29 octubre, 2016

La arquitectura de Jacques Couëlle

por Yolanda Bravo Saldaña

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Tras la búsqueda de un expresionismo que se alejara de las líneas del Funcionalismo, se dieron ejemplos de arquitectura, por muchos denominada ecléctica (en esa búsqueda a veces irracional por etiquetar) —que tiene como una de sus características la presencia de la línea curva— en países como Italia, Dinamarca, México, Norteamérica y Francia, entre otros.

Uno de los exponentes de ese tipo de obras quizás inclasificables fue Jacques Couëlle (1902-1996), escultor marsellés de la arquitectura; un autodidacta quien junto con otros personajes como Andre Bloc, Andre Gomis y Pascal Hausemann, entre otros, estuvieron inmersos en la creación de obras denominadas “esculturas habitables”. Una de sus primeras obras data de 1926, cuando el gobierno español le encargó la restauración de la abadía cisterciense de San Andrés del Arroyo, en Palencia; sin embargo, será con trabajos posteriores donde realmente presentó su ideario arquitectónico. Gran amigo de artistas como Salvador Dalí y Pablo Picasso, Jacques Couëlle mostró una especial animadversión por las formas cuadradas y las líneas rectas que dividen espacios rectangulares. Por el contrario, la sensual curva está presente en sus casas que no muestran reglas de composición ordenada, sino que están claramente vinculadas a la topografía. Para él “el hombre puede disponer de su tiempo, porque es solo de él, pero no puede disponer del espacio, pues este permanece”.

Al interior de sus obras Jacques Couëlle buscó que existiera también movimiento; que los paisajes circundantes, algunos de ellos costeros, fueran parte integral de la propia vivienda. Así, en su trabajo existe un rotundo lenguaje de espirales, cavidades, cúpulas y demás elementos sinuosos. En 1945 fundó en París el Centro de Investigación de las Estructuras Naturales para estudiar y aplicar en el hábitat humano los fenómenos naturales y de la arquitectura del instinto; de la arquitectura de los vegetales y de los cuerpos organizados donde lo mineral, lo vegetal y lo acuáticos son indisolubles. Unos años atrás, en 1941, había publicado su libro (en francés) Técnica para construcciones ligeras. Una de sus obras emblemáticas fue el conjunto realizado en la década de los sesenta en Castellaras, en el sur de Francia, cerca del mar Mediterráneo. Se trata de cinco casas para vacaciones de dos pisos y con espléndidas vistas al mar. Todo en esta obra está estrechamente vinculado al paisaje existente, amén de que hay un deseo por experimentar con la tierra al interior de la casa, lo que generó la creación de diversos niveles y numerosas escaleras. También destaca la obra realizada para el Aga Khan (una de las personalidades más famosas del jet set europeo de la época) en la Costa Esmeralda, conocido como Hotel Casa di Volpe, en Cerdeña. Por este tipo de obras fue nombrado como el “arquitectos de los millonarios”. Jacques Couëlle utilizó el concreto, materiales de la región y la propia naturaleza en integración natural. Sus “casa-paisaje” (como él así las denominó) no sólo fueron creadas para quien la habitara, sino para quien las observara. En estas casas-paisaje, expresó Couëlle, el espacio queda liberado al entorno, se mimetiza e incorpora sin alterar lo natural; es un reencuentro con lo vital.

En el aleccionador video “Bioarquitecto troglodita” (en italiano), de 1969, el maestro Couëlle expresa de su propia voz su pensamiento en torno a la vivienda, expresando que la casa del hombre debe proteger como si del vientre de una madre se tratara; una clara referencia al espíritu organicista que desarrolló. De esta manera, los volúmenes por él creados quedan articulados dentro de un lenguaje orgánico basado en especial en la caverna prehistórica (de la cual también otros artistas se inspiraron; en el caso de México, el arquitecto Carlos Lazo Barreiro). Sobre la obra de este personaje podemos decir que existe realmente poca información. En 1982 fue publicado el libro Jacques Couëlle Parenthese architecturale, de Gilbert Luigi. En 1988 se presentó la exposición “Jacques Couëlle” en el vestíbulo del Centro George Pompidou de París. En el año 2000, el Centro de Archivos del Mundo del Trabajo presentó la exposición “Jacques Couëlle y sus casas paisaje”, con planos y maquetas donadas por la viuda del artista, Verónica de Couëlle. Por su parte Savin Couëlle (1929), hijo de este idealista y con quien trabajó en varios proyectos, ha seguido fiel el espíritu de la obra de su padre.

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