1 octubre, 2018

La laguna de Chapala: lección y cuidado permanente

por Juan Palomar Verea

La salud de la laguna de Chapala es una parte esencial de la salud ambiental de una amplia región, y señaladamente de la región metropolitana de Guadalajara. Es un cuerpo acuático de alta vulnerabilidad, y que sin embargo por siglos ha cumplido sus vitales funciones. De allí que resulte esencial la conciencia entre la población de ese fundamental hecho geográfico e hidrológico del que se obtienen incontables beneficios.

Una parte muy significativa de los caudales de agua potable que se distribuyen en la ciudad provienen de la laguna. Por fortuna, las características del presente temporal han permitido una acentuada recuperación de su cota. Sin embargo, la fragilidad de ese equilibrio es alta, y la cantidad de factores que concurren para dar al embalse una favorable condición resulta extremadamente compleja.

De allí que desde hace ya buen tiempo se haya procurado afanosamente asegurar otras fuentes de aprovisionamiento acuático para la conurbación que eviten los riesgos de la incertidumbre. La solución óptima no ha sido todavía plenamente establecida aunque de ella tanto dependa para la buena marcha cotidiana y económica de la comunidad.

En general, mucho se ha mencionado también el papel de la laguna –el cuerpo acuático más extenso del país- como reguladora del clima de una muy amplia área donde habitan millones de pobladores.

Resulta por tanto de la mayor importancia que todos los habitantes concernidos directamente, y en general la población de una extensa región de Occidente mantengan una permanente conciencia acerca de la salud lacustre, que conozcan sus características y problemáticas. La mejor defensa de un bien semejante es la cercanía de cada habitante y su particular toma de posturas en favor de la adecuada conservación de la laguna.

Para Guadalajara, en particular, es altamente necesario conocer las grandes piezas que conforman su geografía, sus retos, amenazas, posibilidades. El valle de Atemajac, asiento original de la ciudad, sujeto actualmente a intensas presiones ambientales. Pero también los vecinos valles de Tesistán y Toluquilla, de grandes capacidades agrícolas, y que han sido víctimas de una creciente dispersión urbana y la consabida especulación inmobiliaria. Otro componente fundamental es el bosque de la Primavera, sujeto también a graves presiones y afortunadamente cada vez más estudiado y defendido por diversas instancias.

No menos importante es la extensa y vital reserva natural que conforma el sistema de las barrancas del río Santiago y el río Verde. Junto con los demás elementos naturales se puede leer una suerte de composición originaria que le otorga su corporeidad e índole a toda el área física que hace posible el adecuado equilibrio ecológico de la región.

Nunca estará por demás insistir en el hecho de que esos conocimientos básicos sobre las grandes realidades geográficas y ambientales circundantes, sus beneficios y sus retos, formen parte de las enseñanzas básicas que todo habitante de la región reciba, particularmente desde la enseñanza básica. Sera esta la mejor garantía no solamente de una indispensable salud ambiental, sino de su constante promoción.

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