11 septiembre, 2019

Entrevista a Restauradoras con Glitter

por Arquine | @arquine

 

Conversación con Restauradoras con Glitter

 

María Betina Rincón: ¿Qué condiciones deben darse para que el patrimonio o los bienes culturales se transformen en soportes de expresión o manifestación?

Restauradoras con Glitter: Nosotras como profesionales en conservación y restauración entendemos que los objetos están en constante uso. Parte del uso y apropiación son en sí manifestaciones como las que se llevaron a cabo durante la protesta. Lo que le da vida y conserva vigentes estos objetos es el uso que la gente les da, en este caso fue un uso al que no estamos acostumbrados en los objetos y la marcha al apropiarse de este monumento, que era de gran importancia para la mayoría de los mexicanos, fue el instrumento para dar voz a una problemática que viene de tiempo atrás y no había sido escuchada. Gracias a las manifestaciones y a las pintas el foco de atención se pudo centrar en la lucha que llevan haciendo los colectivos feministas desde hace un tiempo.

 

MBR: ¿Quién decide que se conserva o que se restaura?

RCG: Como parte del trabajo de restauración siempre se debe hacer un diagnóstico y una lectura integral del estado en el que se encuentra. A final de cuentas el que toma la determinación no es solo un autor, debe ser una labor multidisciplinaria donde se va haciendo la lectura de las capas en estado original y las que se van construyendo en el tiempo. No se puede decidir por ejemplo si la última capa tiene limas y dos capas atrás ya es el estado original, porque la capas que quedan entre la que vemos actualmente y la que podría ser la original también posen un valor histórico. Esto no puede determinarse en todos los monumentos por una sola persona, debe hacerse un diagnóstico muy puntual dependiendo de cada monumento porque cada caso tiene una narrativa distinta.

 

MBR: ¿En qué consiste el proceso de documentación que ustedes están solicitando?

RCG: Nuestra propuesta se asocia a la parte antropológica de las pintas. En los procesos de restauración lo primero que se lleva a cabo es un registro antes de comenzar los trabajos y estos registros se encaminan a las alteraciones y deterioros que sufren los objetos, como van cambiando. Nuestro registro busca documentar la parte técnica de las pintas pero aún con más importancia busca el mensaje que dejan estos grafitis, el registro busca dar un espacio a todas las peticiones que tenemos como mujeres para que el gobierno y la sociedad nos garanticen una situación segura en la que podamos seguir viviendo. Existen muchas propuestas de cómo podemos hacer el registro, incluso hemos hablado de usar drones para realizar un registro tridimensional para ubicar cada una de las pintas en el monumento y lograr un entendimiento integral centrado en la parte social.

Esto con el objetivo de que quede documentado. Cuando se hace un trabajo de conservación o restauración se realiza una documentación previa y queda un archivo del estado original y justamente la idea de la documentación es para que la información se vuelva accesible y memorial. Que los sucesos  del 16 de agosto del 2019 queden documentados para la consulta de futuras generaciones y puedan saber lo que significó esta apropiación.

Consideramos que retirar las pintas sin antes registrarlas es volver a silenciar las voces de todas las mujeres que ya no pueden hablar.

 

MBR:  Ustedes solicitan que ninguna pinta sea removida hasta que no se solucione el problema de violencia ¿Pueden contarnos más acerca de esta petición?

RCG:  A este punto le hemos dado mucho análisis porque es una exigencia ambiciosa, pensamos en ello como una postura política para visibilizar nuevamente la violencia contra el género que ha estado presente a lo largo de muchos años. Es una exigencia a la sociedad misma de un cambio estructural, no es solo institucional, buscamos el cambio en el día a día que consideramos podría venir en el cambio de políticas públicas en conjunto con la sociedad civil. Sabemos que este movimiento no es reciente  y que el movimiento mismo ha exigido estas políticas y no se han registrado resultados tangibles.

 

MBR:  ¿Qué impacto consideran tendrá la conservación de las pintas?

RCG:  Entendemos que las pintas no permanecerán, sabemos que en algún momento se deberán retirar pero el conservarlas durante la gestación de estas políticas es un llamado a la sociedad para hacer conciencia sobre la problemática tan grande que es la violencia de género. Los objetos tienen muchas historias de vida, si dejáramos las pintas sería dejar una sola voz en el monumento y ese no es el objetivo porque el monumento seguirá cambiando conforme a otras problemáticas y conforme a la sociedad. No queremos que se pierda la voz a otras problemáticas. Desde un principio teníamos claro que las pintas se iban a retirar pero nos gustaría que permanecieran un momento para generar conciencia en la sociedad y las autoridades.

 

MBR: ¿Existen otros casos en México o el mundo en el que un bien cultural o patrimonial se haya convertido en soporte de protesta y haya sido conservado?

RCG:  Recientemente hemos visto en los atentados terroristas contra Charlie Hebdo en 2015 en que la sociedad después del atentado tomó el Monumento de la Plaza de la República en París con grafitis, ofrendas, fotografías y dibujos en honor a las víctimas y el gobierno decidió dejar las pintas durante un periodo considerable porque a final de cuentas era una manifestación de los atentados. También podríamos pensar en el Muro de Berlín en el aspecto del muro como memorial que funge como testigo de la división de Alemania y es evidencia de la  apropiación.

 


Fotografía de Santiago Arau.

 

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