19 septiembre, 2013

Francisco Artigas y el CAPFCE

por Alejandro Hernández Gálvez | @otrootroblog

Hijo del general del mismo nombre, Francisco Artigas quizá sea el primer nombre de arquitecto que viene a la mente al pensar en el estilo arquitectónico del Pedregal de San Ángel, en los años cincuenta y sesenta. Estudió ingeniería en la ciudad de México, abandonó la carrera un año después para dedicarse a trabajar y, mediante viajes, lecturas y el estudio de la obra de arquitectos como Richard Neutra, Rudolf Schindler, Charles Eames y Raphael Soriano, se convirtió en arquitecto autodidacta. Tras construir varias obras en Culiacán, su primera casa en el pedregal fue la Chávez Peón y, en 1952, la del número 240 de la calle del Risco: un par de losas y una caja que se posan apenas sobre una formación de lava donde está casi tallada la escalera de acceso.

En los años cincuenta, se asoció con Santiago Greenham y posteriormente con Fernando Luna. Como muchos otros de la primera y segunda generaciones de arquitectos mexicanos modernos, Artigas se volvió hacia una arquitectura de tintes regionales, yendo en ese camino quizá mucho más lejos que la mayoría de sus coetáneos. De Artigas, Esther McCoy escribió que proyectaba “para su tiempo, pero en su afán de entender más las necesidades de México, acepta las lecciones de los constructores coloniales”. Y apunta que Artigas era “naturalmente ecléctico: su forma de expresión no evoluciona gradualmente, sino que elige tendencias que crecen paralelas en el tiempo y separadas en el espacio”. En su obra hay, pues, sincronía entre modernidad y tradición —en un camino muy distinto al que tomarán, por ejemplo, Juan O’Gorman o Luis Barragán—, en respuesta, según McCoy, una al entorno urbano y otra al rural.

Varios autores notaron, sin embargo, que la calidad espacial moderna se mantiene en ambas facetas de su producción. Para McCoy, de nuevo, en su arquitectura rural la “planta y la técnica constructiva son evidentemente modernos en su concepción”. Cabe señalar que, si bien este rasgo es cierto, también revela, en ambos casos, una concepción del interior como decorado y una ambigua relación con el puritanismo formal de la arquitectura moderna.

El CAPFCE (luego INIFED) era el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas, y Francisco Artigas fue por un tiempo su director. El edificio que albergó sus oficinas es uno de los mejores ejemplos de arquitectura institucional en la Ciudad de México y probablemente en el país, al haberse conservado en sus condiciones prácticamente originales, incluyendo el jardín que lo rodea. Es un edificio de planta cuadrangular con un patio central, de dos niveles y con un pórtico de columnas de mármol blanco que lo rodean por tres de sus cuatro lados.

*Texto publicado originalmente en el libro 100×100 Arquitectos del siglo XX en México.

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