25 enero, 2021

Gordon Matta-Clark: el lugar como objeto

por Carlos Lanuza | @carlos_lanuza_

“Creo que la mayoría de quienes practican la arquitectura no están solucionando nada, excepto el hecho de ganarse la vida. La arquitectura es un gran negocio, una empresa muy costosa y, por consiguiente, como el gobierno, tiene toda una panoplia de propaganda política. Hay en ella muy poco significado y demasiada mercancía muy sobrestimada.”

Gordon Matta-Clark. Entrevistas.

Gordon Matta-Clark.

 

Son muchas las especulaciones relacionadas con las cualidades artísticas de la arquitectura, se ha escrito mucho al respecto, siempre de una manera interesada y muchas veces egocéntrica, pero ¿es la arquitectura arte?, ¿qué características ha de tener una obra para que sea considerada como tal?, ¿hace falta considerar la arquitectura como arte? Desde una perspectiva personal, Gordon Matta-Clark (1943-1978) desarrolla un marco conceptual alrededor de su obra que divaga entre la dicotomía de arquitectura y arte en una serie de seis entrevistas que van desde 1974 hasta 1978, recogidas y editadas por Puente Editores en Gordon Matta-Clark | Entrevistas.

 

Matta-Clark, estudiante de arquitectura de la Cornell University, se situó al borde de la disciplina para, desde ahí, otear el horizonte donde la escultura se encuentra con la arquitectura. A priori, se puede leer entre líneas que no hay ninguna pretensión teórica en torno a sus intervenciones. Lo principal para él es hacer, experimentar, probar, especular con las formas y entender los resultados a partir de un enfrentamiento físico entre el edificio y su manera de percibir el entorno. Sus reflexiones siguen siendo actuales, a veces tan certeras, que en lugar de divagaciones se vuelven hitos que marcan los límites de su trabajo:

“Las cosas mueren a medida que se tornan formales… Eso es pensar obtusamente, [así que déjame apuntar que] cuando una cosa no tiene vida en absoluto, parece tener mucha manipulación en sí misma.”

El artista intervenía en edificios abandonados o a punto de ser derribados. Los cortaba, torcía, sustraía partes, manipulaba sus componentes para abrir nuevas perspectivas, realizaba “acciones exteriores con una orientación tanto escultórica como performativa”. Se hizo famoso con Splitting (1974), una intervención en una casa a punto de ser demolida en Nueva Jersey. Esta obra consistió en partir la vivienda en dos por la mitad —realizó un corte de 2,54 cm—, para luego modificar sus cimientos de tal manera que, con la ayuda de gatos mecánicos, inclinó la vivienda abriendo aún más el corte producido. A esta intervención se suman muchas otras como Conical Intersect (1975), una operación realizada en un viejo edificio parisino destinado a su desaparición por la construcción del Centro Georges Pompidou.

Splitting. Nueva Jersey, EUA. Fotograma de Splitting (1974).

 

Matta-Clark deambulaba por las calles de Nueva York en búsqueda de espacios donde poder trabajar, especulaba con el suelo de manera irónica y ponía en la mira las contradicciones de sistemas disfuncionales [Reality properties: Fake Estates, 1973]. Su obra pertenece más al reino de lo abandonado como único recurso disponible para hacer una reflexión sobre la percepción del espacio desde un punto de vista performático. Es una performance desde el momento en que empieza a manipular el edificio hasta cuando es visitado por el público, y está intrínsecamente relacionado con el movimiento.

 

 

El libro es una gran oportunidad para conocer de primera mano cuáles eran las reflexiones alrededor de las intervenciones que Matta-Clark realizaba. Son entrevistas sinceras que nos acercan a su obra, lejos de oscuras especulaciones teóricas. Con la arquitectura como elemento de manipulación siempre presente apela a una constante normalmente olvidada: 

“No veo cómo uno puede ser consciente de la arquitectura y no, digamos, de la política de la arquitectura.”

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