3 abril, 2019

La Escuela de Arquitectura de la Universidad Anáhuac México gana el concurso internacional «Chambord Inachevé»

por Arquine | @arquine

 

Con motivo del 500 aniversario de la construcción del Castillo de Chambord, ubicado en el Valle de Loira, Francia, el Dominio Nacional de Chambord convocó para el concurso internacional “Chambord Inachevé”, que consiste en el montaje de una exposición, a 40 universidades internacionales, entre ellas a la Escuela de Arquitectura de la Universidad Anáhuac México.

Símbolo de la estética y las utopías de su época, Chambord nunca se terminó por completo. El término «inacabado» tiene un significado inmediato, el de una arquitectura inacabada, pero también se refiere a las utopías estrechamente relacionadas con el contexto intelectual, político y artístico de su tiempo, uno de las más fértiles de la arquitectura francesa.

Esta lectura del lugar ha servido de base para una reflexión propuesta por Dominique Perrault, con el apoyo del Domaine national de Chambord, para celebrar este aniversario, buscando la inventiva de los futuros arquitectos. Una convocatoria de proyectos para repensar Chambord bajo los auspicios de la utopía.

La convocatoria de proyectos «Chambord Inachevé», lanzada en 2018 por Dominique Perrault y el Domaine national de Chambord, dio lugar a la selección de 18 universidades de todo el mundo en marzo de 2018.

Basándose en la arquitectura del castillo, los equipos seleccionados desarrollarán una serie de proyectos que proponen revivir la utopía arquitectónica de Chambord, cada uno desde posiciones culturales y geográficas muy diversas.

Una multitud de visiones para un Chambord «acabado» o «reinventado», con el objetivo de abrir la reflexión sobre lo real y como representarlo.

El proyecto de la Escuela, ganado ex aequo con las universidades de Sci-arc, Rice University y L’École Nationale Supérieure d’Architecture de Nancy, que fue elegido por un jurado conformado por Domaine de Chambord, artistas, filósofos y el arquitecto francés Dominique Perrault, se dará una presentación de las diez propuestas más representativas y se exhibirán 18 proyectos en total diseñados por los laboratorios de arquitectura de distintas universidades del mundo.

La exposición “Chambord, 1519-2019: de la utopía a la obra”, que podrá visitarse a partir del 26 de mayo y hasta el 1 de septiembre en el Castillo de Chambord, está integrada por una muestra retrospectiva y una exposición prospectiva para admirar el recinto renacentista.

El proyecto de la Universidad Anáhuac Evanescent Thresholds of the Unfinished (Inachevé), se enfocó en traducir una propuesta arquitectónica sobre la preexistencia que, a su vez, explora el terreno de las ideas a partir del entendimiento de la utopía del ayer y del ahora, que enalteciera el Castillo.

 


 

[Umbrales] como Heidegger menciona “En un edificio, un Umbral separa y une simultáneamente un exterior y un interior, es decir, lo que es ajeno y lo que es habitual”.

El objetivo principal de nuestra propuesta es crear una apertura para repensar un espacio inacabado, abierto a la especulación, dejando la posibilidad de sentir un territorio monumental; que evoca a la ciudad de Amaurote, evidente en sus muros de protección, bordes de agua, torres y parapetos.

Chambord emergió desde sus cimientos como un símbolo de poder y monumentalidad que se contrapone con la fragilidad y transparencia de la utopía, la ciudad perfecta.

Nuestra estrategia espacial es generada por un campo tectónico tridimensional donde las intervenciones arquitectónicas ocurren en estratos.

Consta de dos capas superpuestas situadas entre el sitio inacabado, que conectan los espacios del suelo al subterráneo y de vuelta a la pre-existencia.

Tres estratos principales dividen la experiencia. A partir del nivel del suelo, el agua cubre el patio principal; fluyendo continuamente, dentro y fuera de los límites del Castillo de Chambord, reminiscente a la propuesta de Leonardo da Vinci para el diseño de la ciudad de Romorantin.

