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La función principal del Edificio del Archivo es conservar y proteger el acervo documental, por lo tanto la trama del documento marcará en gran medida su necesidad arquitectónica. El documento llega a los repositorios tras un control complejo, debe analizarse, seleccionarse, organizarse, para poder ser catalogado tras su debida restauración; tareas especializadas, cuyas necesidades las cubre el edificio. El proyecto contempla un espacio para los estudiosos que investigan estos acervos, a ellos se ha honrado con la sala especial de los investigadores la cual se mantiene climatizada de manera natural gracias a su losa dentada que permite la circulación de aire a través de ella, equilibrando la temperatura al interior.
La trama pública se entremezcla en el interior del edificio, y accede al auditorio, a las aulas, a las bibliotecas juvenil e infantil, a la sala de exposiciones y la cafetería, sin interferir en el mundo de la organización y restauración del acervo.
Las áreas están distribuidas en cuatro niveles, el primero de ellos destinado a las actividades públicas y acceso de los documentos, los niveles superiores destinados a las actividades propias del archivo. Al interior del conjunto, se encuentran los repositorios de documentos que ocupan la superficie mayor. Debido a la tipología del edificio y a la importancia de la documentación que albergará, solo existen dos accesos controlados para ingresar a los repositorios, estos son dos puentes en el tercer nivel, que conectan desde la sala de organización y la sala de investigadores a la zona de resguardo de los documentos.
Los volúmenes que conforman el Archivo se distribuyeron respetando los árboles existentes, generando un conjunto de edificios conectados entre sí por patios y pasillos interiores. El tema del agua es fundamental en el desarrollo del proyecto, se pretende devolverle a los depósitos naturales del parque la mayor cantidad de agua, es por ello que los patios del edificio son captadores naturales de agua, las cuales se dirigen a una red pluvial perimetral y finalmente son depositadas a las pozas.
Debido a la topografía, existen dos acceso principales al acceso, el primero de ellos conecta directamente la zona sur del parque, da ingreso inmediato al auditorio y al pasillo de las bibliotecas. El segundo acceso, el cual enmarcado con un vestíbulo de catorce metros de altura, da acceso a la zona administrativa por un lado y por el otro a la zona de la sala de exposiciones, a la cafetería o al vestíbulo de la zona de investigadores.
El edificio está construido en muros de concreto aparente de color ocre, aludiendo al color de las tierras en la región Mixteca. Muros de 40 cm de espesor y algunos de ellos aligerados con piezas poliestireno. El acero y la madera en ventanas, puertas y mobiliario se combinan con el concreto y son estos tres elementos los que conforman los acabados principales del edificio. Algunos muros en zonas específicas se enmarcan con un acabado de estuco de cal, de diversos colores y aplicados de manera artesanal.
Se proyectó un edificio que manifieste la importancia de lo que resguarda: la memoria patrimonial del estado de Oaxaca, se le debe al parque y a los oaxaqueños. La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca sumó esfuerzos junto con el Gobierno de Estado para el desarrollo del proyecto, siempre fue claro el objetivo: construir un espacio para los oaxaqueños, donde se divulgue y conserve el patrimonio del estado y que genere diferentes inercias para el mejoramiento y calidad de vida de la zona.
