20 agosto, 2015

La columna de las pequeñeces. Una columna sin autor-autoridad

por Aura Cruz Aburto

Perdonen que hoy escriba desde el yo, no será más así, en adelante será desde el nosotros. Sin embargo, hoy así procederé tan sólo para abrir la puerta.

Saberes soterrados: creación colectiva, el tema

En mi formación en el campo de la arquitectura y en el tránsito en el gremio aprendí desde el peso de los protagonismos tanto como desde las grandes hazañas. Las pequeñas acciones que, a decir del arquitecto Carlo González, gran amigo, erosionarían la arquitectura en tanto roca apropiable por el habitante, no suelen ser un tema. Es cierto que, de un tiempo para acá, las ideas del diseño colaborativo y similares se han ido convirtiendo en una preocupación en el mejor de los casos, en una moda en el peor de ellos. Sin embargo, no se ha pensado demasiado más allá del momento de la producción, poco se ha mirado en la esfera del “consumo” de los lugares, de los artefactos y de todo aquello que conforma el mundo artificial en medio del que discurrimos nuestros días, la esfera táctil total diría Walter Benjamin, cuando es en ella donde también se debaten pequeñas producciones que encuentran las fisuras invisibles del, casi siempre, dominante constructo emanado de los que conciben mundo artificial: arquitectos y diseñadores. Además, en esas ámbitos se encierra la posibilidad de que las lógicas dominantes se enfrenten a lógicas alternas, a las multiplicidades que, esas sí de verdad, pueden dar cabida a mundos autogestivos.

Por lo tanto, a través de este espacio, no se hablará ni de grandes héroes ni de imponentes epopeyas. Queremos hablar de las prácticas invisibles, de las acciones localizadas y singulares que retan a la concepción del estándar y del modelo, de las prácticas de resistencia a la dominación. Queremos conversar acerca de las formas de concebir y hacer mundo que se hacen por sí mismas y que construyen sus propias lógicas, las que, por lo menos, intentan vencer la lógica de la dominación que el planteamiento de “instrucciones de uso” impone a cambio de una lógica de la creación que se hace en colectivo y sin afán de repetición.

Conversación: creación colectiva, el acto

Y vaya, ¿cómo hablar de la pluralidad siendo plurales en el texto mismo? ¿Cómo, además, no permitir que las propias estructuras de nuestra educación atrapen la palabra y la presenten muerta? El ejercicio de esta columna tendrá que ser un experimento en sí mismo de una construcción múltiple de pensamiento y ámbito de libertad. Pues bien, la manera bajo la que comenzaremos a experimentar será la del diálogo, ese que se subestima como “café para arreglar el mundo” juicio que no considera que, justo si rescatásemos esas conversaciones que se esfuman unas horas o unos días después por lo general, podríamos comenzar por producir y dispersar dichas ideas que son siempre necesarias para cuestionar y modificar los sitios en y por los que vivimos. Así pues, esta columna se desarrollará en un formato de pláticas, a veces placenteras y otras álgidas, que quizá ocasionalmente pierdan el “hilo” pero que sigan tramando algo de valor. Dejaremos que el discurso quede abierto, fisurado, para que el lector pueda constituirse en un colaborador más en un texto que nunca ¡qué bueno! se cierre sobre sí mismo. Se ha de escribir en colectivo, con personas de formaciones distintas pensando en conjunto acerca de las prácticas de resistencia a la dominación que se hacen en torno al mundo artificial, la ideas y acciones que producen tanto arquitectura como diseño. Discurriremos bajo la creencia de que la manera en que nace el pensamiento es acontecimiento y, en tanto tal, ni es tan deliberado y mucho menos sujeto absoluto de nuestro control, es más bien un accidente afortunado que se asoma en una plática, que,eso sí, se invoca deseando que aparezca. Así, el método de la columna, que no es método en absoluto, es columna entre amigos que desean pensar juntos sin saber con certeza, como en toda buena conversación, a dónde los habrá de llevar el diálogo.

Poco a poco iremos discutiendo para discernir, disentir, coincidir y construir los temas y tácticas aquí planteados. Para la siguiente emisión de este espacio lanzaremos al aire, te lo lanzamos a tí lector, el tema de los saberes soterrados y su singularidad en el campo de la arquitectura y del diseño.

¡Qué el discurso discurra y dé voz a las muchas voces!

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