26 enero, 2019

Florence Knoll Bassett (1917-2019)

por Arquine | @arquine

Florence Marguerite Schust nació en 1917 en Michigan. A los 12 años quedó huérfana, al cuidado de una amiga de su madre. A los 15, pudo elegir a qué internado entrar y escogió Kingswood School, la escuela para niñas en Cranbrook, cuyos edificios habían sido diseñados por Eliel Saarinen. Shu, como le llamaban cariñosamente, estableció una relación cercana con la familia Saarinen, en especial con Loja, la esposa de Eliel y quien llevaba el taller de textiles en la escuela, acompañándolos en sus viajes en verano a Finlandia. Tras graduarse, en 1934, pasó un tiempo más en Cranbrook, además de estudiar brevemente en el programa de Planeación Urbana de la Escuela de Arquitectura en la Universidad de Columbia. En 1938, viajó de nuevo con los Saarinen a Finlandia. Un día Alvar Aalto visitó a los Saarinen y contó que venía de estar en una gran escuela en Londres, la Architectural Association. Shu se inscribió en la AA pero al estallar la Segunda Guerra debió regresar a los Estados Unidos, donde entró como aprendiz en la oficina que tenían juntos Gropius y Breuer. Este le recomendó que terminara sus estudios de arquitectura en el Instituto de Tecnología de Illinois, donde Mies van der Rohe era el director.

Tras graduarse del IIT en 1941, viajó a Nueva York y entró a trabajar como arquitecta en la oficina de Wallace K. Harrison, arquitecto formado en la escuela de Bellas Artes y que era muy cercano a Nelson Rockefeller.  Ahí estuvo a cargo del diseño de interiores y conoció a un fabricante de muebles nacido en Alemania en 1914 y que había llegado a Estados Unidos en 1937: Hans Knoll. Poco después, Florence entró a trabajar en la compañía de Knoll, haciéndose cargo del diseño de interiores. En 1946 se casaron y transformaron la empresa en Knoll Associates. En 1955, Hans Knoll murió en un accidente automovilístico. Florence se hizo cargo de la empresa hasta que, diez años después, tras terminar el diseño interior de las oficinas de la CBS, renunció. En una entrevista realizada a finales de los años 70, Florence dijo de Hans: “muchos de los diseños que tenía cuando entré a trabajar con él no me gustaban. Me parecían muy románticos y que poco tenían que ver con mis ideas. Eran escandinavos. Sugerí que encontráramos otros diseñadores para trabajar con él. Así empezó todo.” Además de Breuer, Mies y Eero Saarinen, con los Knoll trabajaron diseñadores como Harry Bertoia, a quien Shu conoció también en Cranbrook, o Anni Albers, y muchos más de generaciones posteriores: de Peter Eisenman a Frank Gehry, de Isamu Noguchi a Massimo Vignelli, de Robert Venturi a Ettore Sottsass, por nombrar unos cuantos.

 

El 25 de enero del 2019, a los 101 años de edad, murió Florence Knoll Bassett —apellido de su segundo esposo. El New York Times encabezó su obituario diciendo: “la diseñadora de la oficina moderna en Estados Unidos, ha muerto.” En un artículo publicado también en el New York Times en abril de 1984 y titulado The Cranbrook vision, el crítico de arquitectura Paul Goldberger escribió de Florence Knoll: “probablemente hizo más que ninguna otra persona para crear la oficina estadunidense de posguerra: moderna, de líneas puras, introduciendo muebles contemporáneos y un sentido de planeación abierto en el entorno de trabajo.”

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