22 octubre, 2019

Ingo Maurer (1932-2019)

por Arquine | @arquine

Murió el diseñador alemán Ingo Maurer, quien nació el 12 de mayo de 1932. Su breve nota biográfica en Wikipedia dice que fue hijo de un pescador y que creció en la isla Reichenau del lago Constanza. Anatxu Zabalbeascoa agrega, con mayor intuición poética, que “donde su padre y sus colegas veían oleaje y temporales, él veía ráfagas luminosas, juegos de luz.” En 1960, Maurer viajó a Nueva York y luego a San Francisco, donde trabajó como diseñador gráfico y tipógrafo. Regresó a Alemania tres años después y empezó a diseñar lámparas. Fundó su propia marca, Design M, que después llevaría su propio nombre: Ingo Maurer. En alguna entrevista dijo que fue entonces cuando se enamoró de la bombilla eléctrica, simple, desnuda. Maurer pensaba que la buena iluminación hacía feliz a la gente.

En los años 80, cuando su empresa pasaba por un mal momento financiero, diseñó el sistema YaYaHo, basado en cables, lámparas de bajo voltaje y contrapesos que permitían a quienes estaban en una habitación con esa lámpara transformarla según sus necesidades y sus gustos. Fue un éxito de diseño y de ventas.

Para Zabalbeascoa, Maurer fue “una rara avis en el mundo del diseño. Lo que Marcel Duchamp hizo en el del arte, él lo llevó al de las lámparas cuarenta años después. Así, pionero en la descontextualización de objetos (en sus luminarias utiliza desde botellas  de Campari hasta cucharas o platos rotos), también ha sido precursor de la línea del diseño-arte que hoy se vende menos en las tiendas que en las galerías de arte, aunque él no quiera entrar en ese circuito. Reniega de las clasificaciones, pero no le importan las etiquetas.” Y agrega que “sus lámparas, más allá de iluminar, cuentan historias. Y se relacionan con el usuario como si éste fuera una parte esencial para completar la luminaria.”

Para Maurer, “sin tomar riesgos, sin trabajar con objetos que no corresponden precisamente a una idea consolidada de belleza, nuestras ideas no se desarrollarán y la calidad estética de nuestro trabajo se deteriorará gradualmente. A veces, menos buen gusto es mejor gusto.”

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