29 noviembre, 2018

Escuchando al pabellón

por Christian Mendoza

El 27 de noviembre se inauguró en el Museo Ex Teresa Arte Actual la muestra Modos de oír: prácticas de arte y sonido en México, la cual reúne piezas de arte sonoro. Podría pensarse que la exposición comparte  afinidades con la que hasta hoy permanece abierta en el Museo Morelense de Arte Contemporáneo Juan Soriano, Constelaciones de la Audio-máquina en México, de la cual es curador Carlos Prieto Acevedo, quien también participó en la curaduría para la muestra de la Ciudad de México junto a Susana González Aktories, Cynthia García Leyva, Rosana Lara, Bárbara Perea y Tania Aedo, además de Manuel Rocha Iturbide y Tito Rivas, actual director del Ex Teresa Arte Actual.

El discurso de la exposición en Cuernavaca propone una lectura de la modernidad mexicana a través del sonido, aunque lo que inicia como un ensayo sobre las manifestaciones del ruido tanto en la música como en el arte contemporáneo, termina siendo una revisión canónica de las expresiones musicales vanguardistas cuya conclusión es que, en el país, tuvimos figuras que pueden estar en relaciones simétricas con algunos compositores europeos del siglo XX, como Julián Carrillo y Julio Estrada. La dicotomía entre lo local y lo internacional pareciera que continúa marcando líneas de estudio en lo que respecta a las exposiciones cuando, tal vez, se tendría que partir del hecho de que México también produjo en los mismos términos del arte mundial. Aquí también se experimentó con sintetizadores, cintas de ocho pistas, con el atonalismo y el dodecafonismo. Aquí, incluso, se teorizó en torno al microtonalismo. Cómo es que el sonido forjó no sólo una rama del arte sino de la identidad moderna es una pregunta que quedó suspendida.

El resultado en Modos de oír es totalmente contrario. Con una selección de piezas mucho más actual y arriesgada, la exposición permite un ejercicio más reflexivo, ya que no aísla ejemplos clásicos de la música contemporánea. El aparato expositivo es un ejercicio de escucha y de disrupción. En lo que respecta a las piezas, la convivencia entre lo moderno y lo contemporáneo dispara comentarios que permiten complejizar obras que tienen un mayor grado de aceptabilidad como piezas de museo. A un lado de Impresión de la Habana, poema ideográfico de José Juan Tablada, aparece un mural de la artista y escritora Verónica Gerber, que también es una abstracción respecto al sonido y a la escritura. Conlon Nancarrow, ejemplo inevitable cuando se aborda el arte sonoro, aparece también en relación a la obra de Bárbara Lázara o de Carmina Escobar, performers que, desde otros territorios, han construido prácticas alrededor de la voz, el sonido y el género.

Ahora, ¿cómo es que se activa el ejercicio de escucha? Toda clase de actividad cultural sigue sus propios rituales. Asistir al museo demanda recorridos preestablecidos, lo mismo que un concierto: uno no aplaude entre los movimientos de una sinfonía. En Modos oír, el sonido ocupa activamente los espacios vacíos de una arquitectura preexistente y de una hecha ex profeso. Las decisiones espaciales en la nave y en las salas que las circundan tienen como efecto que el sonido tenga un protagonismo espacial, idea que termina redondeándose en el Pabellón Fonográfico, proyectado por el arquitecto Mauricio Rocha. En los puntales del gran andamio helicoidal están albergadas las piezas sonoras. Sin hacer que el sonido quede detrás de una vitrina o encerrado en un par de audífonos, y sin que se simule en demasía una experiencia inmersiva mediante salas acústicamente aisladas, el espectador, literalmente, tiene que escuchar al pabellón, mismo que se comporta como una arquitectura dentro de la arquitectura. La pieza de Mauricio Rocha es museografía y obra sonora a la vez, de ahí que la aproximación al sonido sea totalmente distinta que la que se tiene asimilada. El sonido se vuelve estructurante para el espacio.

La contundencia del pabellón termina explicándose dentro del contexto del museo. En 1998, el curador Guillermo Santamarina comenzó un programa cultural para un museo que albergó las primeras demostraciones del arte sonoro, la intervención y el performance. Ese mismo año, Mauricio Rocha exhibe una intervención que sigue algunos de los principios del Pabellón Fonográfico. En la memoria descriptiva del proyecto del 98, se lee que la intervención es “una imagen que adquiere sentido por contraste: entre la solidez del edificio que la alberga y la precariedad del andamio desmontable; entre la severidad de la iglesia y el bricolaje lúdico del cajón transitable; entre la contundencia de la piedra y la pobreza de los materiales de descarte”. A esta idea sobre la construcción, ahora se agrega otro elemento. Sobre una estructura en apariencia precaria, opera algo tan intangible como el sonido.

 


Exposición : Modos de oír |Ex Teresa Arte Actual estará disponible hasta el 31 de marzo de 2019.

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