Una rampa diagonal actúa como un camino excavado, que lleva al visitante desde el patio hasta la torre subterránea al suroeste, un espacio de transición donde el visitante experimentará obscuridad y luz, donde el agua se percibe durante el día y la luz se refleja en la noche.

Una rampa helicoidal de concreto sirve como enlace vertical al siguiente estrato, el sitio de intervención, un espacio de miles de pilares de luz, algunos de ellos independientes y otros suspendidos, creando un espacio abierto donde los visitantes pueden circular dentro.

En el tercer estrato, nuestro objetivo es “replicar” las torres principales del Castillo integrándolas con la arquitectura inacabada.

Construido a través de un campo estructural alrededor de 2,000 pilares de acero y recubiertos fibra de vidrio, con cierta dualidad, compuestos por dos capas distintas, sólida y translúcida, estructural y no estructural.

Un sistema de iluminación se coloca entre las dos capas de pilares, lo que hace que la luz se vuelva inherente a los elementos.

La ligereza de la estructura y la resistencia de los pilares permiten alturas considerables.

La estructura se compone principalmente de pilares de acero y recubiertos de fibra de vidrio distribuidos con una altura que varía de 7 metros hasta la cota de los 36 metros, divididos en dos categorías.

Algunas estructuras flanquean los bordes hacia el exterior y se encuentran ancladas al suelo.

Los pilares de 7 a 16 metros son independientes y funcionan como vigas en voladizo, actuando como elementos estructurales individuales fijados sobre una base rígida de un metro de altura sobre la pre-existencia.

Dichos pilares de 17 a más metros en altura, trabajan juntos, donde se requiere un efecto de grupo para mantener la esbeltez de los mismos.

Dicho efecto de grupo con barras transversales distribuidas de manera desigual a lo largo de ellas, unen los pilares.

Redibujando las torres en este campo tridimensional único, se crea un contorno casi invisible para el espectador.

La gente recorrerá a través de las estructuras donde pueden experimentar el estar en esta nueva intervención de Chambord, ahora un castillo completo que se convertirá en una experiencia con un nuevo sentido del lugar, durante el día actuará como una malla casi invisible que replica la arquitectura existente, una desmaterialización del original.

Por la noche, se volverá a dibujar el monumento, completando la UTOPIA creando una nueva experiencia fenomenológica con la luz y el reflejo del agua. Con el uso de la tecnología de iluminación digital LED en la noche, el castillo de Chambord se convertirá en un nuevo monumento enaltecido. Se traduce en una experiencia arquitectónica y sensorial.

La pre-existencia y la utopía se encuentran sin borrar la memoria y la identidad de las mismas, Chambord Inachevé se completa ahora y se refleja en su totalidad dentro y fuera de los bordes de agua, percibiéndose como una isla.

Los umbrales entretejen nuestro discurso donde la perspectiva ideal de la utopía refuerza la construcción de Chambord Inachevé y permite su existencia como la utopía urbana de su tiempo, o lo que podría haber sido.

El Castillo de Chambord con su condición adecuada de [inachevé] revela una relación socavada entre el poder y los límites.

Se crea una nueva UTOPIA en la forma en que la masa y la transparencia se confunden entre sí, a medida que la luz y el reflejo creado dibujan y exaltan al Castillo de Chambord.


Créditos del Proyecto:
Equipo de diseño:  Profesor MS.AAD.  Paola Morales O |   Estudiantes:  Mara Calderón; Ana Luisa Chávez, Alan Durst, Fernando Del Conte, Monserrat Hernández, Andrea Martínez, Santiago Pérez de O. & Elías Rizo.
Asesor Estructural: Lars Keim & Mathieu Billioud.
Texto:  MSAAD. Paola Morales O, Dr. Arq Carmelina Martínez.

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