22 julio, 2016

¿Es la arquitectura sólo un juego (sabio y magnífico)?

por Pedro Hernández Martínez | @laperiferia

Captura de pantalla 2016-07-22 a las 2.58.58 p.m.

La respuesta más obvia sería “no”. Ya sabemos que la arquitectura siempre es más compleja. La realización de un proyecto siempre está entrecruzada con aspectos sociales, económicos e incluso estéticos que no pueden reducirla a un simple concepto. La cita de Le Corbusier que establece que “la arquitectura es el juego sabio y magnífico de los volúmenes bajo la luz” es un aforismo en el que algunos —tal vez hasta el propio arquitecto suizo— se han empeñado en sintetizar más de medio siglo de obra, con sus evoluciones espaciales, técnicas y materiales. Dicho de otra forma, detrás de estos conceptos simples pero sonoros la arquitectura se reduce a lemas, frases breves que la hacen asimilable. Pocas figuras de la arquitectura de este o el siglo pasado podrían escapar de este hecho y no tener una frase de esas que se viralizan con excesiva facilidad en publicaciones en redes sociales, de bolsa, de libros y de demás textos. ¡Nada nos gusta más! Y es que un aforismo siempre parece hacer la arquitectura sencilla y espontánea.

Si el suizo-francés tiene un buen puñado de citas celebres, es, sin embargo, Mies van der Rohe el mejor ejemplo de síntesis dialéctica. A la figura del alemán se asocia una de las mejores frases de la arquitectura: “menos es más”. Si bien no queda muy claro si Mies llegó a decirla o no, es evidente que su estela dio lugar a muchas otras que se sumaban al regazo del maestro: “les is a bore”, “more is more”, o “I am a whore”, podrían ser las más acertadas. La última corresponde al que, quizás, mejor ha entendido la comunicación, la publicidad y la propaganda —cada quien vea esta actitud como una virtud o un defecto— en los tiempos de sobreinformación y miles de videos de youtube: Bjarke Ingels; su “yes is more” se apropia del concepto miesiano y elimina cualquier condición de negatividad: siempre hay que decir sí ante los proyectos que aparezcan.

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Al mismo tiempo, el danés sabe moverse delante de una cámara o ante un grupo de personas, nos muestra una arquitectura de formas elementales que se tuercen, quiebran o deforman para responder al contexto: una torre es un prisma, ¿que necesito mejores vistas?, la giro aquí, ¿que hace falta una plaza? estiro de este otro lado. En palabras del propio Barjke: un proceso “espontáneo”. Su fórmula es tan clara que abruma, tan básico que cualquiera podría entenderla, tan obvia que parece dejar poco espacio para la duda. Luego vendrá la crítica que se encarga de dilucidar qué de todo esto sí funciona o qué no. 

Quizás sea un pecado compartido por los que la producen, la consumen y la difunden encumbrar estas estrategias. La idea del arquitecto genial, capaz de hacer fácil lo difícil a golpe de un sólo trazo de pocas líneas en el que ya se esconde un edificio, es una de las herencias menos superas de la modernidad. Todavía hoy seguimos con la idea fija: hacer arquitectura —o mejor dicho, hacer objetos arquitectónicos— siempre será sencillo. Pero aunque sabemos lo compleja que es la arquitectura, nada más liberador y potencial que el juego para pensarla sin ataduras.

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Así se enfoca el concurso Build Your Own Pavilion, planteado por la Serpentine Gallery, y que parte de una base sencilla: construye tu propio pabellón a partir de un poco de papel, tijeras y demás elementos que puedas conseguir en cualquier papelería. Un concurso enfocado a niños en el que la institución británica ha pedido a algunos conocidos arquitectos contemporáneos que se apunten al reto de participar, a fin de ilustrarlo y ayudar a su difusión la institución británica ha, mostrando una diversidad enorme de posibilidades de enfrentarse al problema planteado. El mencionado Bjarke Ingels, autor del pabellón principal de este año, recurre al pliegue como forma de conseguir posibilidades estructurales; Sou Fujimoto parte de trozos de papel que une con grapas para construir una especia de cueva; SelgasCano unen papel traslucido de colores para recrear su propuesta del año pasado; Yona Friedman parte de un módulo que repite y agrega; Smiljan Radic muestra el potencial de la cinta adhesiva para pensar formas orgánicas; Alice Theodorou se acerca al origami; Asif Khan une popotes para realizar una estructura triangulada; o Kunle Adeyemi opera desde la sustracción recortando un volumen de arcilla. 

¡A jugar!

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