22 diciembre, 2014

Espacio público La Lira

por Carlos Lanuza | @carlos_lanuza_

Ripoll es una pequeña ciudad de la comarca del Ripollés, en la provincia de Gerona. Se encuentra en la confluencia del río Ter y su afluente, el Freser, en el Prepirineo catalán, y su vegetación es predominantemente de alta montaña: robles, pinos, hayas y prados. Se caracteriza por sus inviernos de bajas temperaturas y niebla en muchas épocas del año. En esta localidad catalana se ubica uno de los últimos proyectos desarrollados entre 2003 y 2011 por el estudio RCR, basado en la ciudad de Olot, a unos 35 kilómetros de Ripoll, y la climatología es determinante para entender este y otros de sus proyectos.

Este espacio público surge a orillas del Ter gracias al derribo del teatro que le da el nombre. Está enmarcado por dos frentes de fachada, uno del lado del río y el otro del centro histórico, gracias a la continuidad de las construcciones que corren a lo largo del Ter. Se abre hacia ambos lados como un oscuro escenario que sirve de espacio público al nivel de la calle a la vez que comunica, a través de una pasarela, las dos márgenes del río.

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La manera cómo se desarrolló el programa deja entrever el interés que definió un partido arquitectónico, que tendió a la creación de una zona de paso que se fusiona con un lugar de estancia. Este gran espacio –abierto al río y a la calle- se cierra con respecto a sus vecinos inmediatos utilizando una celosía de tiras metálicas que no sólo lo envuelven, sino que también hace de velo a los patios interiores de las fincas vecinas y permite la entrada de luz natural a los espacios generados por debajo de la plaza-. A través de estas lamas se cuelan las plantas que imprimen un toque de verdor que suaviza una materialidad que puede ser percibida como fría o dura. Esta celosía mantiene su continuidad tanto en el suelo –estriada ahí donde se marca el paso que lleva de la pasarela a la calle- como en la cubierta, donde se utiliza el mismo material y el mismo sistema de tiras.

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La pasarela que conecta con la otra margen del río es una plataforma horizontal dividida en dos alturas, la superior y más ancha se muestra opaca, así como la barandilla que corre a lo largo; a la par, la parte inferior se disuelve en una serie de pletinas metálicas dispuestas de manera vertical, haciendo de celosía que deja ver el río y repitiendo la operación en la barandilla. Dos maneras de entender la pasarela se conjugan y configuran un paseo que permite disfrutar del río de dos maneras diferentes. En el desnivel que las separa se ubican los bancos iola –también diseñados por los mismos arquitectos- y la iluminación.

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Una vez definido el espacio público, se repliega parte del programa a nivel de calle en la gran plaza cubierta y se ubica una cafetería a lo largo del lado más cercano a la pasarela. Ésta lo define a nivel programático como un lugar de estar, sin embargo es lo único que permite vislumbrar esta característica, a falta de mobiliario urbano, como bancas o papeleras –propuestas en el proyecto pero no ejecutadas-. La cafetería comunica con el nivel inferior a través de una escalinata que lleva directamente a tres grandes espacios que sirven como taller, sala de exposición o espacio polivalente que se abren a través de un ventanal al río, y toda la zona de servicios –servicios sanitarios, almacén y cuarto de máquinas- se instala en su parte posterior.

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El uso elegante de los materiales metálicos recuerda la vocación industrial del pueblo sin llegar a ser obvio, la utilización de la celosía como elemento permeable -que deja pasar la luz, el aire, la lluvia y la vegetación- ayudan a entender un espacio que de otra manera podría ser percibido como hostil y cerrado. La semblanza con un teatro es necesaria, la cubierta sostenida a través de unas vigas celosía colocadas por encima de las lamas y todo el entramado estructural –porque todo es estructura- dan a la vez un carácter de fragilidad. La atmósfera de esta parte del territorio se cuela a través de todo el aparataje: árboles, niebla, río, gente y la misma estructura urbana. El espacio público sirve como escenario para la vida del pueblo.

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