Lo ligero en arquitectura | Gilles Lipovetsky

El más reciente libro del filósofo francés Gilles Lipovetsky se titula De la ligereza, hacia una civilización de lo ligero, publicado en español por Anagrama. Lipovetsky, autor, entre otras obras, de La era del vacío, El imperio de lo efímero y La felicidad paradójica, dice que “en el corazón de la era hipermoderna se afirma por doquier el culto polimorfo de la ligereza,” tanto en el sentido propio como figurado del término. La idea de lo ligero puede entenderse tanto como un elogio de lo simple, de aquello que ha sido depurado de todo lo innecesario, como un desprecio a lo que, por sutil, olvida la profundidad. Tomarse las cosas a la ligera y viajar —o vivir— ligeramente no son necesariamente lo mismo aunque en algunos puntos coincidan. “No hay una ligereza, dice Lipovetsky, sino ligerezas que obedecen a principios y objetivos que no se parecen entre sí.”

El capítulo sexto de su libro lo dedica a la arquitectura y al diseño: una nueva estética de la ligereza.Explica ahí como en un principio “la conquista de la ligereza en el mundo de las cosas materiales” comienza con nuevas técnicas y materiales, primero, y sigue con “un nuevo enfoque de lo arquitectónico que, sometiendo la forma a la función, destierra el pleonasmo de los adornos, las molduras y las curvas, y la reproducción de los estilos históricos,” para terminar privilegiando “formas elementales, las superficies lisas, las líneas geométricas, los colores puros y las razones geométricas exactas.” Es un rechazo de la gratuidad, una búsqueda del purismo —como calificó en principio Le Corbusier a su propia obra— que no estaba desprovista de cierto dejo puritano. De esa primera arquitectura moderna y su concepción de lo ligero se pasó a otra donde se privilegió la flexibilidad y la fluidez. Ahí coloca Lipovetsky a Wright y su arquitectura orgánica, donde “el dinamismo vence al estatismo” y “la ligereza ya no es el resultado del desnudamiento geométrico sino del movimiento de la vida, de su dinamismo y plasticidad.” Según Lipovetsky, hoy “estamos en el momento en que la ligereza se fusiona con las formas inverosímiles y esculturales,” de una arquitectura que se asume como “crítica de la materia” y “de superficie.” Una “arquiescultura:” en la era hipermoderna, “el adorno ya no es un elemento añadido ni una floritura localizada: es el edificio en su imagen y organización de conjunto lo que se impone como adorno global unitario.”

Transcripción completa de la entrevista aquí.