentados en tres publicaciones que compilan el desarrollo de cada proyecto desde su etapa conceptual, pasando por el desarrollo arquitectónico y el edificio en uso, analizando su impacto en la vida urbana de Cuernavaca y en la escena de la arquitectura contemporánea.

Centro Cultural Teopanzolco

18 x 23 cm | 120 páginas | Textos de PRODUCTORA, Isaac Broid y Go Hasegawa

 

[…] me sentí sumamente impresionado por el sentido de la existencia que tiene este edificio, que luce casi como una renovación de la superficie. Noté que, tanto la línea de la tierra como la del techo, funcionaban como parte de la Tierra. Francamente, para mí no era tan importante verificar los contenidos de este proyecto sino más bien entender el contexto, la planificación, el diagramado del programa, el material, los detalles, etc., cosas que me interesan siempre al visitar un edificio. Desde luego, el proyecto frente a una zona arqueológica ha sido bien resuelto, pero desde ya, y como se da en la mayoría de edificios de hoy, éste es un proyecto más para sugerir preguntas que para resolver cuestiones. Tenemos que hablar más sobre proyectos que nos puedan traer de vuelta a las cosas fundamentales. Éste es un edificio que nos trae de vuelta y nos muestra el momento en que el único delineado de esta tierra se divide en dos líneas”.

Go Hasegawa

 

Centro de Desarrollo Comunitario Los Chocolates

18 x 23 cm | 112 páginas | Textos de TALLER | Mauricio Rocha + Gabriela Carrillo, Juan Carlos Cano y Julio Castro

 

La arquitectura solo sucede en un lugar y un momento, donde lo más importante es comprender las condiciones por la que surge la necesidad de construir un nuevo edificio y los fundamentos para establecer las estrategias y decisiones sensatas que puedan abordar los problemas planteados.

En su contexto, el Centro de Desarrollo Comunitario Los Chocolates retoma esta apuesta, que a través del espacio común se puede transformar a la sociedad. Una apuesta donde se es consciente de que la arquitectura solo cumple una función secundaria, o más bien, es la acción inicial de un proceso más largo cuyo éxito depende de muchos otros factores. La contundencia tectónica del conjunto hace más evidente la neutralidad de los espacios, neutralidad necesaria para la flexibilidad del programa, y la centralidad de la cancha de futbol con los puentes que la techan parcialmente […].

Hay proyectos que llegan en el lugar y el momento correctos. Se desconoce su futuro, pero eso es irrelevante. La arquitectura usualmente intenta sintetizar problemas complejos, programas intrincados, condiciones económicas adversas. Es un oficio que debe tomar en cuenta demasiados factores y muchas veces las soluciones se pierden en ese laberinto. Rocha y Carrillo han logrado mantener la claridad proponiendo una estrategia de honestidad tectónica y contundencia volumétrica para albergar el futuro de una colonia. Los problemas sociales sobrepasan la capacidad de cualquier individuo o cualquier iniciativa y es aquí donde la arquitectura debe ser tan sintética, tan sensible al tema para no proponer cosas innecesarias. Como decía el arquitecto indio Charles Correa: “Esto es lo más fascinante para los arquitectos en los países en desarrollo. No la magnitud o el valor de los proyectos, sino la naturaleza de las cuestiones que estos plantean y que nosotros debemos enfrentar. Una oportunidad para crecer: la virtud duradera de un lugar al sol”.

Juan Carlos Cano

 

 

Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano

18 x 23 cm | 124 páginas | Textos de JSa, José Luis Barrios, Pablo Landa Ruiloba, Sebastián Mariscal, Juan José Kochen y Jimena Hogrebe Rodríguez

 

Los museos, como los mercados, son sitios donde se concentran distintos itinerarios en el tiempo y espacio. Juan Soriano fue un artista rebelde por no participar del realismo socialista pregonado por Siqueiros —“la Revolución siempre le cayó mal, y peor los revolucionarios”, escribió alguna vez Poniatowska— ni de la abstracción como resistencia y bandera generacional promovida por la Ruptura. Soriano construyó su propio camino. A partir de las colecciones del Museo se pueden trazar los trayectos del artista de su natal Guadalajara a la Ciudad de México, con escalas en Roma y París. Quizás se pueden esbozar también los fines de semana que pasó en Cuernavaca durante su época dorada. ¿Qué le sucederá a la obra de Soriano, a sus alcances y rubores, al encontrarse con la de otros artistas y con la historia de la ciudad? […]

Muchas obras recientes de regeneración urbana apuestan por la capacidad de la arquitectura por dar visibilidad a los barrios o ciudades en los que se ubican y por representar sus identidades. En la visión de Sánchez y Ballesteros, para contribuir a que una ciudad recobre su vitalidad, más que íconos en el paisaje conviene construir encrucijadas. El Museo Soriano puede ser un punto de partida para trayectos que implanten en Cuernavaca una nueva lógica urbana.

Pablo Landa

  


Puedes descubrir en estos enlaces el libro del Centro Cultural Teopanzolco, el del Centro de Desarrollo Comunitario Los Chocolates y del Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano.

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Tras más de dos años en proceso, el Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano, desarrollado por JSa, abrió sus puertas al público el 8 de junio. Es parte del proyecto de construcción de equipamiento cultural desarrollado por la Secretaría de Cultura de Morelos en la ciudad de Cuernavaca, sumándose al Centro Cultural Teopanzolco, el Centro de Desarrollo Comunitario Los Chocolates e intervenciones en el Jardín Borda y la Antigua Estación del Ferrocaril.

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