15 noviembre, 2019

La mirada de las máquinas

por Christian Mendoza

A principios de la década del 2000, Asma al-Asad, actual primera dama del gobierno de Siria, emprendió un proyecto cultural: la convocatoria para un concurso internacional que llamaba al diseño del Museo Nacional de Damasco. Para 2011, después de una convocatoria internacional, se tendría que haber difundido el resultado de quién estaría a cargo del diseño, pero tres semanas antes del evento, 100,000 personas murieron en la ciudad de Daraa, a decir del Financial Times. Uno de los hechos más violentos de la guerra civil siria impidió que asistieran los directores del Museo Louvre y del Museo Británico debido a las “protestas callejeras” —según el reporte de The Art Newspaper—, provocando que el ganador nunca fuera dado a conocer. Dicha iniciativa cultural está documentada en el archivo de la plataforma WikiLeaks en su apartado sobre Siria. Los correos que contienen los planes de Asma al-Assad fueron publicados, así como las cartas del arquitecto Sinan Ali Hassan, quien hacía de nexo entre el gobierno sirio y OMA, misma que en 2010 hizo pública su intención de trabajar en Siria. También se mantuvo comunicación con otras firmas como las de Richard Rogers y Herzog & de Meuron.

Partiendo de este hecho, la artista y escritora Hito Steyerl, en el libro Arte Duty Free. El arte en la era de la guerra civil planetaria (Caja Negra, 2018) reflexiona sobre el papel del museo —y de la imagen misma— como contenedor de intereses económicos y geopolíticos. ¿Cómo es que una tipología tan prestigiada como el museo puede construir las políticas exteriores de un país? También, ¿hasta qué punto la difusión de los documentos aportan a la legibilidad y comprensión de un suceso histórico convulso, como lo es una guerra civil? Conformado por 16 ensayos, el libro de Steyerl redunda en las preocupaciones que ha volcado ya en otros títulos —como Los condenados de la pantalla, también traducido y distribuido por Caja Negra— respecto a la tecnología como producción del conocimiento. Si el arte occidental posicionó la visión humana en el centro de la comprensión cognitiva, ¿cómo responde ese paradigma ante “el aprendizaje de las máquinas”? Las cámaras ya son capaces del reconocimiento facial, de capturar bombardeos, e incluso, de dirigir a distancia los ataques. Estrategias visuales como la mímesis o la abstracción son descolocadas ante una demanda impuesta por la tecnología visual contemporánea: ahora se necesita ver ya no la imagen sino los datos que ésta arroja. En el texto “Medya: la autonomía de las imágenes” las máquinas no operan solamente como receptoras de la realidad sino como productoras de la misma: “Esto aplica especialmente a los sistemas de armamento recientes, que son llamados ‘autónomos’ para transmitir la idea de que gradualmente se están independizando de la supervisión y el control humanos. Pero las imágenes no son decodificadas por máquinas sólo para probar su inteligencia. Son usadas como modelos para disparar acciones y crear realidad. Del mismo modo que los humanos usaban planos y mapas para cambiar el mundo, las máquinas usan la comunicación interpretable por máquinas para hacer lo mismo.”

Un museo define la identidad de la economía de un país. Además de ser contenedores de patrimonio artístico, con un museo se demuestra la capacidad adquisitiva para formar una colección o para comisionar a un arquitecto la concepción del recinto. Pero, volviendo al caso sirio, gran parte de las imágenes y documentos sobre su guerra civil son opacas, o bien su veracidad no termina de ser verificada oficialmente ni por las instancias gubernamentales ni por las oficinas con las que se mantuvo correspondencia. “No estamos en condiciones de confirmar la autenticidad de los documentos que usted adjunta. De todos modos, le deseamos buena suerte con su trabajo”, le respondió a Hito Steyerl Jeremy Higginbotham, Director de Asuntos Públicos de OMA cuando la autora expuso su duda respecto a en qué medida el estudio estuvo involucrado en el proyecto. En su correo, Steyerl mencionaba que, lejos de estar interesada en el escándalo, lo que buscaba era más bien indagar cómo “el modo en que tanto las comunicaciones a través de Internet como el colapso (casi total) de algunos Estados-Nación afectan la planificación de los espacios museísticos contemporáneos.” Después de la evasiva de OMA, Steyerl concluye: “Al contrario de los planes inspirados en el ‘efecto Bilbao’, el museo está alojado online en incontables servidores en múltiples ubicaciones. Como Jon Rich y Ali Shamseddine notaron, se trata de una colección de videos online, de documentos y registros de innumerable matanzas, asesinatos y ataques que en su mayor parte pasan desapercibidos. Este es el Museo Nacional de Siria de facto, no una franquicia del Louvre adquirida por la fundación Asad. Este archivo accidental de videos y otros documentos fue realizado en diferentes géneros y estilos; muestra a las personas excavando entre los escombros o las decapitaciones en HD aceleradas para Twitter.”


Hito Steyerl

Arte duty free. El arte en la era de la guerra civil planetaria

Argentina, Caja Negra, 2018, 288 pp. 

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