26 mayo, 2020

La falibilidad de la memoria

por Curime Batliner

en colaboración con

revista académica publicada por SCI_Arc

Investigaciones sugieren que las experiencias con un alto grado de impacto emocional tienen una mayor probabilidad de ser codificadas en nuestros recuerdos a largo plazo. Los recuerdos que exceden drásticamente el umbral de lo que nuestro marco de referencia registra como un evento normal a menudo permanecen con nosotros durante toda nuestra vida. Estos mecanismos en nuestro cerebro presentan una poderosa puerta de entrada para la manipulación emocional y han sido explotados por gobiernos y corporaciones desde los primeros días de la propaganda y la publicidad.

Con el surgimiento de Internet, una explosión de dispositivos conectados y los recientes desarrollos en tecnologías de extracción de datos, la capacidad de los gobiernos y las corporaciones para recopilar, analizar y usar información personal se ha convertido en un armamento a una escala sin precedentes. Con el uso de la inteligencia artificial, están recortando grandes conjuntos de datos de información marcada con tiempo, geográficamente, etiquetada —desfamiliarizándola, remezclándola, empacándola otra vez y proyectándola de nuevo en forma de anuncios personalizados y fragmentos de información. Al hacerlo, tomaron el control de nuestros hábitos de compra individuales y utilizaron su poder no regulado para dar forma a nuestras creencias y estados emocionales que constituyen nuestra vida política y emocional, tanto en línea como fuera de ella.

Estos objetivos a corto plazo tienen efectos a largo plazo. Nuestros cerebros se muestran incapaces de hacer frente al bombardeo repetitivo de información emotiva, lo que ha causado inestabilidades emocionales y una sensación de desapego tanto de nosotros mismos como de los demás. Resulta cínico que la investigación de inteligencia artificial se haya dirigido hacia la capacidad de olvidar como una solución para aumentar la eficiencia de sus sistemas, sólo para apuntar y perjudicar esa capacidad en nosotros. A menudo es difícil de absorber la información que ilustra problemas complejos, requiere tiempo para comprender y no puede competir con la información que desencadena nuestras sinapsis a alta frecuencia e intensidad. La falibilidad de la información o la falta de ella ha afectado nuestra capacidad de reflexionar, clasificar, olvidar y, en última instancia, pensar libremente. Hemos sido moldeados y desgastados gradualmente, y un número alarmante de personas hoy en día muestran síntomas que se parecen a los de las víctimas de trauma.


Curime Batliner es un artista y educador que trabaja en la convergencia de la arquitectura, la animación 3D, el diseño de interfaces y la robótica, tratando de capturar en parte las relaciones cambiantes entre lo humano y lo artificial en la creación de la cultura. En el contexto de la globalización y el cambio climático, siente curiosidad por las posibles nuevas relaciones y protocolos entre la automatización, el espacio y la naturaleza.

La práctica de Batliner entrelaza la enseñanza y la investigación, así como los proyectos comerciales y culturales. Enseña en SCI-Arq, donde también coordina el laboratorio de robótica. Ha trabajado con Oblong Industries, TWBA, Falkeis Architects, Greg Lynn y Creative Artist Agency. Sus obras de arte han sido expuestas en Design Miami, Museo Nacional de Arte México, Museo A + D y Mextrópoli.


Publicado en colaboración con Offramp, revista académica de SCI_Arc.

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