7 noviembre, 2013

Estrategias para un museo

por Arquine | @arquine

Hace unas semanas David Chipperfield  visitó la nueva sede de la Colección Jumex y «supervisó los últimos detalles de la obra y describía su propuesta como una caja con agujeros. Algo sólido, donde el vidrio no se asoma a la fachada. Carácter y materia, capaz de generar escenarios urbanos que lo hacen un lugar público y al mismo tiempo un espacio privado para el arte». Como parte de la visita Miquel Adrià entrevisto al arquitecto en una conversación de la que se publicó recientemente su primera parte. En esta segunda serie David Chipperfield narra y cuenta las estrategias que hicieron posible el desarrollo del museo: luz, materia y contexto.

MA – Hablando de asuntos en específico la luz es algo importante, has mencionado que en México tenemos un clima bueno pero quisiera saber más sobre cómo manejaste la luz en el Museo.

DC – Este es un museo de cuatro pisos entonces tuvimos un poco de problemas en proporcionarle luz a cada espacio. En este piso en específico lo hicimos en todos lados, en el último piso se transmite la luz por el techo. Lo que teníamos que resolver era cómo podíamos proporcionarle luz controlada a los espacios. Lo que hemos hecho es utilizar una técnica industrial. En Europa a esto le llamaríamos una solución de luz hacia el norte pero en México las condiciones son diferentes. Lo que quiero decir es que con esta solución se tienen muchos espacios para transmitir una luz difuminada en las salas de exposición, nos ha resultado muy bien.

Como arquitectos se quiere tener el mayor tiempo de luz posible y los curadores o restauradores quieren otras cosas más oscuras y para ello se necesita tener la habilidad de lograr algo equilibrado. En cuestiones de conservación y guardado las condiciones deben de ser óptimas, inclusive cuando hay museos que no cuentan con las condiciones necesarias sucede que cuando ellos prestan piezas  insisten en tener las condiciones necesarias de guardado y exhibición. Esto se ha vuelto un tema importante en los museos.

Volviendo al último piso del edificio está optimizado con muy buena luz y se puede acondicionar el espacio muy fácilmente con obras de arte contemporáneo. El piso de en medio es mas como una  caja oscura donde la luz es artificial y sólo hay una ventana grande que da hacia el norte la cual los curadores pueden cerrar o abrir a su conveniencia. El segundo piso es muy flexible, dobles alturas donde la luz es muy fácil de manejar a diferencia del siguiente piso, donde hay que tener un diálogo más cercano con ella.

MA – Hablando de materiales parece que te volviste un muy buen arquitecto alemán, la selección de los materiales se volvió como la paleta Mies Van der Rohe, ¿qué fue lo que te llevó a escoger estos materiales en México?

DC – Nos dedicamos a buscar todas las piedras que estaban en nuestras posibilidades de utilizar, el cliente nos pidió una piedra clara, entonces sí pareciera que tiene esta paleta ‘miesiana’. No es la misma gama de materiales pero sí es muy bella, lo que resulta muy paradójico porque en Berlín estamos restaurando la Neue Nationalgalerie.

MA – Claro además sabes que en México tenemos el único edificio en Latinoamérica construido por Mies lo cual es una coincidencia muy buena.

DC – Sí, claro. Algo que hemos aprendido en Berlín es que los grandes ventanales son un desastre, pero aquí es algo que queda perfecto. De hecho, en Berlín, estamos negando totalmente esta estética, bueno no tanto, pero estamos viendo cómo estos grandes ventanales se comportan en climas muy fríos pero es muy reconfortante llegar aquí y ver que estas ventanas si pueden funcionar. En Europa debido a las características climáticas los marcos de ventanas se han vuelto demasiado complejos entonces cuando estás en la posibilidad de hacer ventanas muy simples recuerdan esta estética “miesiana” muy limpia en sus perfiles.

MA – Para terminar quisiera saber qué es lo que piensas de la relación con el contexto. ¿Cómo te sientes en esta zona de la ciudad que se volverá, sin duda, en un vecindario cultural?

DC – Creo que siempre estamos preocupados en como un edificio relativamente pequeño puede posicionarse aquí. Cuando hicimos las primeras maquetas, con todas estas torres y esta pequeña caja, nos dimos cuenta del compromiso con varios elementos. Entonces la pregunta era cómo podemos  hacer que sobresalga entre todo esto. Previamente me preguntaste sobre materiales y creo que por ello también se hicieron esas decisiones. Pienso que se debe de tener mucho poder con los materiales, una caja de cristal muy probablemente se hubiera perdido aquí. Desde el principio concebimos algo muy sólido donde desde lejos no se viera nada de cristal en la fachada. Es como una caja con hoyos, en cierto sentido es el conjunto de masa y forma. Creo que el techo y su  perfil parece que pelea por el reconocimiento, lo cual le imprime mucha personalidad lo cual fue resultado de muchas decisiones. Su forma no viene de la idea de hacer una forma. Con el espacio público hasta la configuración entera del edificio.

El que hace museos verticales debería de ser galardonado, los museos horizontales son más fáciles y, en mi opinión, los mejores. Si tú haces museos verticales debes jugar con el movimiento y cuando se llega hasta arriba debería de ser todo como un loft, como si uno estuviera en el cielo. En los museos horizontales no se puede hacer eso, la geometría resulta muy dominante. Con lo que estoy feliz es con esta silueta que va muy bien con su carácter de edificio lo cual viene de  ideas espaciales y sensoriales.

Video vía: 

 

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